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Empezó atendiendo el mostrador de check in y hoy es el número uno regional de una de las aerolíneas líderes

Gonzalo Schames fue nombrado al frente de la operación de American Airlines a fines de 2021. Destaca la importancia del trabajo en equipo y los desafíos pospandemia

"Los aviones siempre me apasionaron. No vengo de familia aeronáutica. No lo tengo en los genes, pero siempre fue lo que me apasionó". Gonzalo Schames logró que la pasión y el trabajo se enlacen armoniosamente. Desde niño, levantar los ojos al cielo le provocaba una sensación muy particular. Continuó en 1993 al unirse a American Airlines y desarrolla su capítulo más reciente desde fines de 2021, cuando la empresa le confió el cargo de director para América del Sur y Alianzas Estratégicas.

Schames lleva casi tres décadas acompañando la evolución de una empresa que opera 2200 vuelos semanales en cerca de 90 destinos en América latina y el Caribe.

A los 50 años recién cumplidos, casado y con un hijo, este entusiasta tenista que admite que le "pega todo plano, con ganas y nada de sutilezas", asume con orgullo el desafío que va de la mano con su nombramiento.

"Este cargo significa estar al frente de un gran equipo de personas que trabaja todo el tiempo para dar un excelente servicio en un entorno de seguridad operacional", resume.

Tiene por delante el reto de acompañar el crecimiento de American Airlines en una actividad que aún está redefiniendo sus negocios luego de los cambios impuestos por la pandemia. Todavía en algunos países se mantienen las restricciones que llegaron de la mano del coronavirus y la industria continúa el proceso de adaptación a los protocolos.

El Covid-19 dio pie no solo a rigurosas prácticas sanitarias, sino que también aceleró instrumentos que la aviación comercial ya había empezado a poner en marcha. La touchless experience (experiencia sin contacto) se hizo presente con muchos procesos llevados a cabo con un creciente nivel de autoservicio, como por ejemplo los kioscos para hacer el check-in.

"El desafío es seguir incrementando las operaciones, seguir siendo la línea aérea de referencia en Sudamérica para entrar en los Estados Unidos. Como objetivo me planteo desarrollar a los futuros líderes de la compañía para los próximos cinco, 10, 15 años... En esta industria obviamente la operación es el día de hoy, pero es una industria a muy largo plazo. Se da muchas veces que presentaron una orden de compra a dos fabricantes por 50 aviones que serán entregados en los próximos diez años. Entonces las compañías tienen siempre esa visión a largo plazo de hacer una operación más sustentable para 2025. Tenemos que asegurarnos que cuando nosotros no estemos, la compañía siga evolucionando y las inversiones se den sin ningún tipo de sobresalto y que todo siga funcionando como hoy. O mejor", sostiene el responsable de liderar las operaciones de la aerolínea en la región. Schames está en el lugar que siempre deseó ocupar. Comenzó a trabajar en una agencia de turismo y a fines de 1992, apenas salido de la secundaria y a punto de ingresar en la Universidad de El Salvador, dejó un currículum en American Airlines y terminó incorporándose como agente de atención al pasajero en el Aeropuerto de Ezeiza.

Empezó trabajando en el mostrador que la aerolínea tiene"Desde que entré en American nunca dejamos de crecer: fue un avión más grande o un pueblo adicional o una frecuencia en otra ciudad del país. Desde que American comenzó en julio de 1990, el compromiso que tuvo con el país nunca paró", se jacta con indisimulable satisfacción.

Un avión en el aire es un trabajo de equipo que requiere una coordinación asombrosa. Por eso, Schames explica que lo que más valora de su trabajo es "el compromiso de la gente". "Este negocio es uno de los mejores ejemplos de trabajo en equipo. Eso se ve en los momentos complicados: cuando hay algún fenómeno meteorológico que provoca grandes distorsiones y por más que en nuestra parte del mundo no los suframos, a veces hay fenómenos meteorológicos que generan un impacto tremendo en las operaciones y ahí es donde se ve la calidad y el compromiso de la gente que tenemos".

Como no podía ser de otro modo, Schames vive muy cerca del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Allí puede elevar los ojos al cielo y disfrutar: "Cuando veo un avión en vuelo se me infla el pecho. Nunca perdí esa sensación de asombro y misterio de cómo ese pájaro de metal de 300 toneladas puede volar y llevarnos del invierno al verano, del día a la noche. Poder estar esta noche en Buenos Aires y mañana amanecer en Nueva York, descansados, habiendo podido comer y hasta haber visto una película... Si uno lo piensa seriamente, es asombroso todo lo que logró el ser humano a través de la aviación". 

El texto original de esta nota fue publicado en el número 342 de la revista Apertura

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