

En Estados Unidos, el Código de Indiana tiene un título que regula la forma de comercializar alcohol y tabaco. Se definen desde permisos hasta los momentos en los que esta práctica es considerada un delito.
A pesar de sonar sorprendente, se establece que vender cerveza fría es ilegal y penalizado por ser considerado con delito menor de clase B. El argumento es que esto ayuda a evitar una sobre comercialización de alcohol en establecimientos con permisos limitados.

Por orden del gobierno, castigarán una por una a las personas que vendan cerveza fría en estos comercios: ¿Qué establece la ley de Indiana?
Según lo que se define en el Código de Indiana en el título 7.1 sobre Alcohol y Tabaco, específicamente en el artículo 5 sobre Delitos e Infracciones, capítulo 10, sección 11: " Es ilegal que el titular de un permiso de vendedor de cerveza ofrezca o exhiba para la venta, o venda, intercambie, cambie o regale una botella, lata, recipiente o paquete de cerveza que haya sido enfriado o refrigerado por el titular del permiso antes o en el momento de la venta, intercambio o regalo".
El Código de Indiana establece esta práctica como un delito menor de Clase B (Class B Misdemeanor), por lo que está penalizado.
La ley apunta a supermercados, tiendas de conveniencias y otros comercios con permisos para vender cerveza. Quedan excluidos de esta norma las licorerías y bares.
¿Cuáles son los castigos para quienes vendan cerveza fría en Indiana?
Un delito menor de Clase B implica las sanciones fijadas en el Código Penal de Indiana. Se puede castigar con hasta 180 días de carcel o multas de hasta 1,000 dólares a quienes vendan cerveza fría en ciertos comercios dentro del estado.
¿Cuál es el argumento de esta ley en Indiana?
La ley se apoya en que protege a las licorerías tradicionales frente a supermercados y cadenas grandes. Por ello, desde los años 60 las licorerías tienen autorización para vender cerveza fría mientras que otros comercios no.
Esto se debe a que son distintos tipos de permisos los requeridos según la actividad que desempeñe el local. Mientras las licorerías se dedican exclusivamente a la venta de alcohol, otros comercios simplemente lo incluyen en su inventario a menudo a un menor precio. Por ello se apunta a que no puedan estar listas para tomar para que no puedan competir.











