Estados Unidos anunció planes para imponer aranceles de al menos el 10% a decenas de países tras una investigación sobre prácticas de trabajo forzado, en el primer intento significativo de la Casa Blanca por resucitar los aranceles desde su derrota ante la Corte Suprema de EE.UU. este año.

La Oficina del Representante Comercial de EE.UU. manifestó su intención de imponer aranceles a 60 países por no hacer lo suficiente para prevenir la importación de bienes producidos con trabajo forzado, una falla que, según sostuvo, dejaba a los trabajadores estadounidenses compitiendo en un “campo de juego desnivelado”.

China, la UE, India, Japón y el Reino Unido se encuentran entre las grandes economías apuntadas por la propuesta, que fijaría aranceles de entre el 10% y el 12,5%.

Al presentar la propuesta el martes a última hora, el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, dijo: “La falta de respuesta de nuestros socios comerciales más importantes frente a la importación de bienes fabricados con trabajo forzado es inaceptable. Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir globalmente en un campo de juego desnivelado.

La administración de Donald Trump prometió retomar su guerra comercial después de que el máximo tribunal del país dictaminara en abril que la mayoría de los aranceles anunciados el “día de la liberación” el año pasado eran ilegales.

La propuesta de la USTR se apoya en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita a la Casa Blanca a abrir investigaciones sobre las prácticas de los socios comerciales.

En virtud de la Ley de Comercio, los gravámenes previstos no pueden imponerse de inmediato y están sujetos a comentarios públicos.

La USTR dividió a los 60 socios comerciales alcanzados por la medida en dos categorías: un arancel del 10% para la UE y otros 15 países, entre ellos México, Argentina, Taiwán y el Reino Unido.

El resto, incluyendo China, Australia, Corea del Sur, Japón y Brasil, quedaría sujeto a una tasa del 12,5%.

EE.UU. cuenta con disposiciones de larga data que regulan la importación de bienes fabricados con trabajo forzado. En su informe, la USTR citó arroz importado de Myanmar, tabaco de Malaui y algodón de la región occidental china de Xinjiang.

China rechazó de plano la posición de EE.UU. “No existe el llamado trabajo forzado en China. También nos oponemos a que se utilice esto como pretexto para la manipulación política”, dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, en Beijing el miércoles.

La medida de la administración llega apenas pocas semanas antes del vencimiento del arancel plano del 10% que la Casa Blanca impuso a decenas de países tras la derrota ante la Corte Suprema. Para ello utilizó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que solo tiene validez por 150 días.

Expertos en comercio y funcionarios arremetieron contra los últimos gravámenes propuestos, señalando que la administración estadounidense usaba la investigación sobre trabajo forzado como pretexto para reconstruir el amplio régimen arancelario que la Corte Suprema había dado por tierra.

Todd McClay, ministro de Comercio de Nueva Zelanda, le dijo al FT poco antes de que se anunciaran los últimos aranceles que no sorprendía que Trump, habiendo hecho campaña con los aranceles como bandera, buscara otras medidas para reimponerlos.

“Dado que el tribunal determinó que el régimen arancelario era ilegal, creo que queda claro que EE.UU. está buscando otras formas de volver a instalar ese muro arancelario, ese régimen”, dijo.

La medida de la administración llega apenas pocas semanas antes del vencimiento del arancel plano del 10% que la Casa Blanca impuso a decenas de países tras la derrota ante la Corte Suprema.
La medida de la administración llega apenas pocas semanas antes del vencimiento del arancel plano del 10% que la Casa Blanca impuso a decenas de países tras la derrota ante la Corte Suprema.EFE

Y agregó: “Nosotros no estamos involucrados en ninguna forma de trabajo forzado.”

La Cámara de Comercio Internacional señaló que la decisión de valerse de investigaciones sobre trabajo forzado —incluso contra aliados históricos de EE.UU.— para reconstruir el muro arancelario generaría “una significativa incertidumbre regulatoria para las empresas que operan en cadenas de suministro globales”.

La UE cuestionó la justificación de EE.UU. para imponer nuevos aranceles y agregó que la Comisión dijo “compartir plenamente” las preocupaciones estadounidenses sobre el uso del trabajo forzado, tal como lo evidencia la introducción del Reglamento Europeo sobre Trabajo Forzado.

“La Comisión analizará detenidamente los hallazgos preliminares de la investigación y seguirá dialogando con la administración de EE.UU. Dicho esto, la UE considera injustificados los aranceles impuestos bajo estos fundamentos”, dijo Olof Gill, portavoz comercial de la Comisión.

Se espera que la UE apruebe definitivamente su acuerdo con EE.UU. este mes. El bloque acordó pagar aranceles del 15% sobre la mayoría de sus exportaciones, a cambio de reducir a cero los que aplica sobre todos los productos industriales estadounidenses y algunos agrícolas.

Gill agregó que la UE esperaba que EE.UU. “respetara plenamente” el acuerdo firmado entre Washington y Bruselas en Turnberry el verano pasado: “Como hemos dicho en el pasado, un acuerdo es un acuerdo.”

El Departamento de Negocios y Comercio del Reino Unido también señaló que el país había adoptado una postura clara contra el trabajo forzado y que dialogaría con la administración de EE.UU. sobre el último anuncio.

Los funcionarios siguen confiados en que la exención arancelaria ofrecida por Trump al whisky escocés durante la visita del rey Carlos a Washington en abril se mantendrá vigente.