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Durante décadas, los graneles fueron considerados el segmento más tradicional de la actividad portuaria. Sin embargo, la realidad actual demuestra exactamente lo contrario. La irrupción de nuevas demandas energéticas, la necesidad de incrementar la eficiencia operativa, las exigencias ambientales y la creciente volatilidad del comercio internacional están obligando a los puertos especializados en graneles a reinventarse.

Esa transformación quedó claramente reflejada durante el panel “Innovación Portuaria para Graneles: Retos y Oportunidades en un Escenario en Evolución”, desarrollado en el Congreso AAPA LATAM realizado en Lima en 2025.

Estos temas volverán a ocupar un lugar destacado en la agenda de AAPA LATAM 2026 a desarrollarse del 1 al 4 de diciembre de 2026 en el hotel The Westin Camino Real de la Ciudad de Guatemala. En la oportunidad, líderes portuarios, operadores, autoridades y empresas de toda la región retomarán un debate que hoy resulta más estratégico que nunca.

Uno de los temas recurrentes fue la necesidad de anticiparse al crecimiento de la demanda y no esperar a que la infraestructura llegue a su límite.

Desde Argentina, el gerente general del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Juan Francisco Linares, explicó cómo el crecimiento de la actividad vinculada a Vaca Muerta está impulsando una profunda modernización de las terminales de graneles líquidos. El puerto se prepara para absorber millones de toneladas adicionales de petróleo y derivados mediante la ampliación de muelles, incorporación de nuevos brazos de carga, sistemas de amarre inteligente y mejoras en seguridad operativa.

Automatización

Javier Vidal, director de Operaciones de APM Terminals Callao presentó una de las inversiones más importantes en marcha en Sudamérica para el manejo de graneles. La terminal incorporó un nuevo complejo de silos con capacidad para 60.000 toneladas adicionales, sistemas automatizados de despacho, absorbentes continuos de última generación y centros de control digitalizados que permitirán prácticamente duplicar la productividad de las operaciones.

El objetivo es claro: reducir tiempos de permanencia de los buques, agilizar la circulación de camiones y aumentar la capacidad operativa sin necesidad de expandir físicamente el puerto.

Desde España, Beatriz Calzada, presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, aportó una mirada particularmente relevante para una industria que convive con escenarios geopolíticos cambiantes.

El caso de Las Palmas muestra cómo la flexibilidad operativa puede convertirse en una ventaja competitiva. Su rol como hub logístico entre Europa, África y América le ha permitido responder rápidamente a fenómenos como la crisis del Mar Rojo y las alteraciones en las rutas marítimas internacionales, incrementando significativamente su actividad de abastecimiento y redistribución de cargas.

La intervención de César Rojas, gerente general del Puerto de Paracas, en Perú, aportó otra perspectiva clave: la innovación no siempre depende exclusivamente de grandes inversiones tecnológicas.

Su crecimiento sostenido en cargas generales, graneles y contenedores demuestra cómo la productividad, la especialización operativa y una relación cercana con los clientes pueden convertirse en factores diferenciales para ganar participación de mercado.

Al cierre del panel, Rodrigo Torras, presidente y CEO de Grupo Compas Colombia y moderador de la sesión, destacó que, más allá de las diferencias entre países, cargas o modelos de negocio, existe una agenda común que atraviesa hoy a toda la industria portuaria latinoamericana.

Resiliencia

La creciente incertidumbre global, la necesidad de fortalecer la resiliencia operativa, las exigencias de sostenibilidad y la acelerada incorporación de nuevas tecnologías están obligando a los puertos a repensar sus estrategias de desarrollo. Para Torras, la innovación ya no puede entenderse únicamente como una cuestión tecnológica, sino también como la capacidad de comprender las necesidades de los clientes, adaptarse a escenarios cambiantes y construir soluciones colaborativas que permitan ganar competitividad.

El ejecutivo también remarcó que el factor humano sigue siendo el principal activo de la actividad portuaria y destacó el creciente protagonismo de las mujeres en posiciones operativas y de liderazgo dentro de la industria, una tendencia que comienza a consolidarse en toda la región.

Si algo dejó claro la conversación iniciada en Lima es que el futuro de los graneles no dependerá únicamente de mover más toneladas, sino de hacerlo con mayor eficiencia, sostenibilidad, resiliencia y capacidad de innovación. Y esa discusión, lejos de haberse cerrado, recién comienza.