

Gran convocatoria e impecable escenografía. Junto a una bandera que rezaba “Las Malvinas son argentinas, el mar también”, Jorge Tiravassi asumió su segundo mandato al frente del Centro de Capitanes y Oficiales de la Marina Mercante.
Su discurso de asunción fue toda una declaración de principios.
“Ganamos porque hicimos las cosas bien. Triunfamos porque estuvimos siempre caminando al lado de cada necesidad y de cada requerimiento, escuchando y trabajando todos los días. Nuestro lema fue y seguirá siendo Hechos, no palabras”, destacó Tiravassi.
El directivo dejó en claro que “el Centro nos necesita a todos. Enfrentamos un presente y un futuro difíciles. Los desafíos que tenemos por delante son grandes y complejos y nadie podrá resolverlos solo. Por eso esto no es únicamente el proyecto de una comisión directiva. Gestionar juntos es una necesidad absoluta. Necesitamos las ideas, el esfuerzo y la participación de cada uno de ustedes para transformar nuestra realidad”.
Tiravassi enfatizó que “además de garantizar la resistencia ante el avasallamiento y el ataque a nuestra actividad en su conjunto que configura nuestra principal tarea, seguiremos encarando los proyectos trascendentales que hacen grande a nuestra institución. Alguna vez soñamos con una sede magnífica, y la tenemos. Soñamos con un centro médico y de diagnóstico, y hoy es una realidad que está funcionando. Soñamos con un centro integral de capacitación y lo estamos construyendo aquí mismo, enfrente”.

Tal cual lo señaló durante la campaña, la gestión apunta a convertir definitivamente la capacitación y la actualización profesional en un objetivo primordial y herramienta argumental de peso a la hora de discutir condiciones. Más capacitación, mejores y mayores oportunidades de trabajo. Otro objetivo es formar cuadros de conducción sindical que consoliden una forma de ser, fortalezcan la conciencia de clase trabajadora y sostengan como condición insoslayable la solidaridad y la justicia social.
“La renovación empieza ahora. Nosotros pasaremos y aspiramos a que los mejores tomen la posta. Hoy asumimos un inquebrantable compromiso de lucha”, agregó.
Tiravassi ratificó la pertenencia irrenunciable del Centro de Capitanes a la Federación Sindical para seguir promoviendo soluciones a todos los problemas que atraviesa el sector, con la razonabilidad y la responsabilidad que estos tiempos demandan.
Cuestión de costos
“Cuando el gobierno compara los costos de transporte en bandera argentina con el costo de transporte en banderas de conveniencia omite reconocer que la diferencia de costo sustancial se debe a la grave asimetría impositiva. En algunos casos, esas diferencias con flotas regionales alcanzan más de un 40%”, ilustró el presidente del Centro de Capitanes.
El Gobierno atribuye fundamentalmente la diferencia de costos en las remuneraciones de los trabajadores, omitiendo reconocer que los trabajadores de las banderas de conveniencia no pagan 35% de impuesto a las ganancias, ni tienen como consecuencia de su trabajo cobertura previsional o de asistencia médica. También omite reconocer las deficiencias estructurales en la infraestructura portuaria y los obstáculos reglamentarios especialmente a aduaneros que dificultan y encarecen el transporte por agua. Estos costos no diferencian el color de la bandera.
“Desregular el cabotaje nacional significará regalar nuestro comercio interior y exterior a flotas extranjeras. Pagaremos por la importación de esos servicios que podríamos prestar nosotros mismos. No habrá más flota nacional, perderemos presencia en nuestros mares y en nuestros puertos”, alertó el directivo.

Más del 80% de los países ribereños restringen su cabotaje, no lo hacen por un exceso de nacionalismo, lo hacen para evitar que su comercio interno sufra las fluctuaciones del flete internacional, que se determina por múltiples factores ajenos a la voluntad de los actores.
Una propuesta
“Nosotros hemos consensuado con el sector empresario distintos proyectos de ley para evitar ese daño. Y no se trata de ningún invento argentino, es lo que aplican los países navieros más importantes del mundo”, aseguró.
Tiravassi se refirió entonces al denominado segundo registro que configura en realidad una suerte de artilugio fiscal similar a nuestro vernáculo RIGI que conlleva una premisa básica, es preferible recaudar un poco de algo que no un montón de nada.
“Estamos preocupados por la seguridad de nuestras aguas contra la temeraria desregulación del servicio de practicaje. Esta no se trata de una pelea por prebendas, es una lucha por la seguridad de terceros y por la propia integridad en el ejercicio de nuestra profesión. No creo que exista algo más legítimo que eso y más identificado con la libertad individual que la de aceptar o negarse a correr riesgos propios”, aseveró Tiravassi.

El Centro de Capitanes fue consultado oficialmente sobre la disponibilidad de capitanes para reemplazar a los prácticos. “Contestamos, entre otras cosas, que reemplazar a los prácticos es poner en peligro nuestra seguridad y la de nuestros tripulantes”.
El mensaje final fue claro y contundente: “Quien bregue por una Marina Mercante Argentina con buques argentinos tripulados por argentinos, aquí tiene su casa”.











