

Sebastián Rottmann (27) y Mariano Cacchione (32) se conocieron hace 10 años, cuando uno era novio de la prima del otro. El noviazgo no prosperó, pero la amistad y los negocios, sí. Como tantos otros emprendimientos, Skin Factory nació de un hecho casual y dos mentes alertas. Un día, después de cenar, los jóvenes se llevaron sus BlackBerry cruzadas. Cuando nos dimos cuenta, dijimos: todos los celulares son iguales, hay que hacer algo para identificarlos, cuenta Rottman. Así surgió la idea de los calcos.
Cacchione es licenciado en Administración y, por entonces, ya tenía una empresa textil, donde realiza estampados express. Durante seis meses trabajaron en prototipos hasta encontrar el material apropiado, que no deje restos de pegamento, no se despegue ni queden burbujas al aplicarlo. Lo queríamos posicionar como un producto premium, entonces el material también debía serlo, cuentan. La inversión para este desarrollo y montar el taller fue de $ 100.000 que salieron de ahorros y del aporte de familiares y amigos.
Como primer paso, lanzaron en 2010 un catálogo básico para probar el mercado, y salieron a vender su propuesta local por local, en tiendas de diseño y de accesorios para celulares. Teníamos que explicar el producto, para qué servía y, al mismo tiempo, hacer conocer la marca. Al principio los dejábamos en consignación pero fue un derecho de piso que tuvimos que pagar, repasa Cacchione.
Diferenciarse con arte
Sin embargo, ambos sabían que, como marca, querían diferenciarse. Para ello, hicieron una convocatoria en ZonaJobs a artistas plásticos, con el objeto de reproducir sus obras en los autoadhesivos. Llegaron 500 candidatos, entre los cuales seleccionaron 10.
Poco después, a través de un conocido, se contactaron con Milo Lockett, a quien le gustó la idea de plasmar sus obras en este formato. El año pasado sacaron cuatro diseños y éste fue un punto de inflexión en la firma. Nos abrió un campo grande de acción y nos dio reputación, cuentan. Días atrás, la firma lanzó la nueva colección Art in your Hands by Milo Lockett, con quien se asociaron y están desarrollando otros productos.
Aunque el arte les aportó un diferencial, los emprendedores vieron que se trata de una propuesta de nicho. Ahora estamos buscando abrir más mercados y llegar también a otro público, sostienen. Para lograrlo, la apuesta pasa por sumar licencias como Hanna Barbera, River, Racing, DC Comics (Batman, Superman, Wonder Woman) y bandas de rock. Los adhesivos se adaptan a todo tipo de dispositivos electrónicos: celulares, iPads, laptops, consolas. Están presentas en 80 puntos de venta y realizan más de 1.000 envíos mensuales (por correo privado) a todo el país, en respuesta a pedidos online. En este caso, los skins se pagan a través de tarjetas de crédito, transferencia bancaria o RapiPago. Un autoadhesivo del catálogo regular cuesta $ 60 (incluye el envío).
Skin Factory tiene 40.000 fans en Facebook, la mayoría mujeres entre 15 y 30 años. Esta presencia tiene un impacto directo en las ventas, ya que según estadísticas propias, uno de cada cinco compra y los clientes renuevan su calco cada mes y medio, en promedio. El papel de las redes sociales es fundamental. Además, nos permite hacer testeos y probar un diseño online en tiempo real, antes de fabricarlo. También es clave para la difusión, dice Rottmann.
Un toque personal
Otra faceta del negocio son los skins personalizados, a medida del cliente. Así, una foto familiar, del perro o de un amor pueden terminar adheridos a cualquier dispositivo, en 48 horas y por $ 95, envío incluido.
La permanente actualización de los dispositivos obliga a la marca a una constante renovación. Actualmente tienen productos que se adaptan a 80 modelos de celulares. El mercado es muy dinámico; aparecen tres celulares nuevos por semana. El desafío es tener los nuevos productos en pocas horas. Podemos hacerlo porque nos manejamos casi sin stock ya que producimos bajo demanda, dicen.
Todo el proceso es realizado por la firma, desde el diseño hasta la fabricación. El objetivo es incorporar más diseños, puntos de venta y crecer en el interior. También venden de fundas de neoprene para netbooks y, a mediano plazo, proyectan lanzar cuadernos con este concepto.
El vinilo que utilizan para los adhesivos es importado, por lo que los emprendedores vienen aumentando el stock preventivamente en los últimos meses, ante las restricciones a las importaciones. No podemos darnos el lujo de no tener materia prima en un momento de tanto crecimiento, coinciden.
Daniela Villaro











