Coronavirus

Las pymes argentinas a un año de la pandemia: tripa y corazón en la batalla por sobrevivir

Crisis, incertidumbre, adaptación, reconversión, quiebras, digitalización, creatividad. Las pymes atravesaron 12 meses de restricciones con mucha resiliencia y suerte dispar. Cuáles fueron los cierres más emblemáticos en toda la Argentina

Cuando en marzo de 2019, Alberto Fernández anunció el inicio de la cuarentena, Alejandra L. lo tomó como un merecido descanso tras una intensa temporada de trabajo. Una más después de dos décadas decorando grandes eventos. Sin embargo, a medida que pasaban las semanas y no había señales de reactivación en su sector, se preocupó. ¿Cómo podría pagar los sueldos de sus 15 empleados? ¿Qué iba a hacer con el nuevo galpón que había comprado recientemente para ampliar su depósito? ¿Cuándo podría volver a trabajar? Las preguntas no la dejaron dormir un par de noches, hasta que se le ocurrió una idea: si la gente pasaba más tiempo en sus casas, seguro estaba más dispuesta a invertir en ellas. Actualizó sus perfiles en redes sociales, activó su red de contactos y en pocos meses se reconvirtió en decoradora de interiores.

El caso bien puede reflejar lo que vivieron miles de pymes argentinas durante el último año. Preocupación e incertidumbre en los primeros tiempos, seguido de talento y creatividad para pensar alternativas y lograr adaptarse. La batalla por la supervivencia no estuvo exenta de heridos y muertos, fundamentalmente en el comercio, la gastronomía, la hotelería y el turismo. El cierre de sitios emblemáticos en las principales ciudades del país quedó como marca indeleble de un cambio de época, el tránsito hacia una realidad que nadie quiso, pero que allí quedó.

"Si tengo que resumirlo en una palabra, para todas las empresas fue un año estresante", define Norberto Rodríguez, socio de PwC Argentina. De la misma forma que Alejandra L., los hombres y mujeres de negocios tuvieron que preocuparse por cosas que antes no les preocupaban. "Frente a ese desafío -continua-, algunas estaban en mejores condiciones que otras. Más allá del tipo del sector en el que trabajan, que fue el factor fundamental, hubo otros elementos que pesaron, como por ejemplo en que estado se encontraba la transición generacional en la empresa. En aquellos lugares donde había trámites sucesorios, esto se acentuó definitivamente".

Capacidad de adaptación

Rodríguez destaca los casos de algunos clientes, que lograron reconvertirse parcialmente para surfear la ola, e incluso crecer, en las semanas de mayores restricciones. Uno de ellos ocurrió en una fábrica de calzado, que al encontrar estancadas las ventas se lanzó a producir insumos para la salud, desde delantales hasta barbijos. "Incluso alquilaron otro galpón", comenta, al tiempo que subrayó que un año después la empresa logró mantener intacta su plantilla de personal, que supera los 60 empleados.

Las palabras del socio de PwC son compartidas por otros referentes inquiridos por este medio. Desde Rosario, Ariel Secondo -quien dirige Mec Consultores- plantea que "las empresas que pudieron defenderse han sido las que se movieron rápidamente, y con mucha plasticidad neuronal". En esa ciudad opera la fábrica de electrodomésticos Liliana, que entre marzo y abril de 2019 se las ingenió para poner su planta al servicio de la comunidad: aprovechando el know how en el manejo del plástico, invirtió en nueva matricería para producir máscaras de protección facial, cuya partida inicial donaron a efectores públicos. La jugada le permitió ganar visibilidad y reafirmar una característica que para Leonardo Jacobson, socio gerente de la firma, es fundamental para cualquier pyme: "En un país como Argentina, antes que invertir en la super planificación, hay que hacer empresas más flexibles, capaces de adaptarse a lo que venga", remarca.

Al trabajar mayormente con compañías del sector seguros y salud, Secondo esquiva los rubros que más sufrieron los impactos de la pandemia. "Para la gastronomía o el turismo fue muy difícil la reconversión", comenta, al tiempo que destacó el caso de aquellos bares y restaurantes que hicieron de todo para sobrevivir: por ejemplo Cuadra Bistró, cuyo titular, Martín Orell, ofrecía cada semana la posibilidad de armar un menú con entrada, plato principal y postre, que envíaba los sábados por la tarde. "Fue casi una acción de subsistencia", califica Marcelo Ayub de la consultora Crowe, quien también ubica a la gastronomía dentro del grupo que peor la pasó en el último año.

"Al principio la incertidumbre era muy grande para todos. A medida que el tiempo fue pasando, se fue perfilando la real situación de cada empresa, que a grandes rasgos puede dividirse en tres segmentos: los más afectados por las restricciones, donde hubo caída; aquellas empresas que se adaptaron y no vieron modificados sus ingresos; y las que crecieron, pero por situaciones específicas", explica Ayub, quien señaló el caso de las firmas beneficiadas por la brecha cambiaria: "La gente no tenía donde gastar sus ingresos y frente a las pocas opciones de compra empezaron a comprar bienes que eran reserva de valor, como autos, equipamiento o todo lo que es el complejo del agro. Desde Buenos Aires difícilmente se observe, pero en el interior productivo hay muchas industrias pyme -fundamentalmente vinculadas a los agronegocios- que vivieron meses de júbilo. Las cordobesas GEA Gergolet (Morteros), Farmtrac (Oncativo) y Kuhn (Oliva) son solo algunas de las fabricantes de implementos agrícolas que en los últimos meses anunciaron grandes proyectos de inversión", cuenta el entrevistado.

El factor digital

Consultados por el peso de "lo digital" como elemento que definió la suerte de las pymes durante el último año, los entrevistados no ensayaron respuestas homogéneas. Mientras que para el socio de PwC, Norberto Rodríguez, fue uno de los factores clave para determinar en qué condiciones estaba cada empresa, para el titular de Crowe, Marcelo Ayub, "fue un efecto de corto plazo", porque hasta las empresas más analógicas pudieron adaptarse rápidamente. "Operó un cambio en las formas en la cadena de comercialización, pero al final del día el e commerce es otra manera de vender. No es algo que te genera un cambio importante", acota.

El fundador de Mec Consultores Ariel Secondo destacó por su parte algunos ejemplos de empresas que "tuvieron un desempeño importante" merced a la reconversión de sus centros de atención. Cita el caso de un corralón ubicado en el Cordón Industrial santafesino, que de una asistencia esencialmente presencial pasó a una completamente remota, ya sea telefónica, online o vía WhastsApp. "La plataforma omnicanal le permitió crecer en clientes en toda la región", subraya.

Incertidumbre, adaptación, reconversión. Las palabras se repiten en boca de diversos empresarios consultados a diario sobre la marcha de sus negocios. A un año del inicio de la cuarentena, la mayoría de las pymes parecen haber logrado surfear la ola, aunque siguen con las antenas prendidas ante una segunda ola que se avecina sin prisa pero sin pausa.


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