Nuevas tendencias

Cada vez hay más bodegas que apuestan por vinos más sustentables: una tendencia llamativa

Hay una tendencia de consumo que prioriza la trazabilidad del producto y los valores que están detrás

Cada vez son más las bodegas que apuestan por vinos más sustentables, ya sea en la totalidad de sus productos como en líneas específicas. Y el consumidor acompaña: según los últimos números, el consumo interno de vinos orgánicos en 2020 fue de 167.125 litros, con un crecimiento superior del 5000% en referencia a 2018, cuando el consumo fue menor a 3000 litros.

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Al respecto, Pancho Barreiro, periodista y cofundador de VIOS, creadores de la primera feria de vinos orgánicos y sustentables del país, dice: "En los últimos años se ve un crecimiento importante en la cantidad de productores orgánicos y en el interés de las bodegas por realizar un trabajo más sustentable, teniendo como final del camino la certificación orgánica. Esta elección por parte de las bodegas responde a una tendencia mundial del cuidado de sus tierras, de una mayor biodiversidad y de la fertilidad del suelo, así como también de cada uno de los trabajadores".

Si bien en nuestro país el consumo interno de productos orgánicos certificados aún es bajo (menor del 2%), en los últimos años creció en línea con la tendencia mundial de elegir productos cada vez más saludables y en armonía con el medio ambiente.

Datos de SENASA en base a información de Certificadoras y del INV dan cuenta de esta tendencia:

El Malbec Orgánico es la variedad más plantada y más consumida.

En 2020 se exportaron más de 10 millones de litros de vinos orgánicos certificados.

Con respecto a 2019, las exportaciones de vino crecieron un 24% (casi 3 millones de litros).

En la Argentina el 2,5% de la producción vitivinícola es orgánica.

Mendoza es la provincia que cuenta con mayor superficie de cultivos de vid orgánica certificada con 7300 hectáreas certificadas.

Hay 250 productores nucleados en 79 bodegas, de las cuales 69 exportan.

La Unión Europea es el principal destino con el 64%, sigue el Reino Unido (14%), Suiza (3%) y Japón (2%).

Dentro de la UE, Dinamarca y Suecia importan más de 4,5 millones de litros. Entre los dos países suman casi el 50% del consumo internacional de los vinos orgánicos argentinos.

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El Reino Unido representa el 14% de las exportaciones con un total de 1.496.751 litros.

En los últimos dos años, en Canadá y Alemania hubo un fuerte crecimiento de las exportaciones. Superan los 500.000 litros en cada destino.

¿De qué hablamos?

Cada país tiene su propia ley de producción de vinos orgánicos. En Argentina rige la Ley Nacional 25.127 de Producción Ecológica, Biológica u Orgánica. Sólo los vinos que se ajustan pueden llevar el sello "Orgánico Argentino" en su etiqueta. Ese sello es la garantía de que ese vino fue elaborado con uvas procedentes de viñedos orgánicos certificados.

La viticultura orgánica tiene como objetivo mejorar la salud del suelo y de las plantas. Un vino para ser considerado orgánico debe cumplir con ciertos "requisitos". "Empezando por los viñedos, no podemos utilizar pesticidas ni herbicidas para combatir malezas y enfermedades, y lo único que podemos hacer es control mecánico de malezas y prevención de cualquier enfermedad que podamos llegar a tener", explica Ramiro Salas, enólogo de Bodega Familia Salas Organic Estate

"Luego está la certificación del establecimiento en sí, de la bodega. Para obtenerlo se deben cumplir con ciertas prácticas de manufactura y con planillas de control que permitan la trazabilidad desde el ingreso de uva hasta la botella fraccionada. Y terminamos con la certificación del producto final", continúa.

Para resumir, dice Rodrigo Serrano Alou, enólogo de Domaine Bousquet, "es un vino proveniente de uvas orgánicas y eso significa que no ha tenido ningún tratamiento con sintético o con ningún producto de síntesis de laboratorio en el viñedo. Y para ser orgánico tenés que ser sustentable, pero a la vez pensar en el consumo responsable del agua, tener proveedores sustentables e ideas que te llevan a pensar en cuidar el medio ambiente".

Juan Molano Mesa, Gerente Comercial de Bodega Araujo, por su parte, prefiere hablar de si el lugar donde se produjeron las uvas y donde se elaboró el vino aborda la viticultura sustentablemente o no. Es decir, aclara, "un viñedo orgánico, por ejemplo, es sólo el inicio, se debe propender por implementar y mejorar otras prácticas asociadas al sistema productivo como el manejo del agua, de los residuos, el uso de energías renovables, evitar el uso de maquinaria pesada para evitar la compactación del suelo y la contaminación. Certificadoras como Ecocert o Letis, por mencionar algunas, son las que deben garantizar que su cliente cumple con los requisitos y trazabilidad de sus vinos elaborados orgánicamente".

"En líneas generales, producir vinos orgánicos es una decisión pensada desde la semilla hasta el producto embotellado, con el objetivo de cuidar el medioambiente y a los trabajadores", resume Barreiro.

AMIGABLES CON EL MEDIO AMBIENTE

"Hemos notado que la industria del vino argentina es muy receptiva a la adopción de materias primas más sustentables y a productos que son reciclables", dice Andrés Belinsky, Gerente General de Vinventions Sudamérica, compañía proveedora de soluciones de tapado para la industria vitivinícola con especial foco en la innovación y la sustentabilidad.

"Durante los últimos años, nuestro portfolio de tapones sustentables, Nomacorc Green Line, ha crecido no solamente por su excelente performance para cuidar al vino sino, además, por su valor agregado en cuanto a la sustentabilidad", agrega. Según el vocero, es clave para las bodegas poder comunicar que un producto proviene de materia prima renovable y es reciclable. 

"Una parte muy significativa de la huella de carbono de un vino se encuentra en el packaging y, por ello, resulta de suma relevancia reducir lo máximo posible el impacto ambiental de toda la cadena de insumos. La industria está repensándose y reinventándose en esta dirección".

Hay bodegas que se aventuran de manera integral a la producción orgánica y, las que no, se han ocupado en el último tiempo de incluir una opción orgánica dentro de su portfolio. "Los conceptos "vino natural", "vino orgánico", "vino de baja intervención" vienen ganando un lugar muy importante dentro de las góndolas, fundamentalmente debido a los consumidores más jóvenes", analiza Belinsky. 

"Los consumidores más nuevos dan mayor prioridad a conocer la trazabilidad del producto, a su origen, la gente que lo elabora, los valores que están detrás de ese producto. En el caso de los cierres de vino, es clave entender de dónde proviene la materia prima, si son reciclables, si forman parte de una economía circular".

En la misma línea Facundo Bonamaizón, ingeniero agrónomo de Chakana, comparte que el consumo ha evolucionado y cada vez hay más productores y consumidores que están dispuestos a buscar algo con este sello de calidad. "En parte, creo que es por una toma de consciencia de lo que implican este tipo de productos y también porque están avalados por características organolépticas cualitativas, son vinos buenos. No es lo mismo que el concepto de orgánicos de hace 20 años donde era más importante ser orgánico que el vino cualitativamente bueno. Ahora los vinos tienen que ser igual de buenos que cualquier convencional y, además, tienen que ser orgánicos. Pongo el plus de que el productor tiene mucho más conocimiento y el concepto de calidad también ha cambiado. Es uno de los segmentos que más ha crecido dentro de la industria alimenticia y del vino".

LA APUESTA LOCAL

"La propuesta de la bodega Chakana es ofrecer vinos orgánicos y biodinámicos en alguna de las líneas y también sin sulfitos, todos abrazados por una filosofía de tratar de mostrar que se pueden hacer muy buenos vinos cuidando el sistema en el cual se producen", detalla Bonamaizón. "La calidad del vino la hacen los pequeños detalles. No hay fundamento para no adoptar este tipo de prácticas si uno busca hacer vinos de calidad, cuidar el medio ambiente y producir durante años sin consecuencias para terceros".

"Hoy la propuesta de nuestra empresa familiar es brindarle al consumidor un producto de altísima calidad con el agregado de que es orgánico certificado", dice el responsable de Familia Salas, bodega que tiene en su portfolio Malbecino Wines, línea de vinos orgánicos. "Los vinos orgánicos para nuestra empresa representan el 100% de la producción. Elaboramos únicamente uvas Malbec orgánicas de viñedos propios".

Los viñedos fueron implantados en el 2008 y desde ese momento la empresa comenzó con la certificación. Diez años más tarde, en el 2018, hicieron la primera elaboración en su bodega orgánica lo que les permite no tener que salir a las rutas para el traslado de la uva, algo que implica algún potencial riesgo de contaminación.

"En el 2021 fuimos por más e instalamos un sistema de riego por goteo en nuestros viñedos para lograr la mayor eficiencia del escaso recurso hídrico que tenemos en la provincia", cuenta Salas. 

"El objetivo en el 2022, en cuanto a sustentabilidad, es instalar un parque solar que cubra la demanda eléctrica, tanto del equipo de riego como de la bodega. Buscamos estar en todos los detalles para obtener un producto de alta calidad, siendo cuidadosos con el medio ambiente".

En el caso de Domaine Bousquet, una de las pioneras en Valle de Uco, iniciaron con orgánico desde cero. "Nosotros te ofrecemos una experiencia de poder disfrutar vinos 100% orgánicos, siendo los líderes en la Argentina de esa propuesta", destaca su enólogo. 

"El diferencial es que justamente tenemos mucha experiencia en esto y pensamos en hacer vinos orgánicos de alta calidad. En la actualidad está muy instalado el concepto de que abandonar algo lo hace directamente orgánico, y en nuestro caso no es así, sino que trabajamos en la prevención y pensando la mejor manera de hacer vinos orgánicos de alta calidad. Ese es el diferencial más grande que tiene la empresa".

"Nuestros vinos vienen en botellas más livianas y la capsula es 100% reciclable, pero eso no es todo", remarca el responsable de Bodega Araujo. "Estamos preocupados por el impacto que podemos generar en nuestro entorno, por eso, hemos optado por la certificación como empresa B que promueve mejores prácticas relacionadas a la producción, en ser sustentables, pero también promueve la conservación de prácticas culturales y económicas".

LA PROYECCIÓN DE NEGOCIO

Desde el punto de vista comercial, "es un mercado que está en continuo crecimiento e invita a enfocar parte de nuestros objetivos en el mercado interno", dice Salas. "Ofrecer un vino orgánico nos permite competir de igual a igual con cualquier producto convencional".

Por su parte, Serrano Alou comparte que el consumo a nivel mundial ha evolucionado mucho en los últimos 20 años y va a seguir creciendo. "Hoy la gente tiene cada vez más acceso a la información y eso te permite saber qué es lo más conveniente para su vida. Por eso mismo, la gente se inclina y elige lo orgánico. Desde el punto de vista del negocio, lo percibimos todos los días porque la demanda crece y eso es muy bueno".

Organismos como Wine Intelligence han demostrado que consumidores alrededor del mundo eligen vinos orgánicos sobre otros, pero además con proyectos que impacto social y ecológico, incluso en mercados price sensitive como el inglés. En la Argentina, el panorama es alentador. Cada vez hay más superficies plantadas con uvas orgánicas y se están elaborando vinos de calidad que abordan varios mercados como lo indicó hace un tiempo el Observartorio Vitivinícola Argentino. "En Bodega Araujo, después de unos años de experiencia en otros mercados nacionales y extranjeros hemos decidido poner el foco en Buenos Aires donde queremos conquistar a diferentes consumidores con nuestros vinos de calidad y en diferentes gamas de precios", concluye Molano Mesa.

Desde un punto de vista más macro, "es un negocio que recién comienza en Argentina, pero que no tiene techo, ni en nuestro país ni en el mundo, sobre todo en Europa", asegura Barreiro. "Ellos fueron los primeros en tomar conciencia, y los países escandinavos los que más crecieron en los últimos veinte años, junto con Inglaterra, uno de los mercados más exigentes.

En línea con esta tendencia, el vino argentino orgánico está muy bien posicionado en el mundo y tiene una imagen positiva, sobre todo en lo que es la relación precio-calidad. "Esta es una gran puerta para llegar a nuevos mercados y para mostrar todo el potencial que tiene el vino orgánico argentino", destaca el fundador de VIOS.

Para concluir, complementa, "dejando de lado la filosofía y centrándonos sólo en el negocio, es una de las mejores estrategias para captar al público joven. Hay una fuerte tendencia en las nuevas generaciones en esta búsqueda de productos que no contengan agroquímicos. La generación que va entre los 40 y 50 años les pedía a las empresas que no dañaran el medioambiente. 

Hoy los millennials y centennials van por un paso más: no sólo quieren saber qué están haciendo las compañías para no dañar el ambiente, sino también qué están haciendo para mejorarlo y recuperar mucho de lo ya dañado. Hoy el trabajo más grande que tienen las bodegas es el de la comunicación, dar a conocer el trabajo que hay detrás de cada vino orgánico. Es mostrar al consumidor que no sólo hay compromiso detrás de cada botella, sino también una alta calidad".


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