2021: conclusiones de otro año complicado para las pymes

Con la crisis sanitaria aún vigente y una economía con sus problemas estructurales sin resolver, las pequeñas y medianas empresas volvieron a desplegar talento, creatividad y experiencia en crisis

El balance 2021 para las pymes siguió sorteando los obstáculos de 2020, que amenazan con mantenerse en 2022. El desafío: ser lo suficientemente flexibles como para encontrar los huecos por donde avanzar.  

En la columna del debe: la pandemia que nunca parece llegar a ser "post" y las dolencias endémicas de la economía argentina: inflación, presión tributaria, cepos de todos los colores y reglas que cambian todo el tiempo. En la del haber: talentos en las áreas que despegaron su crecimiento del promedio, creatividad para reinventarse y una capacidad de resiliencia entrenada en decenas de crisis.

Claudia Coppola, socia de PwC Argentina a cargo del área de Pymes, y José M. Segura, economista Jefe de la misma consultora, prefieren hablar de sectores que se han recuperado más rápido y no de ganadores. Los perdedores de este año son los que todavía están enfrentando las consecuencias de las restricciones de 2020.

"Frente al contexto inflacionario macro que enfrenta nuestro país, los individuos han buscado alternativas de reserva de valor y oportunidades para resguardar sus ingresos. El sector de la construcción, ha enfrentado una demanda creciente y ello le permitió recuperarse más rápidamente e incluso, en algunos casos, alcanzar niveles de prepandemia. Por la misma razón las automotrices han recuperado sus ventas y traccionan a las pymes autopartistas y de insumos industriales", apuntan.

"La pandemia trajo cambios en el consumo, por ende nuevos consumidores que obligan a las empresas a repensar sus ventajas competitivas. El cambio, estuvo acompañado de actores que se beneficiaron y otros que salieron perjudicados, obligando a repensar su modelo de negocios de cara a un nuevo paradigma de consumo", dice Nancy Maltagliatti, coordinadora del Family Office de la UADE.

La analista destaca al sector servicios como la estrella que marcó el rumbo durante al pandemia. "La logística es un buen ejemplo. Antes de la pandemia sólo era una actividad más en la cadena productiva de muchas pymes. Hoy, luego de dos años, los compradores digitales consideran la entrega del producto como un requisito fundamental al momento de evaluar su experiencia de compra. El 38% de los argentinos está dispuesto a pagar más por entrega en 24 horas. Este nuevo concepto dio lugar al surgimiento de muchas empresas pequeñas destinadas a la entrega de paquetería", explica.

Alejandro Oliverio, socio de Consultora BPS, coincide en el impacto del sector servicios en un mundo sin contacto físico. "El impacto cultural que tuvo la transformación digital favoreció mucho las empresas de tecnología en la nube (software de producción, ERP, CRM), también a las de venta minorista por canales e-commerce y sus servicios relacionados como logística y marketing digital. También han crecido mucho las empresas que desarrollaron canales de venta minoristas digitales, es decir que conservan la venta física pero sumaron el e-commerce propio o a través de Market Places", asegura.

Por detrás de los servicios, Maltagliatti destaca la recuperación de algunos rubros de la industria manufacturera: "encabeza el ramo de papel y cartón, con un crecimiento del 60%, seguido por textil e indumentaria, caucho y plástico, madera, y el calzado". 

Guillermo Fraile, profesor de Dirección Financiera y director del Centro Conciliación Familia y Empresa (CONFyE) del IAE Business School, la escuela de negocios de la Universidad Austral, los que ganaron fueron las empresas que lograron saltar las prohibiciones sanitarias: "las consideradas esenciales y las que ya habían iniciado un proceso de incorporación de la tecnología en sus sistemas de información y venta digital". Los recursos humanos marcaron el diferencial: "también ganaron las compañías que tenían consolidada su estructura organizacional con los talentos adecuados en los puestos claves".

El riesgo de quedarse afuera

Entre los rezagados Coppola y Segura mencionan al turismo y el entretenimiento. "Son dos sectores compuestos mayoritariamente de pymes, que han mostrado fuertes caídas en 2020 y, en el corriente año, el relajamiento tardío de las restricciones los ha mantenido afectados. "Es el sector más golpeado" coincide Maltagliatti. La ocupación hotelera de marzo de 2021 comparada contra el mismo mes de 2019 sufrió una caída del 50%. 

"La Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de Argentina (FEHGRA) comunicó el cierre de 11.800 empresas. Y, comparando los primeros trimestres de 2021 y 2019, el sector está funcionando a un 41% menos, compuesto por un nivel 50% inferior en alojamiento y 39% inferior en gastronomía", agrega la analista de UADE.

Para Oliverio perdieron los que no se adaptaron rápido al cambio, de todos los rubros. "La pandemia nos demostró empíricamente que la gestión del cambio y la agilidad pueden favorecer a algunas empresas y cambiar el tablero muy rápidamente", subraya. 

Fraile agrega: "perdieron las empresas con estructuras muy verticalizadas, con poca capacidad de delegación y flexibilidad. Las de servicios presenciales, que no se adaptaron rápidamente a servicios de entrega a domicilio o venta online. En síntesis: todos aquellos que tuvieron poca capacidad de adaptabilidad a las nuevas reglas de juego".

El Covid malogró negocios en todo el planeta, pero siempre queda la sensación de que en la Argentina todo termina siendo peor. Y nuestros propios problemas macro lograron opacar las preocupaciones por la pandemia. El 89% de los empresarios consultados por PwC Argentina en su 8va Encuesta de Pymes se manifestaron preocupados por la presión tributaria; el 84% por la inflación; el 64% por volatilidad del tipo de cambio. La incertidumbre por las restricciones sanitarias aparece recién después de todo esto, con un 61%.

El endeudamiento fue otro de los signos negativos de este año. Más de la mitad de los encuestados (53%) por PwC no lograron acceder a los programas ATP y/o REPRO. "El 44% afirmó haber pedido préstamos bancarios u otro tipo de financiamiento para mantener su capital de trabajo. En mayor medida, optaron por la autofinanciación y la reducción de costos", indican Coppola y Segura.

Según el último informe de Bolsas y Mercados Argentinos (Byma), en noviembre se negociaron $ 74.941 millones en e-cheqs en la bolsa, un 2% más que en septiembre, un 5% más que el promedio de los últimos 90 días y un 169% más que en el mismo mes de 2020. "Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza son las plazas con mayor participación y los sectores agro, comercio, construcción, industria y minería y servicios", explica Martín Baretta, Gerente de Servicios al Cliente de Caja de Valores.

Realidades y expectativas

La encuesta de PwC muestra algunos signos de recuperación: "cuando consultamos por los resultados, comparando el primer trimestre de 2021 respeto al cuarto trimestre de 2020, el 41% respondió que fueron "superiores", el 30% "iguales" y para el 29% de la muestra fueron inferiores. Es importante considerar que sólo el 35% de estas empresas operaron a una tasa de capacidad máxima de entre el 91 y 100%. La mitad (51%) forma parte de las actividades esenciales", dicen Coppola y Segura.

Otra investigación, realizada por el IAE Business School entre pymes de todo el país, da cuenta de las expectativas para 2022. "Más del 67% espera que su empresa mejore o esté igual. A pesar de esto, el 51% de los encuestados creen que la situación del país en los próximos seis meses será peor que en este último semestre. Otro dato preocupante es que el 62% dice haber tenido dificultades para conseguir los talentos necesarios para cubrir puestos y que esto se puede agravar en el futuro", advierte Fraile.

El analista del IAE destaca que las pymes necesitan conseguir previsibilidad en lo macro, indispensable para hacer planes de desarrollo consolidados. "Cuando les preguntamos cuál era el principal tema a solucionar el 27,3% nos respondió la mejora en las reglas de juego; el 18,9%, la inflación; el 15,1% la volatilidad cambiaria y el tipo de cambio atrasado y el 13,9%, las trabas en el comercio exterior. El 61% haría inversiones relevantes si existiesen ofertas de endeudamiento a largo plazo", detalló.

Oliverio asegura que el desafío más grande que hoy tienen las pymes es cultural: "lograr que la innovación y la mejora continua sean parte del día a día. La digitalización y optimización de todos los procesos de la empresa son claves para la evolución del negocio, ya que las necesidades del cliente y el mercado cambian muy rápidamente".

Para Maltagliatti la clave es la innovación: "Supone la habilidad de la empresa para desarrollar nuevas soluciones que están dadas por la adaptación y regeneración de su conocimiento, orientado a generar nuevos productos y-o procesos, aprendiendo de los errores. El principal desafío está en aprender y capitalizar el aprendizaje".


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