Historias de garage

Es el primer fast food de pastas y hoy apuesta a un modelo "infalible": da $5M al mes

Vieron un nicho sin explotar y crearon Monti, el primer local de comidas rápidas dedicado al rubro

Carlos Cejas y Federico Giuliano trabajaron por más de 15 años en empresas multinacionales de fast food y consumo masivo. A partir de ese know how surgió en ellos la inquietud de emprender algo propio.

"Vimos un mercado en donde reinaban las hamburgueserías gourmet y el fast food estaba limitado a ciertas opciones", cuenta Giuliano. "Después de investigar y ver que Argentina era el sexto consumidor de pastas en el mundo, entendimos que era una buena idea crear el Primer Fast o Good Food, como nos gusta decirles a nosotros, de pastas, en un mercado en el que aún no había grandes competidores. Pensar la pasta desde otro lugar, más allá de la clásica tienda de pasta fresca a la que está acostumbrado el argentino, en un local chico. Al principio tenía pretensiones de ser sólo para el barrio, pero con la idea de que, si el concepto funcionaba, podría replicarse sin mayores inconvenientes".

Monti es, sin duda, una nueva propuesta gastronómica, original, porque combina la inmediatez de la comida rápida, con la calidez de un buen plato de pasta pensado por un chef, a medida del comensal y en un ambiente cómodo y distendido. "La idea fundadora de Monti es combinar una atmósfera artesanal con todo lo bueno del formato fast food", explica el fundador. "Cada consumidor puede armar su propio plato en el momento, sin esperar que llegue el mozo, eligiendo la pasta que va a comer, combinándola con la salsa que más le gusta, con una excelente relación entre precio y calidad". También ofrecen combos especiales que ya incluyen la bebida y la posibilidad de pedir a domicilio a través de las apps de delivery.

Llegó la franquicia más aterradora de la Argentina y ya permite ganar millones

EMPEZAR A PULMÓN

El primer local desembarcó en Boedo en el 2018 y en 2020, en plena pandemia, inauguraron un segundo espacio en Belgrano, año que, además, Monti fue líder del segmento pastas en las apps de delivery. Pero los emprendedores no se conforman, están trabajando en un tercer local y también apuestan al formato franquicias para su crecimiento.

El primer obstáculo fue dar a conocer una idea distinta, que apuntaba a un público joven, pero en un segmento que siempre estuvo más pensado para la familia. "Hoy se consolidó como un multitarget en donde conviven los fanáticos de las pastas, sin importar la edad", comenta Giuliano.

Por otro lado, sigue, "fue un proceso largo estandarizar las recetas y, sobre todo, mantener un sabor diferencial y único en el tuco, que es lo que la mayoría de los clientes eligen en sus pastas".

El proyecto fue pensado muy a pulmón, como algo muy pequeño, con una inversión prácticamente inexistente de alrededor de u$s 15.000 que, día a día, "con mucho trabajo, convicción y pasión por lo que hacemos, se fue consolidando", dicen los fundadores.

Hoy la marca maneja una facturación aproximada de cinco millones de pesos mensuales, sumando las distintas formas de venta en los dos locales y en las plataformas de delivery, pero los socios convencidos de que, con más puntos de venta, pueden triplicar el valor de la compañía en el corto a mediano plazo.

MANTENER LA ESENCIA

"Nos propusimos siempre mantener los estándares de los productos, aunque eso nos implique achicar el margen del negocio", plantea Giuliano. "Esa decisión, de una u otra manera, nos hizo crecer, mantenemos la calidad desde el día uno así seguirá siendo".

"Uno debe agradecer que pudo superar una enorme crisis y valorar las decisiones que tomó en su momento", reflexiona. Pero tal vez, sigue, "desarrollar el canal de delivery propio antes hubiese sido una buena decisión. De todas maneras, hoy sigue creciendo, aunque costó mucho".

Cuando empezó el aislamiento por Covid-9 en marzo de 2020, Monti tuvo que estar una semana con las puertas cerradas. "Fue difícil, pensamos cómo reposicionar algo en una condición tan adversa, de inmediato nos dimos cuenta que debíamos comenzar a trabajar con las aplicaciones de delivery, algo que ya veníamos haciendo, pero que ahora era el momento de priorizarlo", explica el fundador. "Esa decisión nos permitió consolidarnos como negocio. Ver de la crisis una oportunidad, al segundo mes volvimos a los niveles de venta de antes y al tercero triplicamos la cantidad de clientes, generando incluso más tickets que antes de la pandemia".

Estos cambios posicionaron a la marca en un mejor lugar, logrando consolidarse con una participación de más de un 60% en el segmento pastas. "Ahora, con una situación sanitaria más tranquila, el local está teniendo una vida similar a la de antes de la pandemia, pusimos mesas en las veredas y nos adaptamos a todos los protocolos de seguridad", cuenta el vocero. "Como próximo paso, nuestro plan es incorporar más tecnología, desde una aplicación para reservas de mesas u otra en donde los clientes puedan ordenar su propia comida en cuestión de segundos".

De cara a futuro, estos emprendedores quieren cumplir la visión de la compañía, "consolidándonos como los líderes del mercado de fast food de pastas en Argentina y si se puede, expandirnos a más países donde amen la pasta tanto como nosotros", concluye Giuliano.


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