

- Retorno económico del Gasoducto Néstor Kirchner: ahorro de divisas y eficiencia
- Volumen transportado y sustitución de importaciones
- Construcción, plazos y participación de la industria local
- Impacto en el empleo y desarrollo de Vaca Muerta
- Perspectivas, límites y continuidad del proyecto energético
- Infraestructura y política de Estado
La expansión de la producción de gas en Vaca Muerta volvió a poner el foco sobre un aspecto menos visible, pero determinante para el desarrollo energético: la infraestructura de transporte. A medida que crecen los volúmenes extraídos y se multiplican los proyectos vinculados a la exportación, la capacidad para evacuar esa producción se consolida como una condición clave para transformar el potencial del sector en ingresos, inversiones y divisas.
En ese marco, el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner —rebautizado posteriormente como Perito Moreno— aparece como una de las obras más relevantes de los últimos años. A tres años de su inauguración, un informe de la Fundación Encuentro analizó sus resultados y estimó el impacto económico generado por su puesta en funcionamiento.
Retorno económico del Gasoducto Néstor Kirchner: ahorro de divisas y eficiencia
El estudio sostiene que “por cada dólar invertido, la Argentina ahorró casi cuatro en divisas”, lo que equivale a un retorno de 3,97 veces sobre la inversión inicial. Esta cifra surge de un desembolso de u$s 2.300 millones y un ahorro acumulado de u$s 9.122 millones en sustitución de importaciones.

En términos concretos, el informe define el proyecto como “una obra que se paga sola”, subrayando su impacto en la balanza energética a partir de la reducción de compras externas de combustibles y energía.
Volumen transportado y sustitución de importaciones
Uno de los indicadores centrales del análisis es el volumen de gas inyectado a la red desde su entrada en operación. De acuerdo con los datos relevados, el gasoducto transportó 17.000 millones de metros cúbicos entre 2023 y 2026.
Ese flujo permitió sustituir importaciones de GNL, gasoil, fueloil, gas proveniente de Bolivia y energía adquirida a países vecinos. Cada uno de esos rubros, según el informe, representa “una factura en dólares que el país dejó de pagar”.
El ahorro acumulado en divisas por ese concepto asciende a u$s 9.122 millones en el período analizado.
Construcción, plazos y participación de la industria local
El informe también detalla aspectos vinculados al proceso de ejecución. La obra se completó en 302 días, en el marco de un proceso total —desde la licitación hasta el inicio de operaciones— de 514 días.
En términos de composición, el proyecto contó con un 81% de participación de la industria nacional, un dato que se destaca en relación con el impacto sobre el entramado productivo.
Desde la perspectiva de sus impulsores, el gasoducto “es la prueba concreta de un proyecto nacional de largo plazo, planificado y ejecutado con eficacia”, y se lo asocia a una estrategia que apunta a reducir costos energéticos tanto para las industrias como para los hogares.
Impacto en el empleo y desarrollo de Vaca Muerta
Más allá de los indicadores macroeconómicos, el documento incorpora cifras sobre el impacto laboral. Durante su construcción, el gasoducto movilizó 48.800 puestos de trabajo.
A su vez, el desarrollo asociado en Vaca Muerta sostiene actualmente 12.750 empleos, entre directos e indirectos, consolidando un ecosistema productivo vinculado a la actividad gasífera.
En ese sentido, el informe plantea que la infraestructura permitió “destrabar el verdadero activo”, en referencia al potencial de la formación no convencional.
Perspectivas, límites y continuidad del proyecto energético
Pese a los resultados, el propio análisis reconoce que el gasoducto no resolvió por completo la dependencia energética, especialmente en los meses de mayor demanda. Durante el invierno, la Argentina aún recurre a importaciones, en parte porque la segunda etapa de la obra —prevista originalmente— no se concretó.
Sin embargo, el balance general lo presenta como un avance significativo hacia la soberanía energética, entendida en términos de reducción de costos, previsibilidad y disponibilidad de recursos para el sistema productivo.
En paralelo, el proyecto obtuvo respaldos en su etapa de planificación. En el Baker Institute de la Universidad de Rice, en Houston, la estrategia energética fue calificada como “meritoria” y “acorde con el potencial de Vaca Muerta”, en relación con la proyección internacional del sector.
Infraestructura y política de Estado
Como conclusión, el informe inscribe al gasoducto dentro de una lógica de política pública orientada al largo plazo. Señala que se trató de una obra que combinó “decisión política, gestión y eficacia presupuestaria”, y que su impacto excede lo estrictamente energético para proyectarse sobre la economía en general.













