La cerealera Vicentin recibirá una línea de crédito de Bunge Argentina por u$s 50 millones para financiar capital de trabajo operativo, principalmente la compra de insumos y gastos logísticos.
El financiamiento funcionará además como un respaldo para afrontar eventuales necesidades de liquidez de la compañía en caso de algún revés operativo en la actividad agroindustrial.
La compañía no recibirá la totalidad del préstamo de manera inmediata, sino que podrá disponer de los fondos a medida que los necesite, hasta alcanzar ese límite. El financiamiento tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2031.
Así lo autorizó la Justicia, que consideró que el crédito es “indispensable” para sostener la originación de granos y la actividad operativa de la empresa.
En contraprestación, Vicentin pondrá como garantía el 8,33% de Renova S.A., uno de sus activos más importantes que nació en 2006 como un joint venture, en partes iguales, entre la empresa y el grupo Glencore (la compañía que luego pasó a llamarse Viterra y que en 2025 se fusionó con Bunge).
En 2019, sin embargo, Glencore amplió su participación hasta el 66,67% y se convirtió en su controlante, mientras que Vicentin se quedó con el 33,33 por ciento.
Renova es una agroindustrial dedicada al procesamiento de oleaginosas y la producción de biodiésel, aceites, harinas, lecitina y glicerina.
Posee tres complejos industriales en Santa Fe y un puerto propio en Timbúes que, en conjunto, suman una capacidad de molienda de 10,8 millones de toneladas de soja y alrededor de 584.000 toneladas de girasol a nivel anual.

Vicentin cayó en default en diciembre de 2019 y, un año después se presentó en concurso preventivo.
Hacia su final, el proceso concursal derivó en un cramdown o proceso de salvataje, que habilitó a terceros a presentar propuestas para quedarse con la compañía. Finalmente, en diciembre pasado, Grassi S.A. asumió el control de la agroexportadora.
Ahora, si bien la Justicia dio luz verde al pedido de la cerealera al considerarlo “razonable y procedente”, impuso ciertos límites sobre la garantía: le impidió a Bunge tener derecho de voto sobre Renova y el cobro de dividendos, para no comprometer uno de los activos más valiosos de Vicentin.
La operación, sin embargo, no tuvo el respaldo del Comité de Acreedores, que cuestionó la falta de un destino específico para los fondos, el costo del financiamiento y el hecho de que la garantía recaiga sobre un activo estratégico.
Vicentin busca reactivar su negocio cárnico
En paralelo a su necesidad de capitalización, Vicentin acordó una asistencia financiera por $ 4270 millones para el Frigorífico Regional Industrias Alimenticias Reconquista (Friar), una sociedad que pertenecía a la familia Vicentin -Vicentin Family Group- y que en 2020 vendió al fondo Buenos Aires Financial (BAF).
Hoy, la rebautizada Nueva Vicentin, en manos de Grassi, posee el feedlot Los Corrales de Nicanor que, durante años, funcionó en conjunto con Friar.
El financiamiento apunta a volver a integrar esa cadena productiva: mientras que Vicentin se ocupaba de la producción y el engorde de los animales, Friar faenaba y procesaba la hacienda.

Sin embargo, la cerealera necesita autorización de la Justicia para desembolsar el préstamo y levantar las medidas cautelares que pesan sobre los bienes del frigorífico.
En el mismo dictamen, el juzgado de Santa Fe le señaló a la empresa que carece de competencia y de jurisdicción para avanzar con el pedido (ya que Friar no es parte del proceso concursal de Vicentin) y le recordó que el frigorífico ya mantiene una deuda con la compañía por u$s 13 millones.
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