Reactivación

Viajes de egresados vuelven con subas de hasta el 70%: cuánto cuestan Bariloche, Brasil y México

El presupuesto a desembolsar por un paquete para un viaje de egresados pospandemia equivale a entre 3 y 10 salarios mínimos. Por la alta inflación, las agencias refuerzan las opciones de financiación, con más cuotas. El sector busca recomponerse del golpe de la pandemia

Vuelven los viajes de egresados, luego de más de dos años de restricciones que paralizaron al sector, lo que generó una profunda crisis. Pero con la euforia que implica la celebración del fin de curso, llega el golpe al bolsillo de los padres. 

Los precios se encarecieron hasta un 70% respecto de la prepandemia. El tradicional viaje a Bariloche ya supera los $ 120.000 por alumno para este año y trepa a $ 200.000 para 2023. El presupuesto equivale a entre tres y cinco sueldos mínimos, dado que el salario mínimo vital y móvil actual es de $ 38.940. 

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Asimismo, destinos internacionales de moda como Brasil y Cancún cuestan entre u$s 1200 y u$s 2000. Suelen abonarse en dólar billete o en pesos tomando en cuenta el dólar turista, por lo que el gasto oscila entre $ 243.000 y $ 405.000, según la cotización del tipo de cambio vendedor a la fecha del Banco Nación. Representan entre cinco y 10 salarios mínimos.

La financiación, clave para pagar el viaje de egresados

Los valores incluyen el paquete completo de siete días con vuelos, comidas, actividades y entradas a boliches. Para acompañar a las familias en un contexto de alta inflación, la industria refuerza las opciones de financiación, con más posibilidades de pago. Generalmente, se abona con un año de anticipación. Ahora, se agregaron cuotas que terminan de pagarse luego del viaje. 

"En este negocio, la previsibilidad es central. En un escenario inflacionario como el actual y de incertidumbre por la emergencia sanitaria, resulta complejo para los operadores establecer precios con antelación", explica Néstor Denoya, secretario de la Asociación de Turismo Estudiantil de Bariloche (Ateba).

"Aunque antes solía haber mayor pevisión en la contratación, el coronavirus cambió todo. Es central la financiación y el sector trabaja para brindar más posibilidades", comenta Adrián Manzotti, encargado de la Comisión de Turismo Estudiantil de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt).

En un contexto de alta inflación, la industria refuerza las opciones de financiación, con más posibilidades de pago.

Una de las empresas líderes en el segmento, con más de 30 años de experiencia y que prefirió no ser identificada, ofrece abonar el 30% del viaje antes de la fecha de salida y el pagar el 70% restante en hasta 18 cuotas. Reconoce que sus tarifas se ajustaron en el orden del 55% comparado a comienzos de 2020.

Paulatina reactivación de los viajes de egresados

Por la segunda ola de Covid-19, el año pasado se cerraron un 50% menos de ventas. El turismo estudiantil en el país permaneció suspendido entre mayo y octubre de 2021, mientras que los viajes internacionales se reanudaron recién en enero pasado. 

"Habitualmente, viajaban alrededor de 600.000 alumnos por año, entre 250.000 de primaria y secundaria que lo hacían para festejar su egreso y otros 350.000 que lo hacían por fines educativos. El año pasado viajó solo la mitad", compara Manzotti.

Pese a que la demanda se reactivó a partir de la flexibilización de las medidas sanitarias, la venta de paquetes aún se encuentra lejos de los tiempos dorados de la industria, cuando a las agencias no paraban de llegarles consultas y hacían malabares para encajar los pedidos de los clientes en las semanas de temporada alta, que se extendía de agosto a diciembre.

El viaje a Bariloche parte en $ 120.000 por alumno para este año y alcanza los $ 200.000 para 2023.

"El sector aún se encuentra un 20% abajo en reservas respecto de la prepandemia. Esperamos que en las próximas semanas se empiece a cerrar la brecha y nos acerquemos de a poco a los niveles frecuentes", confirma Manzotti.

Por eso, para incentivar las ventas y debido a los viajes que aún no se concretaron -falta que viajen 1500 chicos-, la temporada arrancará en junio y se extenderá hasta febrero del año que viene.

El sector aún se encuentra un 20% abajo en reservas respecto de la prepandemia.

"Realizaremos viajes entre el 15 de junio y el 10 de enero. La expectativa es trabajar con 60.000 estudiantes de todo el país esta temporada. Nuestro mejor año fue 2010. Después, empezó el declive, que se profundizó en 2019. En una década, el número cayó más de la mitad. Esperamos recomponernos. Se notan las ganas contenidas", cuentan desde la agencia de viajes consultada. 

"El 1° de junio lanzaremos una fuerte promoción del destino para alentar la demanda. Creemos que la reactivación se consolidará este año, pero igualmente la recuperación llevará un tiempo", analiza Denoya. 

La mirada está puesta en 2023. "Ya se está vendiendo con énfasis para 2023. Hay un interés creciente y colegios que comenzaron a firmar los contratos. Las expectativas son positivas", cierra Manzotti.

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