El turismo corporativo se consolidó como la pieza que le faltaba al modelo de negocios hotelero de Córdoba, una provincia históricamente asociada al turismo estacional y vacacional. Así lo planteó Manuel Belfer, director de Grupo Pinares, durante Cronista Studio Turismo, donde repasó las transformaciones que atraviesa el sector y los desafíos que plantean la sustentabilidad y la inteligencia artificial.
“Venimos hablando de turismo corporativo en Córdoba hace muchos años. Era un destino muy estacional y tradicional, donde el mercado corporativo era la pieza del rompecabezas que faltaba en ese modelo de negocios”, señaló Belfer. Hoy, según describió, las empresas que buscan destinos para incentivos, congresos o eventos del universo MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions) ya no se conforman con las prestaciones básicas.
“Si hoy uno comunica un hotel donde tiene aire acondicionado y wifi, a nadie le va a llamar la atención”, graficó el directivo. La demanda corporativa, explicó, migró hacia experiencias que abarcan gastronomía, atención del personal y el entorno del destino: una propuesta de 360 grados que trasciende los límites del congreso o evento en sí.
Esa búsqueda de experiencias integrales también se refleja en los procesos administrativos. Belfer mencionó que en encuestas de satisfacción realizadas entre empresas de primer nivel —entre ellas, laboratorios farmacéuticos— la eficiencia administrativa apareció entre los atributos más valorados. “Buscan soluciones, y el proceso administrativo, con este tipo de soluciones, también es muy valorado por las empresas. Muchas veces los proveedores no lo tienen en cuenta”, advirtió.
De decoración a valor agregado
Otro eje del nuevo escenario competitivo es la sustentabilidad. Belfer trazó una evolución: lo que hace algunos años era un valor agregado o un elemento decorativo pasó a ser un requisito de mercado. “Hoy cerramos convenios o eventos con empresas de primer nivel y si no tenemos políticas de sustentabilidad, directamente no podés aplicar, no podés participar”, afirmó. En Grupo Pinares, aclaró, esa orientación está enraizada en los valores de la empresa y no responde solo a una exigencia externa.
El tercer gran desafío que planteó Belfer es la inteligencia artificial. El directivo enmarcó la discusión desde la política de talento humano que distingue a la compañía: Grupo Pinares figura en el ranking de Great Place to Work y en el de la revista Apertura entre las empresas más atractivas para trabajar, un logro que, subrayó, no es menor para una pyme del sector hotelero con un ecosistema de colaboradores que va desde mucamas hasta gerentes.
“La IA es una gran ola que viene y las organizaciones pueden chocársela, querer evadirla o surfearla”, planteó. Frente a ese panorama, Belfer cuestionó el paradigma que asocia la inteligencia artificial con la destrucción de empleo. “Creo que ese paradigma es falso. La IA es una revolución y, como toda revolución, tiene momentos pico en su producción, pero viene a apoyarnos, a mejorarnos y a sacarnos mejor y más potencial”, sostuvo.
La tensión, según el ejecutivo, no está en la tecnología en sí sino en cómo una empresa con valores sólidos y una cultura organizacional consolidada logra incorporarla sin que eso signifique reemplazar personas. “Hay que preguntarse cómo me paro yo, empresa, con una política de talento humano, contra los robots o los robots digitales que vienen a reemplazar a las personas”, planteó, aunque dejó en claro su postura: la herramienta potencia, no desplaza.











