Superalimento

Quilmes va más allá de la cerveza: producirá hongos comestibles con lo que se descarta de la cebada

La empresa cervecera hizo una alianza con una biotecnológica para usar el bagazo de la cebada para la producción de hongos.

Cervecería y Maltería Quilmes entra en la fabricación de un nuevo producto: hongos comestibles, un superalimento que se elabora a partir de lo que se descarta de la cebada usada para producir la cerveza que antes la cervecera lo vendía como alimento de ganado.

Como lo había adelantado su número uno, Martín Ticinese, a El Cronista sin dar detalles, la empresa cervecera se unió a Micelio Bio, una firma de biotecnología para desarrollar estos hongos aptos para el consumo.

 El desarrollo del proyecto requirió una inversión de $ 50 millones, de los cuales Cervecería y Maltería Quilmes aportó $ 15 millones, para la construcción de una planta productiva en Chascomús que permitirá llevar la producción a 10 toneladas mensuales.

Una vez producidos los hongos Micelio los vende con la marca Miu a través de canales digitales y un local en el Mercat de Villa Crespo. Además provee de este alimento al sector gastronómico.

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Micelio Bio justamente nació con el propósito de transformar el modo en que se gestionan los residuos y elaboran los alimentos y produce hongos comestibles a partir del bagazo de cebada que se genera durante la elaboración de cerveza. 

Por año se generan más de 400.000 toneladas de bagazo de cebada en Argentina como subproducto del proceso cervecero. El bagazo es el resultado de la maceración y filtrado que se genera durante el proceso de elaboración de cerveza que, al tener un alto contenido de minerales y proteínas, resulta muy bueno como sustrato natural para la producción de hongos frescos. 

Estos hongos se consideran un superalimento por su gran valor nutricional, son ricos en proteínas, aminoácidos, vitaminas y fibra, y sus diferentes especies (Girgolas, Melena de León, Shiitakes, entre otros) tienen una demanda creciente en la sociedad.

Los hongos comestibles se producen a partir del bagazo de la cebada

"La alianza con Micelio Bio nos ayuda repensar la forma en la que elaboramos nuestros alimentos, acelerando los cambios necesarios para una forma de producción y consumo circular, mientras que impulsamos la circularidad de uno de los subproductos de nuestro proceso cervecero", señaló Vanesa Vázquez, gerenta de Crecimiento Inclusivo y Sustentabilidad de Cervecería y Maltería Quilmes.

La responsable de proyecto, además cuenta que ya están trabajando en la pata social: en asociación con Gauchada, el primer producto social de la cervecera, dar talleres sobre cultivo de hongos en las casas.

"La articulación con Cervecería y Maltería Quilmes es una manera de agregar valor a la producción de hongos comestibles con la reutilización de un subproducto clave la elaboración de cerveza", expresó Alejandro Jurado, uno de los fundadores de Micelio.

Micelio Bio es un proyecto de triple impacto que articula el mundo científico-tecnológico con el productivo y social. Su primera planta industrial tiene una capacidad de producción inicial de hasta 10 toneladas de hongos frescos al mes. 

Además de hongos, la empresa comercializa kits de autoproducción y brinda capacitaciones y consultorías de asistencia técnica a emprendedores. El proyecto contó con el apoyo de La Ciudad Posible en su proceso de incubación y aceleración, y el soporte científico-tecnológico del Laboratorio de Micología y Cultivo de hongos Comestibles y Medicinales Intech Conicet Unsam, con quienes tienen un convenio de colaboración.

La importancia de estos hongos

Los hongos son los principales degradadores de la materia orgánica del planeta. Son esenciales en el ciclo de nutrientes del ecosistema, ya que devuelven al suelo los nutrientes esenciales que permiten el crecimiento de plantas y otros organismos.

El proceso de producción de hongos comestibles oscila entre 6 y 8 semanas desde la siembra -que en el caso de Micelio Bio, se realiza inoculando las diferentes especies de hongos sobre un sustrato compuesto por bagazo de cebada y paja de trigo- hasta la cosecha. Durante este tiempo, el cuidado requiere controlar la humedad, la temperatura, ventilación y exposición a la luz. Una vez que alcanzan el tamaño y el color deseado, se procede a la cosecha.

El mercado de hongos comestibles a nivel global experimentó un crecimiento promedio anual del 6,4% en los últimos 15 años, y el consumo global promedio por persona pasó de 1 kg al año a 4 kg entre 1997 y 2012

En la Argentina, el nivel de consumo y producción de hongos comestibles siguió esta tendencia de crecimiento y se espera un crecimiento exponencial y sostenido durante las próximas décadas.



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