La presencia de Peter Thiel en la Argentina, donde permanece desde hace más de una semana con agenda reservada, activó lecturas en el mundo empresario y político. La visita se interpreta en el mercado como una señal de interés.
Según trascendió, Thiel ya mantuvo reuniones con funcionarios cercanos a Javier Milei y empresarios locales, y estaría esperando el regreso del mandatario de su viaje a Israel para concretar un encuentro. Durante su estadía -en una propiedad en Barrio Parque- también asistió al superclásico entre Boca y River, en el Estadio Monumental.
Se trata de una figura pesada dentro del capital de riesgo global. Cofundador de PayPal y de Palantir Technologies, Thiel es también socio de Founders Fund, el fondo desde el que canaliza inversiones en startups tecnológicas. Fue uno de los primeros inversores externos de Facebook y también participó en compañías como SpaceX, de Elon Musk, y Airbnb. En el plano político, financió campañas del Partido Republicano en los Estados Unidos, incluyendo el respaldo a Donald Trump y a su vicepresidente J.D. Vance.
Mantiene una mirada escéptica sobre la democracia y la política progresista. Tal es así, que es reconocido por haber dicho la frase: “I no longer believe that freedom and democracy are compatible” (“Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”).
No es la primera vez que Thiel visita el país. En 2024 se reunió con Javier Milei en Casa Rosada, en un encuentro que dejó entrever afinidades ideológicas en torno al rol del mercado, el Estado y la innovación. En aquel entonces, la reunión no fue informada oficialmente y se conoció a partir de registros de ingresos. En esos encuentros también participaron funcionarios como Alec Oxenford -embajador de la República Argentina ante los Estados Unidos y fundador de OLX- y el propio Thiel llegó a destacar el alcance global de las ideas del mandatario.

Esta vez, sin embargo, el contexto es otro. Con un programa económico en marcha y una narrativa oficial orientada a atraer inversiones, la visita de Thiel funciona como un termómetro sobre el interés externo. La nueva etapa política abre interrogantes en áreas donde Thiel tiene experiencia: datos e inteligencia artificial vinculadas a seguridad y gestión estatal, terreno donde Palantir Technologies construyó su negocio a escala global.
La compañía, valuada en torno a los u$s 350.000 millones, trabaja con organismos de defensa y seguridad de los Estados Unidos y otros países, con plataformas de análisis de datos e inteligencia artificial aplicadas a operaciones militares y de inteligencia. De hecho, la empresa es contratista del Pentágono ya que sus sistemas de inteligencia artificial se utilizan en los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
Según registros oficiales, Palantir obtuvo, desde 2009, contratos estadounidenses por más de u$s 2700 millones -más de u$s 1300 millones fueron en contratos con el Pentágono-. Por su parte, en el Reino Unido, recibió contratos por más de 376 millones de libras esterlinas.
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