

La petrolera independiente Oilstone Energía entró en concurso preventivo tras declarar cesación de pagos y solicitar una reestructuración de pasivos por u$s 11,8 millones, principalmente vinculados a préstamos bancarios. La apertura del proceso fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial 11, luego de que la compañía presentara formalmente su convocatoria de acreedores a comienzos de febrero.
La empresa, creada en 2010 y especializada en la explotación de campos maduros convencionales en la Cuenca Neuquina, enfrenta un contexto adverso marcado por la caída estructural de la producción en áreas históricas y el avance de los desarrollos no convencionales en Vaca Muerta, que concentran la mayor parte de las inversiones del sector.
Activos y operaciones
Oilstone llegó a consolidarse como un operador relevante del segmento convencional en Neuquén. La compañía es titular del 100% de 15 concesiones de explotación que abarcan unos 3.000 kilómetros cuadrados, principalmente en la zona de Cutral Co y Plaza Huincul, uno de los núcleos históricos de la actividad petrolera del país.
Entre los bloques que opera figuran Cerro Bandera, Anticlinal Campamento, Al Sur de la Dorsal, Aguada Baguales, El Porvenir, Puesto Touquet, Dos Hermanas, Ojo de Agua, Puerto Cortadera, Portezuelo Minas, Loma Negra NI, Cutral Co Sur, Collón Curá, Bajo Baguales y Neuquén del Medio.
Durante los últimos años la empresa había ampliado su portafolio con la adquisición de áreas maduras —como Aguada Baguales, El Porvenir y Puesto Touquet— con el objetivo de aumentar la escala de producción y prolongar la vida útil de activos convencionales.
Producción y nivel de actividad
El modelo de negocios de Oilstone se centró en la recuperación y explotación de pozos maduros, con operaciones intensivas en ingeniería y mantenimiento para sostener niveles de producción que naturalmente tienden a declinar con el paso del tiempo.
La compañía llegó a emplear unos 300 trabajadores directos y alrededor de 140 contratistas, con operaciones propias de workover y mantenimiento de pozos en la región.
En términos productivos, la firma alcanzó niveles de entre 450 y 500 metros cúbicos diarios de petróleo, además de cerca de 1 millón de metros cúbicos de gas por día provenientes de sus áreas convencionales.
Sin embargo, el deterioro del negocio del convencional impactó en la estructura de la compañía. En el último año redujo su plantilla de casi 300 empleados a 183 operarios, como parte de un proceso de ajuste operativo frente a la caída de ingresos.
El impacto del boom de Vaca Muerta
El contexto que enfrenta Oilstone refleja una tendencia más amplia de la industria energética argentina. Mientras los campos convencionales muestran una declinación sostenida, la producción nacional crece impulsada por el shale de Vaca Muerta.
Entre 2021 y 2024, la producción de petróleo en el país aumentó cerca de 50%, impulsada principalmente por el desarrollo no convencional, que ya explica más de la mitad del crudo producido en Argentina.
En paralelo, el gas convencional continúa perdiendo peso frente al shale gas, cuya expansión desplazó a muchos productores tradicionales del mercado y presionó a la baja los precios y la rentabilidad de los yacimientos maduros.
La apuesta por el no convencional
En su presentación judicial, Oilstone planteó un plan de reestructuración que incluye reducir 50% los costos operativos y avanzar con proyectos piloto para desarrollar recursos no convencionales en áreas como Aguada Baguales y El Porvenir, con inversiones estimadas cercanas a u$s 45 millones en una primera etapa.
La estrategia apunta a combinar la explotación de campos maduros con el desarrollo de shale para sostener la rentabilidad en un mercado cada vez más dominado por Vaca Muerta. No obstante, el futuro de la compañía dependerá en gran medida de la renegociación de su deuda y de la posibilidad de extender varias de sus concesiones en Neuquén, algunas de las cuales vencen entre 2025 y 2027.
En ese contexto, el concurso preventivo aparece como un intento por reordenar el frente financiero y ganar tiempo para redefinir un modelo de negocios que quedó atrapado entre la declinación natural de los campos maduros y el rápido crecimiento del shale argentino.














