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El capitán de la selección argentina, Lionel Messi, avanzó en Estados Unidos contra una red de vendedores que comercializan productos falsificados con su marca en plataformas de e-commerce como Temu y Walmart. La demanda, presentada en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, apunta a frenar un esquema global de falsificación que se apalanca en su nombre para vender indumentaria y merchandising sin autorización.
El caso no está dirigido contra las plataformas en sí, sino contra los vendedores que operan dentro de esos marketplaces. El expediente identifica a una red de individuos y compañías -muchas de ellas fuera de EE.UU.- que utilizan la marca “Messi” para ofrecer productos apócrifos, replicando un modelo que ya enfrentaron gigantes como Nike o Rolex.
Según estimaciones del mercado, Messi generó en 2025 unos u$s 135 millones en ingresos, de los cuales aproximadamente u$s 75 millones provinieron de acuerdos comerciales, patrocinios y negocios vinculados a su imagen.
El negocio detrás del nombre
Ese número funciona como indicador del tamaño de la marca. Más allá de su contrato deportivo -unos u$s 60 millones anuales-, la mitad de sus ingresos ya proviene de actividades fuera de la cancha: licencias, indumentaria, acuerdos con marcas globales y su propio ecosistema comercial.
La demanda presentada en Nueva York refuerza ese posicionamiento. Allí se define a “Messi” como una marca global y notoria, utilizada en productos oficiales que incluyen ropa, accesorios y artículos de lifestyle. En ese esquema, cualquier falsificación no solo implica un problema de imagen, sino una pérdida directa de ingresos.

El expediente incorpora un dato que ilustra la escala: en 2025 se vendieron más de 1,3 millones de camisetas vinculadas con el jugador, un volumen que explica por qué su nombre es objetivo de redes de falsificación.
Cómo operan los vendedores
Según la presentación judicial, los demandados montan tiendas dentro de marketplaces y simulan ser distribuidores oficiales. Para eso utilizan:
- nombres comerciales engañosos
- posicionamiento en buscadores con la palabra “Messi”
- campañas en redes sociales para captar tráfico
El esquema es dinámico: cuando una tienda es bloqueada, reaparece con otro nombre o dominio. Esa lógica dificulta el control y explica por qué las marcas recurren a tribunales estadounidenses para intentar frenar la operatoria.
En ese punto aparece el rol de plataformas como Temu. La demanda no las acusa directamente, pero sí busca que bloqueen publicaciones, cierren cuentas y colaboren en la eliminación de contenido infractor.
El reclamo incluye el cierre de tiendas, la baja de productos y el pago de daños económicos. En línea con este tipo de causas, la presentación contempla indemnizaciones de hasta u$s 2 millones por infracción, además de la devolución de ganancias obtenidas por los vendedores.














