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Los boomers son la generación con mayor nivel de bienestar en la Argentina, mientras que los millennials registran el indicador más bajo, según el primer Índice de Bienestar elaborado por la Universidad de San Andrés (Udesa) junto con OSDE.

El estudio, que releva la percepción sobre distintos aspectos de la vida cotidiana, muestra una diferencia de más de medio punto entre ambos grupos y sugiere que la brecha no responde únicamente a factores económicos.

En una escala de 1 a 5, los boomers alcanzan un puntaje promedio de 3,66, por encima de la Generación X (3,48) y de la Generación Z (3,34). En el otro extremo aparecen los millennials, con 3,15, el valor más bajo entre las generaciones analizadas.

Las personas que son optimistas de cara al futuro tienen mayores niveles de bienestar que las personas que son pesimistas”, explicó Diego Reynoso, director del Laboratorio de Observación de la Opinión Pública de UdeSA, durante la presentación del informe. A la vez, aclaró que se trata de un estudio observacional y que los resultados muestran asociaciones, no relaciones de causalidad.

Más bienestar, menos estrés

La diferencia entre generaciones también aparece al analizar las emociones. Los boomers concentran los mayores niveles de optimismo, disfrute, descanso y bienestar físico, mientras que las generaciones más jóvenes reportan con mayor frecuencia preocupación, estrés, tristeza y soledad.

Consultado sobre las posibles causas, Reynoso planteó una hipótesis: “Probablemente los más jóvenes sean un poco más exigentes respecto de lo que esperan de cada una de estas dimensiones. También tienen más incertidumbre respecto del futuro. Nosotros, para bien o para mal, ya estamos donde estamos y eso hace que adaptemos más rápido nuestras percepciones al entorno”.

El trabajo también muestra que quienes tienen una mirada optimista hacia los próximos diez años presentan niveles de bienestar considerablemente superiores a quienes creen que su situación empeorará.

Qué explica el bienestar

Aunque la situación económica y la salud física y mental aparecen como las principales prioridades cuando se consulta qué aspectos consideran más importantes para el bienestar, los niveles más altos de satisfacción efectiva se observan en otros ámbitos.

El ranking lo encabezan la relación con el grupo familiar o las personas con las que se convive, seguida por las amistades y el círculo social. Más atrás aparecen la formación, la vivienda, la salud mental, el propósito de vida y la salud física.

En cambio, la situación laboral y, especialmente, la situación económica personal son las dimensiones peor evaluadas.

El principal indicador que mueve el índice hacia arriba son los vínculos. Tanto la relación con el grupo familiar como con los amigos son las dos dimensiones donde encontramos mayor satisfacción”, sostuvo Reynoso durante la presentación.

Los hábitos que hacen la diferencia

El informe también analizó qué hábitos están asociados con mayores niveles de bienestar.

El resultado más contundente aparece en la alimentación: quienes consideran que tienen una alimentación muy saludable alcanzan un índice de 3,80, frente a 2,62 entre quienes califican su dieta como nada saludable, una diferencia de 1,18 puntos, la más amplia de todo el estudio.

También se observan diferencias significativas entre quienes realizan actividad física y quienes no. Entrenar tres o cuatro veces por semana eleva el indicador a 3,65, mientras que entre quienes no hacen ejercicio el promedio cae a 2,95.

Fuente: ShutterstockShutterstock

Algo similar ocurre con los vínculos sociales. Las personas que se reúnen con amigos o familiares dos o tres veces por semana registran un nivel de bienestar de 3,66, frente a 2,95 entre quienes no mantienen encuentros presenciales.

El índice, construido sobre una muestra nacional de 999 adultos conectados a internet, se ubicó en 3,34 puntos en septiembre y mostró estabilidad respecto de las mediciones realizadas desde marzo.