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Las picantes tesis de Malamud: Trump pacificador, Milei peronista, el pacto con CFK y Macri, "el jamoncito"

El politólogo Andrés Malamud participó en el Foro Llao Llao, la cumbre empresaria que se realiza en Bariloche. Analizó el contexto global y el lugar que la Argentina puede ocupar. Describe uno de los mayores activos de Milei: "su capacidad de inspirar es religiosa. Como Moisés"

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El politólogo Andrés Malamud es uno de los disertantes de los primeros paneles del Foro Llao Llao, la hermética cumbre empresaria que se desarrolla hasta mañana en Bariloche. "Lo más polémico que pienso decir", anticipó en diálogo con la prensa que cubre el evento, "es esto: Milei va a terminar siendo un presidente peronista".

No es la única definición picante del analista olavarriense, radicado desde hace años en Portugal. "Trump será malo para la democracia de los Estados Unidos pero bueno para la paz mundial", dispara.

En el plano local, reconoce en Javier Milei una capacidad de generar inspiración casi religiosa ("Es Moisés", lo define). Y se anima a ir, incluso, más allá con su análisis de la actualidad política argentina. "No hace falta que Milei y Cristina Kirchner firmen un pacto: tienen una convergencia tácita de intereses. Se respetan y son parecidos. Lo suyo es win-win", plantea. No duda el lugar en el que deja eso a Mauricio Macri: "Él es el verdadero jamoncito".

A continuación, el resumen de sus argumentos.

Primera tesis: el Compañero Milei.

"La Argentina siempre tuvo un voto de clase, no ideológico. La misma clase social, según la década, podía ser de derecha o de izquierda. Los que votaron a los Kirchner son los que votaron a Menem. Milei podría ser una ruptura de eso. El cambio cultural, el voto transversal", explica.

Sin embargo, Malamud plantea que, para él, Milei le va a hacer pagar el ajuste a la clase media. "Como hicieron todos, siempre", apunta.

"Si esto es así, va a hostilizar al sector tradicionalmente no peronista. Si tiene éxito, va a ser Menem: pondrá contento al grupito de arriba y a los sectores populares. Terminará siendo un presidente peronista", su razonamiento.

Segunda tesis: Trump, el pacificador

"Cuando Milei se entrevista con funcionarios de Biden y, al día siguiente, va a verlo a Trump, no es al azar. Él está pensando en el Estados Unidos que viene entre octubre y enero. Está haciendo política en serio. Busca el apoyo internacional de Trump".

Según Melamud, Joe Biden tiene poco margen para imponerse sobre Benjamín Netanyahu. Por el contrario, ve a Donald Trump con más fortaleza y firmeza para plantársele al premier israelí. "Si Trump gana, se acaban las dos guerras. La de Ucrania, porque Trump hablará con Rusia. Y la de Gaza, porque le cortará el financiamiento a Israel", analiza.

"Trump es malo para la democracia de los Estados Unidos. Pero bueno para la paz mundial", define. "Trump es, esencailmente, aislacionista. No quiere una guerra, ni financiar una guerra", subraya.

Tercera tesis: el profeta Javier

"Es Moisés. Promete llegar a la Tierra Prometida después de los 40 años en el desierto. Transmite convicción", define al Presidente.

"En América latina, los presidentes sin apoyo legislativo son destituidos en poco tiempo. Eso sería lo convencional. Pero lo convencional también era que Milei no podía ser presidente", reconoce el politólogo.

Para él, el Libertario tiene una cualidad raramente vista hasta ahora: "Capacidad de inspirar simbólicamente una cosmovisión religiosa, de soportar los dolores materiales del presente en pos del beneficio futuro".

"Hasta ahora, Milei mantiene su popularidad y su gobierno no generó satisfacción material, sino expectativas simbólicas", distingue. "La gente sabe que está mal. Pero cree que estará mejor. Él vendió esa expectativa. Con la malaria que hay, las razones para pensar que estaremos mejor se debe a una capacidad fuera de lo común de construir una percepción de futuro", continúa.

"Él promete ajuste. Se jacta de expulsar 30.000 empleados públicos y parar la obra pública. Eso produce dolor y la gente lo apoya porque produce dolor", se sorprende. "Eso sólo lo da la cosmovisión religiosa", reflexiona.

"¿Cuánto puede durar eso?", se le pregunta.

"Las religiones duran miles de años", responde rápido. Amplía: "Existe una renovación demográfica en la Argentina. El cambio cultural, en realidad, es un cambio demográfico. El 30% que votó a Milei es gente que está dispuesta al sacrificio porque no conoció otra cosa. Son los ‘chicos Rappi'. No hay nada que perder. El 26% que votó a Patricia (Bullrich) quiere que baje la inflación y mejore el poder adquisitivo del salario. Eso es la clase media. Pero no es la que produce los estallidos sociales. Un cacerolazo no voltea a un gobierno. El piquete es el que voltea a un gobierno".

Malamud enlaza ese cambio con fenómenos más nítidos en otros países de la región, como el avance de los evangélicos en Brasil. "Milei es alguien religioso. Su religiosidad es propia. Todo eso transmite, inspira", describe. Apunta que esa inspiración se transmite desde la ejemplaridad. Razón por la cual -por más que esté (bien) justificado por seguridad- cree que la decisión de dejar los vuelos comerciales para volver a usar la flota presidencial no será gratis. "Tendrá costos reputacionales. Era algo que lo humanizaba. Lo hacía distinto, creíble".

Cuarta tesis: el ‘pacto' con CFK y Mauricio, el "jamoncito"

En el plano comarcal, el negocio del Presidente es mantener vivo al kirchnerismo. Elegirlo como la verdadera oposición y, en lo posible, adherirle la etiqueta K a todo lo que le convenga. "Empezando por Lousteau", señala Malamud. "El quid de la balanza es el radicalismo. Si se mantiene en bloque y se inclina a un costado, ese lado es el que gana: desde una ley a un pedido de juicio político", razona.

El politólogo, investigador de la Universidad de Lisboa, aprovecha la polémica en torno a la nominación de Ariel Lijo como juez de la Corte Suprema para avanzar en este punto. "Milei no lo entiende, ni le interesa. Las encuestas dicen que la gente no sabe quién es Lijo. No hace falta que exista un pacto entre Milei y Cristina: tienen convergencia tácita de intereses", plantea.

Define a la relación entre ellos como "win-win". "Se respetan mutuamente. Son parecidos. Y se necesitan". ¿Cómo queda Mauricio Macri en esa dinámica? "Macri es ‘pobre jamoncito'", parafrasea a Victoria Villarruel. Aventura el peor escenario que el ex Presidente podría enfrentar en las elecciones de 2025: "Si en el oficialismo van Patricia Bullrich en Capital y Karina Milei en Provincia, el PRO no puede presentar candidatos. Si tiene suerte, pone a Guillermo Dietrich en alguna lista".

Mundo en entropía

Malamud fue el único orador del panel "Visión global sobre la Argentina", una de las primeras charlas del jueves en el Foro Llao Llao. Más de 120 empresarios, entre ellos, varios dueños de la Argentina, lo siguieron con atención.

El politólogo describió que, en la actualidad, el mundo está en transición. "Hay una transición de poder: declinan los Estados Unidos, emerge China. Otra interpretación es que es un mundo en entropía, que es un grado de desorganización de la materia. No es un mundo en el que hay reglas en competencia, sino uno en el que no hay reglas. Cada vez que alguien defiende a Occidente, en el fondo, está defendiendo a este mundo entrópico".

"Cuba, por ejemplo, nunca prometió adherir a la democracia. Nadie tiene derecho a obligarla a ser democrático porque no firmó eso. China tampoco. Entonces, en eso, no viola ninguna ley. Venezuela, en cambio, sí. Cuando Occidente quiere imponer la democracia, viola el derecho internacional. Cuando uno defiende a occidente, está fomentando a la entropía", su diagnóstico.

Distingue: en el derecho internacional, los derechos humanos son un valor concreto; la forma de gobierno que adopta un país, no. Nadie lo exige para, por ejemplo, acceder a la ONU. "Los occidentales creen que defienden un mundo basado en reglas. Pero no le podés imponer valores a otro. Eso tiene consecuencias: si querés imponerle al otro lo que no quiere, estás generando conflictos que pueden derivar en guerras".

En el plano doméstico, asegura la Argentina tiene crédito. "Hay dinero en el mundo para el país. Créditos para obras, de organismos como Banco Mundial, BID y Corporación Andina de Fomento. Si Milei no quiere hacer obra pública, podría habilitar a las provincias a que lo hagan", indica. Claro que eso dependerá de la negociación política. "Hoy, el Presidente busca asfixiar a los gobernadores para que le den lo que quiere".

Malamud encuentra a Milei como un personaje cuya visión del mundo le "fascina", lo que no significa que comparta. "Dice cosas bestiales. Pero es más vivo de lo que parece". ¿En qué? "Hará dos cosas que (Jair) Bolsonaro hizo prometiendo lo contrario: no trasladar la embajada a Jerusalén y no romper con China", arriesga.

Si Milei rompiera con China, no le sería gratis: "Puede pagar el costo con el swap de monedas y las represas. Demostraría que no es tan vivo como piensa: eso es un costo material concreto". De todas formas, tiene indicios de que eso no ocurrirá. Las represas de Santa Cruz, por ejemplo, están al 75% de obra e importantes gestores, como Alberto Kohan, median para que el inversor asiático no se vaya. "Los menemistas que apoyan a Milei quieren ayudarlo para que no cometa esos errores", dice.

Otra prueba de racionalidad y pragmatismo fue reciente: la paritaria de Camioneros en su versión final. "Es buena para los dos. (Hugo) Moyano bajó el reclamo. Pero hay una suma fija. Da el ejemplo que Milei necesita pero, también, para el otro lado. El mundo está lleno de conflictos. La Argentina no necesita tener uno interno. Milei se alimenta del conflicto. Pero, en este caso, primó la racionalidad: cada uno se llevó algo".

Según el documento oficial del Foro, en su panel, Malamud presentó los desafíos y oportunidades de la Argentina en este nuevo escenario global. Repasó los cambios en la demografía global, la cultura de la gratificación, y las tendencias electorales de alternancia entre oficialismos y oposición en la región.  

"La Argentina no tiene un problema de valores: tiene un problema de incentivos. La solución es arreglar la economía sin romper la convivencia, y uno de los puntos fundamentales es lo distorsivo de nuestro sistema impositivo", concluyó. 

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  • CA

    Carlos Adjoyan

    18/04/24

    Es sorprendente como los empresarios se sientan a escuchar a un ensayista político fantasioso que inventa novelas desde la más absoluta desinformación. Imagino que nadie tomara una decisión basándose en esas fantasías sino que lo escuchan como un divertimento cirquero

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