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Las empresas argentinas empiezan a adaptarse a los cambios económicos

Tras los cambios estructurales que introdujo el nuevo Gobierno, las pequeñas empresas deben adaptarse a la nueva realidad económica del país y se esfuerzan por dejar atrás el periodo anterior

"Las pymes están en un momento de adaptación en el que algunas, con mayor dificultad, otras quizás no tanto, se están adaptando a los cambios que propone el plan de estabilización del Gobierno. Este generó grandes impactos en muy poco tiempo, lo que obligó a las compañías a repensar sus estrategias y cambiar la forma en la que venían trabajando", aseguró Analía González, especialista en Pymes y Startups de Ucema.

Así, expuso que las compañías dejaron atrás los modelos de negocios que usaron hasta fines de 2023: "Si bien hoy en día vemos una profunda caída de la demanda, esto es algo que ya se venía desarrollando durante todos los meses del año pasado. Según datos de la CAME, se registró una caída en las ventas de entre el 1% y el 4% en los 12 meses de 2023".

Sin embargo, González reconoció que, durante los primeros meses de 2024 la crisis se profundizó: "En esta primera parte del año esas caídas se volvieron más pronunciadas. De hecho, en los meses de enero y febrero se registraron bajas de entre el 20% y el 30 por ciento".

Además, aclaró: "Sin embargo, la caída de ventas no vino sola, sino que llegó acompañada de un incremento en los costos, como los alquileres, el precio de la nafta, servicios públicos, impuestos y tasas provinciales y municipales y paritarias".

Así, recordó: "Durante el último tiempo de la gestión anterior, con una inflación de dos dígitos, los empresarios pyme se transformaron en expertos financieros para poder proteger su liquidez. Una de las estrategias de caja más utilizada fue que ninguno mantenía su dinero en cuentas a la vista, y se utilizaban elementos de cobertura, como fondos comunes de inversión, plazos fijos o billeteras virtuales". La ejecutiva comentó que la estrategia del sobrestock "fue altamente efectiva" para aquellas pymes que podían hacer pricing, es decir, subir sus precios al ritmo de la inflación.

Ahora, explicó, "con mayor caída de ventas y un aumento en los costos, empezamos a sentir los efectos del 'no hay plata'. Vendemos menos, cobramos menos y hay menos dinero para invertir. Ahora, además, el sobrestock no sirve porque se vende menos y más lento, por lo que se puede perder la liquidez. El pricing tampoco es una buena idea porque, si se suben los precios y la demanda sigue deprimida, se profundiza la caída".

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