Sector en auge

La nueva apuesta del fondo de Coca-Cola y Arcor: invirtió en una marca que quiere desembarcar en la Argentina

El emprendimiento fue fundado hace 18 meses por tres ex ejecutivos de la app colombiana Rappi y tiene un ambicioso plan de crecimiento que incluye al país. Qué hace y por qué recibió el respaldo inversor

El fondo de inversión corporativo de Coca-Cola y Arcor, Kamay Ventures, continúa apoyando a negocios estratégicos: anunció una nueva inversión en la industria gastronómica, sector que vive un auge después de la pandemia. Se trata de la primera apuesta que hace por una foodtech. 

El emprendimiento seleccionado es el colombiano Bacu, una red de restaurantes de Bogotá que busca desembarcar en 2024 en la Argentina. La start-up nació hace un año y medio, y levantó una inversión de u$s 6 millones en una ronda de inversión semilla en la que participó el fondo de Coca-Cola y Arcor.

Tiene cuatro sedes funcionando y, tras esta inyección de dinero, prevé finalizar 2023 con 17, todas ubicadas, por ahora, en la capital colombiana. Ya facturó más de 12.000 millones de pesos colombianos (u$s 2,8 millones, al tipo de cambio de la fecha). Espera cerrar 2023 con ingresos por 70.000 millones de pesos colombianos (u$s 16 millones).

Para el año próximo, el objetivo es llegar a 50 locales operativos y expandirse a otros mercados, entre ellos, la Argentina, Chile, Perú y México. Y para 2027, apunta a tener 1300 locales y ser una de las principales marcas de la industria a nivel global.

De esa manera, a solo 18 meses desde su apertura, se convertiría en una de las 20 cadenas más grandes de su país y en la de más rápido crecimiento, compitiendo directamente contra jugadores de peso como Frisby, Crepes & Waffles y El Corral. 

A solo 18 meses desde su apertura, Bacu busca convertirse en una de las 20 cadenas más grandes de Colombia.

Por qué Coca-Cola y Arcor invirtieron en la red de restaurantes Bacu

Lo que sedujo a Coca-Cola y Arcor tiene que ver con "la cocina" de este negocio, que tiene como artífices a ejecutivos con trayectoria en el mundo gastronómico y tecnológico. Detrás de Bacu se encuentran tres ex Rappi, la aplicación colombiana que en 2018 se convirtió en el primer 'unicornio' (empresa valuada en más de u$s 1000 millones) de Colombia.

Sus fundadores son Mateo Albarracín, quien lideró los verticales de restaurantes y entregas rápidas de la app; Juan Osuna, desarrollador de software y uno de los primeros empleados de la plataforma; y Stephanie Gómez, una de las primeras trabajadoras de la empresa a cargo de las 'cocinas ocultas' y las marcas digitales. Se unieron al chef Andrew Clarkson, reconocido por su recorrido abriendo comercios gastronómicos en varios países.

Su intención es venderles a otros restaurantes las soluciones disruptivas que implementaron en Bacu. Así, apuntan a mejorar las estructuras operativas y comerciales de otros negocios, permitiéndoles conocer más a los consumidores, qué y cuándo eligen los productos; así como controlar inventarios y optimizar el sistema de pagos y el trabajo de los mozos, entre otras tareas.

De izquierda a derecha: Andrew Clarkson, Mateo Albarracín, Stephanie Gómez y Juan Osuna, cofundadores de Bacu.

Su argumento es que, si bien la pandemia obligó a muchos comercios a iniciarse forzosamente en el mundo digital, aún el 94% de los restaurantes de la región no se adaptó a los cambios que demanda hoy el servicio al cliente ni a las nuevas tendencias del mercado. En ese sentido, la idea es licenciar a más de 3 millones de restaurantes que no acceden a esta optimización organizacional por los altos costos y la falta de infraestructura.

Como parte de sus proyectos, están desarrollando una herramienta de gestión de pedidos y un sistema de pagos. Para comer en Bacu, los clientes tienen tres opciones: ir a los restaurantes físicos, pedir a domicilio por Rappi o hacer el encargo en la propia plataforma para recogerlo en cualquiera de los puntos seleccionados.

La marca ofrece una carta para cada comida bajo el concepto de 'comfort food', comida práctica, nutritiva y accesible con un servicio personalizado y rápido a los comensales, "procurando siempre ofrecer la mejor calidad al mejor precio posible".

La idea de Bacu es licenciarles a más de 3 millones de restaurantes sus soluciones tecnológicas.

"Nos motiva apostar en Bacu y sus fundadores por su capacidad de llevar disrupción al sector gastronómico, creando una experiencia omnicanal, y porque atiende las necesidades de los consumidores", aseguró Gabriela Ruggeri, managing partner de Kamay Ventures, fondo que ya invirtió en otros nueve emprendimientos: Wiagro, Auravant, Zippin, Kilimo y Webee de la Argentina; la colombo-mexicana Ruedata; Retrypay de México; y Altscore y Aerialoop de Ecuador.

"Estamos felices de contar con Kamay y su red de apoyo como vehículo de crecimiento y sinergia. Trabajar de la mano de grandes compañías es un motor", afirmó Mateo Albarracín Duque, cofundador y CEO de Bacu, a lo que Stephanie Gómez Cardoso, cofundadora de la start-up, agregó: "Representa un respaldo, ya que nos permite construir modelos de negocio innovadores en industrias que llevan operando por más de 100 años de manera similar". 

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