Sustentabilidad

La inclusión también es energética: cómo lograrla en barrios vulnerables

Cómo la Fundación ProVivienda Social logró reducir y regularizar el consumo energético de más de 8000 usuarios.

La educación y capacitación en eficiencia energética son fundamentales para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. Pero lograrlo en sectores de bajos recursos parecía muy ambicioso porque son muchas las variables que se conjugan para impedirlo. Viviendas ineficientes y sin provisión de gas para calefaccionarse, electrodomésticos antiguos o en malas condiciones, inseguridad barrial, que hace necesario encender luces en forma permanente, usuarios "colgados" que no pagan el servicio son algunas de las razones.

Sin embargo, el proyecto de la Fundación ProVivienda Social demuestra lo contrario. Comenzó como una prueba piloto a fines de 2018 a partir de la inquietud de Edenor de realizar actividades de RSE con FPVS y Raúl Zavalía, su titular, les propuso hacer auditorías de eficiencia energética en barrios de muy bajos ingresos, junto a la Universidad de San Martín, que ofrecía la capacitación técnica. Con el apoyo financiero y técnico de Edenor para la realización de los relevamientos, el programa permitió conocer cuantitativamente, a partir de mediciones de todos los artefactos de las viviendas, las pautas de consumos eléctricos de unas 300 familias de Villa Rosa, Pilar, identificando y elaborando un diagrama de los más relevantes.

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A principios de 2020, los primeros resultados de estos relevamientos dieron las pistas: gestionando los consumos eléctricos y logrando un uso más eficiente y responsable de la energía, los sectores de menores ingresos podían reducir sus gastos energéticos sin bajar su calidad de vida. Y con un plus muy importante: lograban pasar de la categoría de "colgados" a clientes.

En base a los datos relevados en cada hogar, se les brindó devoluciones personalizadas, que los ayudaron a conocer sus consumos y a saber qué acciones adoptar para modificarlos y elegir el mejor modo de utilizar sus recursos.

En las viviendas existen cinco consumos energéticos claves: acondicionamiento térmico -calefacción y aire acondicionado-, calentamiento de agua sanitaria, cocción, refrigeración de alimentos e iluminación, que constituyen 80% del total del consumo energético residencial. Comparando los valores de consumo eficientes disponibles para los hogares del país, se puede conocer cuándo el consumo de una vivienda excede lo que se espera en distintas regiones bioclimáticas del país. "Tomando en cuenta los valores de referencia de consumo para cada tipo de vivienda y los consumos de una vivienda eficiente, los referentes energéticos barriales pueden saber dónde aplicar medidas de eficiencia energética y asesorar a los vecinos para que bajen sus consumos sin perder calidad de vida", explican en FPVS. Reemplazo de equipos -calefón, lámparas, heladeras, por ejemplo- y mejorar la aislación de la vivienda, son algunas de las medidas de uso racional y eficiencia energética. Así es posible reducir los consumos en valores cercanos al 45%, optimizándolos. El costo de las facturas se reduce a un factor cercano a tres.

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DE "COLGADOS" A CLIENTES

"Demostramos que los vecinos quieren mejorar su calidad de vida y están dispuestos a pagar por eso", explica Zavalía. FPVS ahora brinda el servicio de regularización de usuarios a Edenor y actúa en toda la zona de concesión; la Universidad de San Martín capacita técnicamente a las referentes energéticas barriales de la Fundación -8 mujeres de los mismos barrios- y Edenor aporta el servicio técnico. "Este equipo de mujeres visita a las familias junto a la cuadrilla de Edenor; mientras ellas realizan los relevamientos de consumo, asesoran a los vecinos y los ayudan a llenar los formularios para acceder a la tarifa social, la cuadrilla normaliza la provisión de electricidad", explica Zavalía. La capacitación de los vecinos sobre eficiencia energética, la compra digital y la gestión de la inscripción en la tarifa social son clave para normalizar a un vecino. "Con esos tres componentes se logra ponerlo en un camino de recuperación", dice Zavalía. FPVS hace entre 50 y 100 normalizaciones por día. Con casi 4 años de trabajo ya lograron que más de 8000 familias accedan al servicio de forma normal y tienen un excelente porcentaje de permanencia de estos resultados en el tiempo: los vecinos normalizados se mantienen en esa condición en rangos de un 80 a 90%. "Hay una mejora sustantiva en su comportamiento; a partir de entender en qué consiste la eficiencia energética, comienzan a gestionar la energía que consumen", explica Zavalía.

El medidor autoadministrado que coloca Edenor permite conocer el consumo de las últimas 24 horas, se facilita la gestión para acceder a la tarifa social, si está dentro del parámetro de consumo y se los capacita para que logren la inclusión energética, logrando encuadrar su consumo con un servicio de calidad dentro de lo que pueden pagar. Zavalía destaca que pasar a la categoría de cliente es muy importante. Así pueden hacer reclamos y gestiones a partir de tener su medidor y también el hecho de tener un servicio a su nombre permite validar su dirección. "Pasan a ser ciudadanos y clientes; no, "colgados". Se pone al vecino casi en otra categoría social", explica Zavalía. "La factura de electricidad es como si fuera el documento de identidad del domicilio. El catastro en ciertos barrios lo hace Edenor, porque es el primer servicio público que llega, el único universal según la regulación argentina", aclara.

En un país donde se consume tres veces la energía que se necesita, según la Universidad de San Martín, un consumo de 150Kw por mes es eficiente, aunque no siempre las familias lo logren. "La factura correspondiente a ese consumo no es más de $ 1000. Es un dinero que la gente dispone sin problemas", dice Zavalía, que destaca además del impacto económico, el impacto social que logra el proyecto al empoderar a las familias en la gestión de sus consumos, gracias a que acceden a la información y las herramientas adecuadas para poder hacerlo.

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