La expansión de la inteligencia artificial en el ámbito laboral abrió un debate sobre el sentido del trabajo, los límites de la automatización y el nuevo valor de las personas dentro de las organizaciones. Especialistas advierten que la irrupción de esta tecnología no solo transforma procesos, sino que obliga a repensar la relación entre tecnología, talento y productividad.
“Lo que aporta la inteligencia artificial es tener conversaciones genuinas”, sostuvo Melina Masnatta, consultora en IA y transformación digital. La especialista remarcó la transformación que se aceleró con la expansión de estas herramientas y describió cómo, en ese escenario, surgió también el fenómeno de la “reunionitis”.
“Nos pasó de estar trabajando con personas que, si bien habían sido contratadas con una tarea, terminaban el día laboral solo después de las 17 horas, por la cantidad de reuniones”, explicó Masnatta. Según la consultora, esa dinámica llevó a repensar el sentido del trabajo y la importancia de tener conversaciones más profundas sobre para qué y cómo se emplean estas tecnologías.
Sebastián Rinaldi, fundador de laburen.com, propuso que la inteligencia artificial “tiene un componente filosófico porque es la revolución más humana de la historia”. Al analizar la dimensión social de la tecnología, Rinaldi expresó: “No es solo tecnología. Cuando la vemos comportarse, nos entiende, habla como nosotros, fue entrenada con los mismos datos que nosotros conocemos. Entonces, naturalmente, es una tecnología mucho más social, lo que genera que estamos yendo hacia la era de la verdad”.
Por su parte, Ximena Díaz Alarcón, CEO de Youniversal, puso en primer plano la pregunta central para el sector productivo. “Respecto a la IA, la pregunta sigue siendo si estoy a favor o no; tiene que ver con la pregunta por el valor”, señaló. Según la ejecutiva, “estamos contra la pared en la discusión de si aportamos o no aportamos y qué es automatizable y qué no”. Díaz Alarcón subrayó la relevancia del dilema: “Es una pregunta muy importante, diría que casi bordea la filosofía”.
Qué se puede automatizar
En el plano de la innovación y los procesos de negocio, Alan Daitch, especialista en datos e inteligencia artificial, puso el foco sobre el impacto de la IA en el modelo empresarial. “Creo que las empresas grandes tienen un problema y es que no venden de la manera más eficiente. Hay toda una ola de startups de IA que pueden hacer lo mismo por un costo 10 veces menor, por lo que van a ser una amenaza en los próximos años. Este es el momento en el que pega la vuelta y los agentes empiezan a ser muy útiles”, planteó.
Para Daitch, el desafío no solo reside en la reducción de costos. “No es solamente que ahora se pueden hacer más cosas con menos gente y menos costo, sino que hay cosas nuevas que se pueden hacer. Pero el gran problema que tienen las empresas es que ya no tienen el talento que necesitan para este período“, sostuvo.
El avance de la inteligencia artificial obliga así a revisar no solo procesos, sino también capacidades, roles y formas de organización. En ese escenario, la pregunta para las compañías deja de ser únicamente qué tareas pueden automatizarse y pasa a incluir qué nuevas habilidades necesitan para capturar el valor de una tecnología que ya empezó a cambiar la forma en que se trabaja.












