La Argentina tiene con qué jugar en la economía del conocimiento, pero todavía no logra convertir ese potencial en una ventaja sostenida. Esa fue una de las conclusiones que dejó el panel sobre hub digital en la AI Summit organizada por El Cronista, donde referentes del sector coincidieron en que el talento existe, pero falta transformar ese activo en valor y escala.
“La principal fortaleza del país es su capacidad de adaptación a cambios muy rápidos”, sostuvo Alexander Ditzend, presidente de la Sociedad Argentina de IA. Esa resiliencia, marcada por años de crisis económicas, aparece como un atributo clave en un contexto de transformación tecnológica acelerada.
Los números acompañan parcialmente ese diagnóstico. Pablo Fiuza, presidente de Cessi, señaló que la industria del conocimiento ya supera los u$s 9500 millones en exportaciones y se consolidó como el tercer complejo exportador del país. Además, el empleo en el sector se multiplicó por 15 en las últimas dos décadas. Sin embargo, advirtió que el problema es la escala: “Los recursos están y son reconocidos, pero si no se trabaja en educación, es una manta corta”.
Talento sin escala
Más allá del desempeño del sector, el desafío es más amplio. Fiuza remarcó que el concepto de hub digital no puede limitarse a una industria, sino que debe atravesar toda la economía. “Ahí te transformás en un país tecnológico”, planteó.
En esa línea, José Olano Melo, director de Estudios y Proyectos de Inaria, puso el foco en la necesidad de articular al sector público y privado para acelerar la formación de talento y la reconversión laboral. “Hay que trabajar sobre sectores estratégicos como salud, agro y energía, y ver cómo potenciarlos con IA. Si no, el tren pasa de largo”, advirtió.
De exportar horas a generar valor
El salto pendiente también es cualitativo. Juan Santiago, CEO de Santex, cuestionó el modelo actual basado en exportación de servicios: “Tenemos que dejar de vender horas y empezar a vender valor”. Según su visión, el problema se repite en distintos sectores de la economía: la Argentina tiende a ubicarse en el primer eslabón de la cadena de valor, sin capturar el diferencial.
Ese punto conecta con otro de los grandes déficits: la falta de condiciones para inversiones de largo plazo. Ditzend advirtió que países como Brasil y Colombia avanzaron en atraer data centers gracias a marcos regulatorios más previsibles. “Hoy les proponés instalarse en la Argentina y prefieren Estados Unidos por temor a los cambios”, señaló.
La competencia regional, de hecho, ya se siente. Fiuza destacó que Colombia está replicando la ley argentina de economía del conocimiento y que muchas empresas argentinas ya emplean más talento allí que en el país. “Por el crecimiento que tuvo el sector en los últimos años ya deberíamos estar exportando u$s 12.000 millones”, comparó.









