Esta mañana, el Movistar Arena albergó alrededor de 12.000 estudiantes secundarios que se reúnen para escuchar a jóvenes emprendedores y empresarios de diferentes sectores. Pero gran parte de esta multitud espera, con ansias, el final del encuentro, cuando por el escenario haga su aparición María Becerra, “La nena de Argentina” que en 2024 se convirtió en la primera artista argentina -mujer- en realizar un show en River Plate.
“Antes de empezar a dedicarse a lo que a uno le gusta, aparecen miedos, dudas, no es nada fácil. El arte siempre fue mi sueño y objetivo de vida, así que me empecé a poner objetivos a corto plazo porque esos pequeños éxitos me ayudaban mucho con la autoestima, con mi mirada y mi confianza. Hay que ir paso a paso”, dijo la artista en Experiencia Endeavor Sub20.
Recordó que “su primer éxito” fue un video que se viralizó. “Me di cuenta de que era una oportunidad que no podía dejar pasar porque son cosas que no pasan todos los días”, dijo.
En ese sentido, remarcó que lo más importante es ser genuino y tener presente que del otro lado “hay una persona”. Sostuvo que comunicar implica una gran responsabilidad, que requiere entender los contextos y ser consciente de las distintas realidades. “Yo le doy mucha importancia a mi comunidad en mi vida. Me gusta saber lo que opina mi público, le debo todo a ellos, por eso estoy acá”, apuntó.
Durante la entrevista, habló sobre las dificultades de moverse en una industria compleja y exigente. “Hay personas que quieren decirte lo que tenés que hacer y lo que no, porque creen que hay una formula que, si le funcionó a tal persona, debería hacerlo con vos, y yo no creo en eso. Cada uno tiene su ángel, su chispa, pero uno tiene que estar muy bien parado, porque sino viene alguien y te cambia el rumbo”, admitió.
Parte de ese trabajo, sostuvo, es saber hacer negocios, algo que cobra mayor relevancia a medida que la figura gana proyección internacional. “Esta industria tiene de mucho lobby. Los artistas formamos vínculos, hacemos colaboraciones, todo eso forma parte de una estrategia clarísima; hay respeto, hay admiración, pero también hay negocio y estrategia”, dijo.
Consultada sobre si el éxito está más relacionado al talento que a la constancia, respondió: “Es mucho más de constancia que de talento, hay que laburar. Si uno es talentoso pero medio vago, no lo va a conocer nadie. En esta industria uno tiene que saber reinventarse, amoldarse y no cerrarse”.
“No se dejen subestimar nunca, infórmese, estudien para que nadie los pase por arriba, traten de no ser ignorantes en las cosas básicas, vayan por la línea del bien”, aconsejó a la multitud, antes de finalizar la conversación.
Entre empresarios y startups
Del evento también participaron empresarios como Martín Migoya (Globant), Alejandro Vázquez (Tiendanube), Ariel Sbdar (Cocos), y jóvenes emprendedores como Marc Miguez (La Casetta Focacceria), Francisco Rodríguez (Deseado) y Juan Cereigido (Ato).
Este último se trata de un proyecto que ya escaló a Silicon Valley, la sede de compañías emergentes y de gigantes como Apple, Google y Netflix.
“Tenía ganas de emprender, era lo único que tenía en claro. Era 2017 y estaba explotando el trap y el freestyle. Estaba el Duki y gente que ya la había pegado. Después estaba yo, hijo de una psicopedagoga y un profesor de educación física”, dijo Cereigido.

El emprendedor hizo de todo: tuvo su empresa de lámparas, su agencia de marketing, trabajó en ventas, fue filmador. Finalmente, fundó Ato en honor a su abuelo “Beto”, un proyecto basado en inteligencia artificial.
“Cuando mi abuela murió, él nos llamaba todas las semanas. La llamada no duraba más de un minuto, no se le podía sacar charla, él solo quería saber que estabas ahí. En ese momento me di cuenta de que se sentía solo. Así que cree una interfaz para que pudiera hablar con la inteligencia artificial. Se lo llevé y le dije ‘vos háblale’. Y funcionó”, explicó.
Su primer inversor fue Mario Pergolini y luego se sumaron los nombres de Guillermo Rauch (Vercel) y Matías Woloski (Auth0) junto con fondos de los Estados Unidos, con lo que recaudaron u$s 900.000.
Ahora, sus fundadores viven en los Estados Unidos con el objetivo de continuar escalando la startup que ya está presente en 22 países.















