LA SUBA DEL DÓLAR MEJORÓ COMPETITIVIDAD Y TRAJO OPTIMISMO

Productores extranjeros evalúan volver a filmar en el país por bajos costos

La industria cinematográfica argentina, un sector eminentemente pyme, tiene la oportunidad de producir para un mercado con demanda creciente

La industria cinematográfica argentina, así como la producción audiovisual han crecido en forma exponencial en los últimos años, pero si se observan algunas variables clave, todavía no llegó a su techo. Más bien lo contrario. El crecimiento de nuevas plataformas como Netflix o formatos no convencionales como las producciones que se difunden a través de Internet, lejos de ser una amenaza representan una oportunidad para las productoras locales. También la suba del dólar hizo que por los costos de producción local sean más baratos y por eso más productoras extranjeras evalúen trabajar en Argentina.

En la industria del entretenimiento hay una concentración, "las grandes compañías compran a otras grandes compañías, Disney compró a Fox, AT&T compró a Warner y a Direct TV, mientras el consumo crece y la demanda se vuelve global", aseguró Axel Kuschevatzky, director de Desarrollo y Productor de Cine en Telefe/Viacom, en el marco de la conferencia anual de la Fundación Observatorio Pyme (FOP), que tuvo lugar el miércoles en el auditorio del Banco Nación.

En este contexto, Kuschevatzky señaló que la cuestión es ver cuánto de ese mercado van a capturar los países más pequeños, en términos de esta industria, en especial aquellos que no pertenecen al mundo anglosajón. "Los grandes players no tienen necesidad de satisfacer esa nueva demanda", por lo que la tendencia "no elimina el producto local", destacó. Es que la demanda de contenido es constante y cada país también necesita conservar su propia cultura.

Juan Taratuto, director de Concreto Films y guionista, sostuvo que "estamos en camino de ser un jugador importante en Latinoamérica". Entre otros factores, mencionó la cantidad y calidad de los profesionales en el país, tanto equipos técnicos como guionistas y directores de fotografía. Hoy muchos estudios grandes hacen producciones en América Latina por un costo bajo, de u$s 1 o 2 millones, "es el costo de un piloto", afirmó.

La industria local es un conglomerado de más de 200 productoras, casi todas pymes, que generan 38.000 puestos de trabajo, aunque está altamente concentrada en la Capital Federal y GBA.

"No hay financiamiento", apuntó Kuschevatzky, sólo están los recursos que aporte el INCAA, y además, "no tenemos beneficios fiscales". En este sentido, contó que en Estados Unidos el 70% de los Estados tienen ayuda pública al cine, y hay una política semejante en Canadá, India, Bélgica, ESpaña, Colombia y México.

"Yo no quería armar una pyme", se sinceró Taratuto, pero la realidad lo llevó a eso. "Hacer una pyme es un acto de fe en uno mismo, porque tenemos los mismos inconvenientes que las pymes", agregó.

La alternativa es diversificar el mercado y abrirse a otro tipo de producciones. "El financiamiento grande viene por la publicidad, no sólo por el cine", señala Taratuto.

En los últimos años la industria cinematograáfica argentina dio pasos importantes sector económico, más allá de la calidad de las películas y los premios internacionales. Mientras en 1990 se realizaban 8 o 9 películas al año, en la actualidad se hacen 220 películas. Y el negocio todavía puede crecer más.

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