

A pesar del incremento en el flujo de viajeros hacia México debido a los partidos mundialistas, que se traduce en pagos para el consumo en entretenimiento, hospedaje y transporte, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) de México se ha mostrado con la solidez suficiente para evitar un colapso en el ecosistema transaccional del país.
Amanda Jacobson, cofundadora y Chief Revenue Officer de la startup de infraestructura de pagos, Radar, descartó temores sobre posibles caídas sistémicas durante el torneo.
El crecimiento del uso del SPEI ha mantenido un ritmo acelerado en México. De acuerdo con Jacobson, la cantidad de operaciones mediante este sistema aumentó un 36.8% entre 2024 y 2025, alcanzando un promedio de 222 operaciones por segundo el año pasado.
Frente a las dudas de si la infraestructura nacional soportará la alta demanda del torneo, la ejecutiva explicó que los fallos del pasado comúnmente se originan en los canales de la banca comercial y no en la red central del Banco de México.
“Cuando falla una aplicación bancaria, no es realmente que el SPEI esté fallando, es que algo del banco está fallando, pero eso crea una sobrecarga después (...) como funciona el sistema, no va en fila; si hay tres pagos, todo va de ráfagas”, explicó Jacobson.
A pesar de estas dinámicas de “acumulación y ráfaga” que afectaron la operación en años previos (como en el Buen Fin de 2020), el ecosistema ha madurado significativamente. Durante el Buen Fin más reciente, la participación del SPEI como método de pago saltó del 17% al 29% sin registrar incidencias operativas, lo que demuestra la resiliencia tecnológica actual del sistema.
Las razones por las que el Mundial no romperá la red
Jacobson expuso tres factores clave por los cuales los pagos digitales operan de manera estable durante la justa deportiva.
El primero es la distribución temporal. A diferencia de fechas comerciales concentradas como una quincena o el Buen Fin, el Mundial se extiende a lo largo de 32 días continuos, lo que evita picos extremos de saturación en un solo momento, detalló Jacobson.
El segundo factor son las transacciones intra-bancarias. Una parte considerable del consumo se procesa entre cuentas del mismo banco (por ejemplo, de BBVA a BBVA), operaciones que se liquidan de forma interna y no cargan la infraestructura del SPEI.
Y por último, según Jacobson, una rigurosa regulación y redundancia. El Banco de México exige a los participantes contar con planes de recuperación ante desastres y un uptime (tiempo de actividad) superior al 99.98%, respaldado por infraestructura criptográfica y servidores redundantes.
Jacobson apuntó que los datos preliminares en el arranque del evento muestran una afluencia turística más controlada de lo proyectado en terminales aéreas como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), reduciendo la presión inicial sobre los servicios locales.
















