Con una huella que ya supera los 100 hoteles en operación y un portafolio en plena expansión, Wyndham Hotels & Resorts consolida a México como una de las piezas angulares de su arquitectura de negocios en todo el mundo.
El país representa el principal mercado para la compañía en la región de Latinoamérica y el Caribe, pero su peso trasciende las fronteras continentales al colocarse entre los 5 mercados más importantes del grupo hotelero a nivel global, que mantiene operaciones en casi un centenar de países.
Para Gustavo Viescas, presidente de Wyndham Hotels & Resorts para Latinoamérica y el Caribe, el cruce de la barrera de las 100 propiedades marcó un hecho histórico determinante en la estrategia de la cadena.
“Contamos con 101 hoteles en 45 ciudades a través de 25 marcas, que van desde el segmento económico hasta el de lujo y conceptos exclusivos para el modelo all-inclusive”, explica el directivo, al subrayar que la diversidad de marcas permite a la firma adaptar la oferta a la vocación de cada destino, ya sea de playa, urbano o de negocios.

Lejos de frenarse en esta cifra, la compañía alista una aceleración en su ritmo de aperturas mediante un portafolio de proyectos ya firmados que asegurará la llegada de decenas de llaves adicionales a territorio nacional.
“Tenemos en nuestro pipeline 30 hoteles más en diferentes fases de desarrollo, desde proyectos iniciales hasta etapas finales de construcción, con lo cual tenemos asegurado llegar a 130 hoteles en los próximos años”, adelanta Viescas.
La estrategia de expansión contempla plazas consolidadas y de alto crecimiento como San Miguel de Allende, Los Cabos, Oaxaca, La Paz, Ciudad de México, Tijuana y diversos puntos en la Península de Yucatán, abarcando tanto destinos turísticos de placer como urbes industriales y secundarias.
Franquicias, bleisure e Inteligencia Artificial: los pilares de la rentabilidad
A pesar de los episodios de volatilidad macroeconómica global, la hotelería mantiene su atractivo como destino de capital debido a su naturaleza estructural. En palabras de Viescas, la hotelería es un negocio de largo plazo donde “nadie invierte esperando un retorno a un año, lo que permite que las decisiones vayan más allá de la situación coyuntural del momento”.
A ello se suma la vigencia del modelo de franquicia que opera la cadena, donde el propietario apalanca su activo en la infraestructura de distribución global de Wyndham sin ceder la propiedad ni el control directo de su negocio.
Esta propuesta de valor para el inversionista independiente se respalda en el programa de lealtad Wyndham Rewards —que suma a más de 129 millones de miembros a nivel mundial— y en una plataforma tecnológica en la que la firma ha destinado $450 millones de dólares desde 2018.
“Nuestra filosofía es Owner First: nos ponemos en los zapatos del propietario porque entendemos que su fin último es buscar rentabilidad sobre su inversión, y para lograrlo se necesita un huésped satisfecho y un producto de vanguardia”, señala el ejecutivo.
Esa búsqueda de eficiencia operativa ha llevado al grupo hotelero a situarse a la cabeza de la transformación digital dentro del sector.
Tras convertirse en la primera compañía hotelera en migrar la totalidad de sus sistemas a la nube, la cadena se ha integrado directamente con las herramientas de inteligencia artificial más utilizadas por los viajeros (ChatGPT, Claude y Gemini de Google).
Esta integración responde a que “hoy el 60% de los viajeros usa estas herramientas para planificar su viaje”, por lo que resulta indispensable garantizar la visibilidad de la oferta en estos canales de búsqueda generativa.

De igual forma, la firma avanza en el despliegue de soluciones como Wyndham Connect —orientada al enrolamiento digital, check-in, upselling y propinas electrónicas (mobile tipping)— e iniciará en México el piloto de Wyndham AI Concierge, un agente inteligente para automatizar la atención telefónica y las reservaciones.
“La tecnología no viene a reemplazar al personal; estas herramientas permiten al equipo del hotel dejar de perder tiempo en tareas repetitivas para dedicarse a lo que realmente importa: brindar una gran experiencia al huésped”, puntualiza Viescas.
Márgenes bajo presión y la ventaja competitiva regional
La industria hotelera en la región navega en un entorno complejo marcado por presiones en los costos operativos. Viescas advierte sobre un escenario generalizado de incrementos en insumos clave y energía, combinado con retos en la atracción y retención de capital humano en una industria que opera sin pausa los 365 días del año.
Este aumento en los costos fijos genera una compresión de los márgenes de ganancia, dado que “tener un aumento de costos no indica que este pueda trasladarse de inmediato a la tarifa; la tarifa depende de otras condiciones de mercado”.
Pese a estas presiones de costos e imponderables regionales específicos —como el impacto ambiental y logístico del sargazo en las costas del Caribe mexicano—, la perspectiva para captar turismo internacional se mantiene positiva. En un contexto geopolítico mundial complejo, Latinoamérica cuenta con una fortaleza clave frente a otros mercados globales.
“Nuestra región tiene la gran ventaja de ser una zona pacífica y libre de conflictos; en el entorno actual del mundo, ser una zona segura es un activo diferenciador muy importante al momento en que el viajero internacional planifica sus vacaciones”, concluye Viescas.















