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Con un préstamo de MXN$ 100,000 pesos, dos fletes y una computadora, Coral Lorenzo puso en marcha Grupo Logístico CLG, una empresa que nació como intermediaria de transporte de mercancías y que, nueve años después, busca expandir su operación a otros países.

La compañía, fundada por Lorenzo en octubre de 2017, construyó su negocio a partir de una especialización: resolver las necesidades logísticas de las grandes cadenas de autoservicio y las empresas de productos de consumo masivo, un segmento en el que los procesos de recepción de mercancías pueden ser complejos y requieren coordinación entre clientes y transportistas.

Hoy, CLG cuenta con cerca de 50 personas en operación y ofrece servicios de transporte terrestre, así como soluciones de logística internacional para importaciones y exportaciones por vía marítima y aérea. Su siguiente objetivo es abrir oficinas en otros países, un proceso que la empresa prepara con la mira puesta en 2030.

La historia de Lorenzo fue reconocida en la edición 2026 de Entrepreneur of the Year, el programa de la firma EY que distingue a emprendedores. Sin embargo, el crecimiento de su negocio comenzó mucho antes de ese reconocimiento, con una inversión inicial limitada y una operación que coordinaba desde su casa, mientras cuidaba a su primera hija.

De intermediaria a especialista en logística para retail

Antes de emprender, Lorenzo estudió Comercio Internacional y trabajó en distintas áreas relacionadas con el comercio exterior: desde una aduana y una agencia aduanal hasta una empresa importadora y exportadora, donde conoció el funcionamiento de los freight forwarders, intermediarios que coordinan servicios de transporte y logística.

Esa experiencia le permitió identificar una oportunidad de negocio. En lugar de limitarse a contratar camiones para trasladar mercancías, buscó entender los problemas que enfrentaban tanto los clientes como los proveedores de transporte.

CLG comenzó con rutas terrestres, apoyada en la red de contactos que Lorenzo había construido durante sus empleos anteriores. Su primer cliente fue una empresa industrial a la que ofreció cubrir la ruta Puebla-Monterrey. Para operar, recurrió a un transportista que aceptó darle 15 días de crédito, una condición que le permitió comenzar sin tener que desembolsar de inmediato todo el dinero necesario para pagar cada viaje.

La emprendedora había conseguido el capital inicial mediante un préstamo bancario de MXN $100,000 pesos que su madre obtuvo a su nombre, debido a que Lorenzo todavía no contaba con historial crediticio suficiente. El dinero debía cubrir los primeros movimientos de una actividad que demanda capital de trabajo constante.

“Este negocio requiere mucho capital porque se va moviendo muy rápido”, explicó Lorenzo en entrevista con El Cronista.

La evolución del negocio llegó cuando Lorenzo decidió que la intermediación por sí sola no sería suficiente para diferenciar a CLG de otros participantes del mercado.

Para entender los obstáculos de la operación, visitó parques industriales y conversó con transportistas sobre los problemas que enfrentaban en carretera, desde los tiempos de espera y las condiciones de carga hasta la inseguridad y las tarifas que recibían.

También estudió los procesos de recepción de mercancías de cadenas como Walmart, Chedraui y Soriana. A partir de ese trabajo, la empresa desarrolló manuales y procedimientos para atender los requerimientos específicos del retail y las compañías de consumo masivo.

“Necesito diferenciarme como la logística que entiende las entregas del autoservicio en el mundo del retail”, recordó sobre la decisión que orientó su estrategia.

La especialización permitió a CLG construir una propuesta que va más allá de asignar un camión a un embarque. La empresa trabaja con transportistas para profesionalizar sus operaciones, establecer procedimientos y mejorar la seguridad y la trazabilidad de las mercancías.

Tecnología y financiamiento para los transportistas

Uno de los componentes de ese modelo es una torre de control que integra los sistemas GPS de los transportistas en una sola plataforma. Mediante esta herramienta, CLG monitorea las unidades y permite que sus clientes consulten información sobre sus embarques, con el objetivo de mejorar la visibilidad de las operaciones.

La compañía también incorporó soluciones de financiamiento para sus proveedores de transporte. De acuerdo con Lorenzo, trabaja con empresas fintech que permiten a los transportistas recibir el pago en menos de 24 horas después de concluir un embarque y cargar la factura correspondiente.

El mecanismo busca resolver una de las dificultades del sector: la necesidad de mantener liquidez mientras se realizan viajes y se esperan los pagos de los clientes.

Para CLG, atender ese problema forma parte de una estrategia que intenta equilibrar las necesidades de las empresas que contratan el servicio con las de los transportistas que lo ejecutan.

La fundadora identificó desde sus primeros años que los plazos de pago podían comprometer la continuidad del negocio. Si un cliente exigía crédito por periodos prolongados y los proveedores no ofrecían condiciones similares, la empresa podía quedarse sin recursos para financiar nuevos viajes.

Esa presión sobre el capital de trabajo sigue siendo uno de los desafíos que Lorenzo reconoce para los emprendedores que comienzan sin activos ni garantías suficientes para acceder al crédito bancario.

La expansión internacional, el siguiente paso

Después de consolidar sus servicios terrestres, CLG amplió su actividad hacia el transporte marítimo y aéreo para importaciones y exportaciones. En el segmento terrestre, también opera movimientos internacionales a través de las fronteras de Estados Unidos y Centroamérica, según explicó Lorenzo.

El siguiente paso consiste en llevar el modelo a otros mercados mediante la apertura de oficinas fuera de México. Aunque la empresaria no detalló los países, las inversiones ni el calendario de esa expansión, señaló que la compañía lleva tiempo preparando su estructura para dar ese salto.

“CLG se visualiza en otros países y se está construyendo para el 2030”, afirmó.

La estrategia contempla trasladar capacidades desarrolladas en México hacia las nuevas operaciones, mediante equipos que se preparan para establecerse en otros mercados. Lorenzo también vincula ese crecimiento con la posibilidad de generar más empleos.

A nueve años de su fundación, el reto para CLG será convertir una operación construida alrededor del conocimiento de las necesidades del retail mexicano en una plataforma capaz de atender clientes en otros países, sin perder la especialización que ha definido su negocio.