

El arranque del 2026 en la Zona Metropolitana del Valle de México no solo estuvo marcado por los festejos de Año Nuevo, sino también por una situación preocupante para la salud de la población: la contaminación ambiental.
La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) informó que la contingencia ambiental atmosférica regional continúa activa debido a los altos niveles de partículas PM2.5 en el aire. La falta de viento y la estabilidad atmosférica típica de esta época del año impiden la dispersión de los contaminantes, manteniéndolos concentrados por más tiempo.
Aunque este 1 de enero no se aplicó el Doble Hoy No Circula, la CAMe alertó que, si las condiciones se mantienen o empeoran, esta medida podría activarse en las próximas semanas con el objetivo de proteger la salud de los habitantes de la CDMX y el Estado de México.

Las alcaldías y municipios donde respirar se vuelve un riesgo
De acuerdo con el reporte de la CAMe, las alcaldías más afectadas de la Ciudad de México son Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Benito Juárez, Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Coyoacán, Magdalena Contreras, Tlalpan, Xochimilco y Milpa Alta. Estas zonas registraron niveles de partículas finas que alcanzaron categorías de “mala” y “extremadamente mala” calidad del aire, lo que implica un riesgo significativo para la salud, especialmente para los grupos vulnerables.
En el Estado de México, los municipios más afectados son Texcoco, Chimalhuacán, Chicoloapan, La Paz, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla y Tultitlán. El incremento de contaminantes se relaciona con la quema de pirotecnia, fogatas, residuos y un mayor consumo de energía durante las festividades de fin de año. La combinación de estas emisiones con las condiciones meteorológicas invernales —poco viento y estabilidad del aire— hace que la contaminación se acumule y permanezca más tiempo en la atmósfera, aumentando el riesgo para todos.

Cómo se mide la contaminación y cuándo suena la alarma
La calidad del aire en la CDMX y Edomex se monitorea a través de una red de estaciones automáticas estratégicamente ubicadas en las 16 alcaldías de la capital y en diversos municipios del Estado de México. Estas estaciones miden continuamente contaminantes como ozono, partículas PM10 y PM2.5, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono.
Con estos datos, se calcula el Índice Aire y Salud, que clasifica la calidad del aire en categorías como buena, aceptable, mala o extremadamente mala, y permite evaluar el riesgo en tiempo real.
La Fase I de contingencia ambiental se activa cuando los niveles de contaminantes superan los límites establecidos y representan un riesgo alto para la población. En el caso de las partículas PM2.5, se declara la Fase I si la concentración diaria alcanza 150 microgramos por metro cúbico y se mantiene durante varias horas, asegurando que el aumento no sea momentáneo. Para el ozono, la Fase I se activa si el índice alcanza 154 puntos en alguna estación.
La activación de la contingencia corresponde exclusivamente a la CAMe, basada en datos del Sistema de Monitoreo Atmosférico y del Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire, garantizando que las medidas se tomen con criterios técnicos y objetivos.















