OXIO, una empresa de Estados Unidos, acordó comprar Movistar México por 450 millones de dólares y ya tiene listo su plan de ataque: usar inteligencia artificial para reducir costos, apoyarse en redes ajenas en lugar de construir infraestructura propia, y conectividad satelital para llegar a donde las antenas no llegan.
El objetivo declarado es ofrecer un servicio “mejor y más barato”, sin seguir las reglas del juego tradicional con el que gigantes como Telcel dominaron el país durante décadas.
El nuevo dueño de Movistar México quiere cobrarte menos sin poner una sola antena
La apuesta de OXIO en México parte de una idea poco habitual en la industria: operar sin construir infraestructura propia. En lugar de levantar torres o desplegar redes, la empresa utiliza infraestructura de terceros y coordina todo desde plataformas en la nube, bajo un modelo conocido como “carrier of carriers”.
Ese esquema encajó perfectamente con la compra de la operación mexicana de Telefónica, ya que Movistar llevaba años funcionando sobre la red de AT&T tras desprenderse de gran parte de su infraestructura. OXIO mantendrá ese acuerdo y también sumará cobertura mediante alianzas con Altán Redes y Telcel.
Para las zonas más alejadas, la compañía planea apoyarse en conectividad satelital. La combinación de redes móviles existentes y servicios satelitales busca reducir costos y ampliar la cobertura sin realizar inversiones millonarias en infraestructura física.
La IA que reemplaza a las torres: cómo OXIO planea reducir costos y dejar sin excusas a Telcel y AT&T
El segundo eje del modelo de OXIO es la inteligencia artificial. La empresa planea usar algoritmos para monitorear en tiempo real el estado de las redes, detectar posibles congestiones antes de que ocurran y redistribuir automáticamente el tráfico según la demanda.
La idea es convertir la red en un sistema “programable”, capaz de ajustar capacidad, consumo energético y latencia dependiendo del tipo de uso. Por ejemplo, dispositivos conectados como cámaras de vigilancia podrían consumir recursos solo cuando detecten actividad relevante, reduciendo así el gasto innecesario de energía y mantenimiento.
Con este modelo, OXIO busca operar con costos mucho más bajos que las telecos tradicionales y competir en precio y eficiencia frente a gigantes como Telcel y AT&T, que hoy dominan el mercado móvil mexicano.
OXIO no quiere ganar dinero vendiéndote datos, sino con los datos que tú generas
La parte más disruptiva del plan de OXIO no está en las antenas ni en la inteligencia artificial, sino en los datos. La empresa apuesta a que el verdadero negocio de las telecomunicaciones ya no pasa por cobrar el acceso a internet, sino por monetizar la enorme cantidad de información que generan los usuarios al usar sus dispositivos.
El modelo contempla utilizar datos agregados y anonimizados para desarrollar servicios vinculados a movilidad, logística, tránsito y finanzas. Con esa información, gobiernos o empresas podrían optimizar rutas de transporte, detectar patrones de circulación o anticipar congestionamientos urbanos.
Aunque la compañía asegura que no trabajará con información personal identificable, el esquema abre interrogantes sobre privacidad y regulación en un contexto donde el uso de datos digitales genera cada vez más debate.
Si la operación recibe aprobación regulatoria, OXIO pasará de manejar cerca de dos millones de usuarios en Estados Unidos a controlar más de 21 millones de líneas móviles en México, convirtiéndose de golpe en uno de los actores más grandes y atípicos del mercado mexicano.