

Santa Fe, uno de los corredores corporativos que más tardaron en retomar su nivel desde la pandemia, encontró un segundo aire con la entrada en funcionamiento de la segunda fase del Tren Interurbano México-Toluca, que conecta Santa Fe con la estación Observatorio del Metro de la Ciudad de México.
De acuerdo con datos de Spot2.mx, desde el inicio de esta segunda fase las búsquedas especializadas aumentaron 227%, lo que refleja un cambio en la percepción de uno de los corredores corporativos más afectados por la pandemia.

La plataforma inmobiliaria señaló que entre marzo y abril de este año los leads inmobiliarios Santa Fe y Bosques de Santa Fe mostraron un crecimiento acelerado respecto al periodo octubre-diciembre de 2025, una señal temprana de que la nueva conectividad comienza a influir en decisiones corporativas vinculadas con ubicación, costos operativos y movilidad laboral.
Si se confirma la tendencia, Santa Fe podría crecer de 5% de la demanda nacional de oficinas hasta 15% en el corto y mediano plazo, de acuerdo con las estimaciones de la compañía.
El año pasado, el tren, conocido como El Insurgente, transportó a 8.3 millones de pasajeros, lo que representó un incremento de 88.8% en su comparación anual, de acuerdo con datos de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI), un nivel de adopción que comienza a reflejarse en decisiones inmobiliarias.
Esto se debe principalmente a la reducción de los tiempos de traslado, que supera 2.5 horas, lo que puede convencer a empresas y empleados a reconsiderar este corredor que sufre de problemas de accesibilidad desde su concepción.
El corredor de Santa Fe registra tasas de vacancia de entre 28% y 29%, precios de salida de u$s 21 a u$s 23 por metro cuadrado al mes y una absorción neta aproximada de 24 mil metros cuadrados de acuerdo con la información de la plataforma.
En 2019, las empresas regresaron 215 mil metros cuadrados al mercado, lo que se compara con la contratación de 150 mil metros cuadrados al cierre del año pasado, lo que apunta a una recuperación antes de que el tren operara a plena capacidad.
“Durante años, muchas empresas descartaban crecer en Santa Fe por el desgaste que implican los traslados diarios. Si esa barrera comienza a reducirse, el corredor puede recuperar competitividad al contar con inventario existente de alta calidad”, señala Vianey Macías, Head de Market Research en Spot2.mx.
Destacó que este movimiento no es solo una decisión de movilidad, sino una respuesta directa al alza sostenida en costos de ocupación en corredores premium al poniente de la Ciudad de México, al incremento en valores catastrales y a la presión por reducir la inversión de capital inicial de adecuación de espacios.
Las rentas promedio Clase A alcanzan u$s 22.25 por metro cuadrado a nivel nacional. Santa Fe cotiza por encima de ese promedio, a u$s 22.70 por metro cuadrado, pero es más barata que Polanco.
Sin embargo, Santa Fe todavía tiene el problema de conectividad de última milla. “Si se resuelve la conexión final hacia edificios y complejos corporativos, Santa Fe podría acelerar la absorción de espacios disponibles y consolidarse como uno de los principales hubs de oficinas del país como fue su naturaleza original”, indica Macías.















