Estados Unidos

La variante Delta y la inflación complican a Joe Biden, ¿se terminó la luna de miel?

Por primera vez, los estadounidenses que desaprueban su gestión son más que quienes están conformes. Los resultados llegan en un mes crucial para Joe Biden, que se juega dos proyectos claves en el congreso.

A ocho meses de iniciado su mandato, todo parece indicar que la luna de miel entre Joe Biden y los estadounidenses -al menos la mayor parte de ellos- se terminó: el presidente atraviesa su momento más bajo de popularidad, arrastrado por el aumento de casos de coronavirus; la inflación y una economía que no termina de recuperarse; y la caótica salida de Afganistán.

El punto de inflexión habría llegado a fines de agosto cuando, por primera vez desde que asumió la presidencia, fueron más los descontentos con Biden que los que estaban conformes. La última encuesta de The Economist/YouGov señala que el 49% de los estadounidenses desaprueba su gestión frente al 39% que la aprueban. La tendencia se repite en la encuesta de Reuters/Ipsos (48% a 46%); ABC News/ Washington Post (51% a 44%); Trafalgar Group (54% a 43%); NPR/PBS NewsHour/Marist poll (51% a 43%), entre otras.

Los republicanos son, como era de esperar, quienes más lejos están de la Administración Biden, pero las cifras en ese sector no han variado tanto como dentro de los independientes y los propios demócratas, donde se ve una caída más pronunciada.

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Paradójicamente su manejo de la pandemia -que había impulsado su imagen a comienzos de año, con el despliegue de la campaña de vacunación- ahora es puesto en dudas, a medida que aumenta la preocupación de los estadounidenses por el avance de la variante Delta.

Luego de que la vacuna de Pfizer-BioNTech recibiera la aprobación total de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), y con las de Moderna y Johnson & Johnson en el mismo camino, Biden decidió endurecer la campaña de vacunación.

Probablemente en una de sus medidas más fuertes desde el comienzo del operativo de inmunización, Biden estableció nuevos requisitos para unas 100 millones de personas: todos los trabajadores del gobierno federal, personal sanitario y contratistas del Estado estarán obligados a vacunarse; mientras las empresas con más de 100 empleados deberán exigirles vacunas o test covid semanales.

"Hemos sido pacientes, pero nuestra paciencia se está agotando y su negativa nos ha costado a todos, así que por favor, hagan lo correcto", instó Biden, en un mensaje a los millones de estadounidenses que todavía no se vacunaron y que, según dijo, "están causando mucho daño".

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El 75% de la población adulta ya recibió al menos una dosis, pero la variante Delta (que ya es dominante en los EE.UU.) demostró que se necesita el esquema completo para tener una protección razonable contra el virus de alta transmisibilidad que, incluso puede infectar a vacunados y convalecientes.

Impulsados por Delta, los contagios comenzaron a aumentar progresivamente a partir de julio y el promedio diario ya supera los 160.000, el nivel más alto desde enero.

Atado a esto, el crecimiento de la economía estadounidense se ha desacelerado en los últimos meses y compañías como Goldman Sachs y Morgan Stanley, entre otras, ya están revisando a la baja sus proyecciones para este año. Pero mientras la actividad se desacelera, la persistencia de cuellos de botella en varios sectores está acelerando la inflación a su punto más alto desde 2008, y muchos empiezan a dudar si será un fenómeno tan temporal como cree la Reserva Federal.

Por otra parte, en agosto sólo se generaron 235.000 nuevos puestos de trabajo (muy lejos del 1,1 millón de julio) y la asistencia estatal está empezando a terminarse.

El 44% de los encuestados por YouGov dice que la economía está empeorando frente al 16% que cree que le está yendo mejor.

Las encuestas llegan en un mes crucial para Biden en el Congreso: la Cámara de Representantes deberá votar su plan de infraestructura por u$s 1,2 billón (ya aprobado en el Senado con apoyo de ambos partidos) y los legisladores demócratas deberán terminar de definir el proyecto de u$s 3,5 billones destinado a educación, salud y medio ambiente. Ambos son centrales para la Administración Biden.

Aunque los republicanos se oponen rotundamente a su plan de mejoras sociales, el principal problema está en la interna de su propio partido, divido entre los progresistas como Bernie Sanders, que creen que las iniciativas no son suficiente ambiciosas, y los moderados como Joe Manchin, que las ven excesivas. Con sus números en caída, es probable que Biden tenga menos poder para imponerse.

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