

Con más infraestructura expuesta que las naciones menos desarrolladas y menos previsión que las más ricas, los países de ingresos medios -como la Argentina- son los que mayores costos económicos afrontan por catástrofes climáticas. Las pérdidas en estos casos pueden rondar el 1% del PBI anual, cuando en el grupo de países más pobres llegan al 0,3%, y en las naciones altamente desarrolladas menos del 0,1% del PBI, según el último reporte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) presentado hoy en la Cumbre Climática de Durban, Sudáfrica (COP 17).
“Los eventos climáticos extremos ocurren en todos los países, pero el 95% de las muertes a causa de ellos suceden en los países más pobres”, destacó la científica suiza Kristie Ebi, miembro del IPCC, organismo de Naciones Unidas encargado de monitorear los informes científicos sobre cambio climático.
El reporte también alerta que en los últimos 60 años, los días de calor extremo y las precipitaciones copiosas se han incrementado a nivel global en forma constante. Sin embargo, así como el cambio climático es un fenómeno global, las medidas para adaptarse y mitigar sus consecuencias deben ser tomadas a nivel local. No están sujetas a acuerdos internacionales (salvo para la financiación), sino que dependen más bien de la voluntad política de cada Estado.
“Hoy contamos con una extensa guía de buenas prácticas para prevenir y mitigar los efectos de los fenómenos ambientales extremos, que lamentablemente, no se están implementando”, advirtió la experta. “Estas estrategias preventivas ofrecen beneficios para el desarrollo de las comunidades en el corto plazo, y reducen su vulnerabilidad en el largo plazo”, destacó Ebi.
Para los países más vulnerables, eventos climáticos no tan extremos pueden tener consecuencias fatales. Entre 1970 y 2008, más del 95% de las muertes relacionadas con desastres naturales ocurrieron en países en vías de desarrollo.
En tanto, las pérdidas económicas mayores se registraron en los países de altos y medios ingresos, con costos mayores para la población en este último caso, dado el bajo nivel de aseguramiento de los bienes.
El IPCC realiza sus proyecciones en base a estadísticas de los gobiernos y de las compañías aseguradoras. Y así como es difícil para los científicos pronosticar la ocurrencia de un evento climático extremo, también resulta complicado para los economistas calcular sus posibles costos.













