Con Ómicron España ya planea tratar el Covid-19 como una gripe común: cuál es la estrategia

Médicos de familia plantean volver a la normalidad en 2022 y proponen que más que "gripalizar el Covid", se tienda a "coronavilizar la gripe".

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC) ha publicado un contundente editorial en el que argumenta por qué es el momento de dejar atrás las interpretaciones catastrofistas de esta sexta ola y aboga por volver paulatinamente a la normalidad precovid tratando el Covid como el resto de enfermedades. En definitiva, "gripalizar" la pandemia.

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"Hacia el fin de la excepcionalidad" se titula la tribuna que contempla un cambio de paradigma a partir de la hipótesis de que el escenario más probable sea que el SARS-CoV-2 conviva con nosotros durante muchos años.

Los médicos de primaria englobados en esta sociedad plantean el comienzo de un nuevo año que debería considerarse como una transición de una pandemia a una endemia, poniendo en evidencia que "la llegada de ómicron está dejando una gran cantidad de infecciones con niveles máximos de incidencia, pero con pocos casos graves en términos relativos (...): 2022 debe ser el año de la recuperación no solo de la Atención Primaria, sino de nuestra vieja normalidad", subrayan.

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El texto de esta sociedad médica está, en cierta medida, en línea con el plan que ha esbozado el Gobierno para abordar la gestión del coronavirus bajo unos parámetros similares a los de la gripe común

"La baja frecuencia de enfermedad grave, junto a la saturación tanto de la Atención Primaria como de Salud Pública por casos leves, nos debe llevar a replantearnos cómo afrontar la pandemia a partir de este momento", señalan, algo que argumentan a partir de cinco premisas:

Los facultativos apuntan que "no sabemos si en el futuro seguirán existiendo este tipo de olas ni con qué cadencia", pero en aras de la incertidumbre no hay que asumir que se puede saturar la atención primaria para evitar una hipotética nueva saturación hospitalaria máxime cuando "actualmente la mitad de las infecciones detectadas son asintomáticas y los indicadores de hospitalización y muerte están en mínimos históricos".

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"Lo esperable sería que, una vez vacunadas las personas vulnerables, todos nos contagiemos múltiples veces en nuestros repetidos contactos con el virus, y que este hecho vaya mejorando nuestra inmunidad tanto individual como colectiva. Cada nueva ola aumenta la inmunidad poblacional hasta lograr un equilibrio entre la evolución del virus y la capacidad de nuestro sistema inmunitario para combatirlo", continúa la SemFYc.

A esta inmunidad natural se suma que "desde el principio de la pandemia sabemos que el riesgo de enfermedad grave no es homogéneo, siendo la edad avanzada el principal factor de riesgo para hospitalización y muerte. Desde finales de 2020 disponemos de varias vacunas que han demostrado ser muy efectivas para la prevención de la enfermedad grave. Los ensayos clínicos iniciales se han visto corroborados por los datos de uso en el mundo real, que han arrojado una efectividad que pocos habríamos imaginado unos meses atrás".

"Y mientras la protección contra la infección, mediada por la inmunidad humoral, tiende a disminuir con el tiempo y la aparición de nuevas variantes, la protección contra la enfermedad grave se mantiene gracias a la inmunidad celular", prosiguen.

"Debemos intentar convencer a todas las personas de riesgo de que se vacunen, muy especialmente a aquellas que aún no se han infectado, porque estamos seguros del beneficio de las vacunas. A la gente joven y sana se les debe ofrecer la vacuna, pero vacunarlos no debe ser una prioridad (...). En el caso particular de la población infantil, la vacunación debería valorarse caso a caso entre la familia y su equipo de salud.

Asimismo, continúan, "parece claro que las dosis de recuerdo deberían reservarse para las poblaciones más vulnerables (...) Vacunarse o no es una decisión individual, y no se debe presionar a nadie para que se vacune en aras de un beneficio colectivo que no sabemos hasta qué punto existe y cuánto tiempo podría durar".

"Ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a personas asintomáticas o con síntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas. Debemos acabar con la excepcionalidad: la COVID-19 debe ser tratada como el resto de enfermedades. La inmunidad adquirida y la llegada de ómicron así lo permiten", zanjan.

Si bien "los peores escenarios y las previsiones más catastrofistas siempre gozan de mayor espacio comunicativo, errar por exceso de alarma siempre penaliza menos que errar por defecto", apuntan estos médicos, que consideran que "sobra alarmismo y falta análisis y contexto".

"Se retransmiten en directo cifras récord de contagios sin aclarar que la mitad son asintomáticos y que la inmunidad conseguida y la llegada de ómicron han roto por completo la relación entre contagios, enfermos, ingresos y muertes. Nunca antes ha existido tanta confusión", advierten. 

"Tenemos que dejar de contar y reportar el número de infecciones diarias, que ya no tienen ningún interés: la sexta ola puede haber infectado a más del 10% de la población en pocas semanas, mientras que los casos graves se han mantenido en valores relativamente bajos. Lo importante siempre deberían haber sido las defunciones, y en este sentido nunca volveremos a la situación catastrófica de marzo y abril de 2020 (...). La pandemia no acabará cuando no haya defunciones, sino cuando los medios y gobiernos les den el mismo tratamiento que al resto de causas.

En cuanto al colapso hospitalario, "habrá que homogeneizar protocolos de ingreso tanto convencional como a unidades de críticos, así como distinguir si hablamos de ingresos por Covid (cuadros de infección grave), con Covid (descompensaciones de otras patologías), hallazgos casuales (por ejemplo en las pruebas de ingreso por otros procesos) o infecciones nosocomiales (...). "No podemos colapsar la Atención Primaria indefinidamente y seguir hipotecando la vida social y económica del país para evitar un hipotético colapso hospitalario en el futuro".

"Al miedo se le une a menudo la culpabilización", continúan. "Contagiarse o contagiar un virus respiratorio no es culpa de nadie. Si los casos suben, no es porque «nos hayamos relajado» o porque «nos portemos mal». Como se ha visto, la dinámica de una epidemia es mucho más compleja y en ella influyen multitud de factores". Los gobiernos no pueden traspasar a los ciudadanos sus responsabilidades en estos ámbitos.

En cuanto a as medidas restrictivas como cuarentenas o confinamientos, aforos perimetrales o toques de queda, entre otros, "ha faltado una correcta evaluación de la relación beneficio-riesgo de cada una de las medidas adoptadas y un verdadero debate social sobre su implantación. En el momento actual ya no tiene sentido mantenerlas y debe planificarse su eliminación, empezando por la absurda recuperación de la obligatoriedad de la mascarilla en espacios exteriores".

Estos médicos creen que los gobiernos deben centrar sus esfuerzos en proteger a las personas más vulnerables en lugar de tratar de frenar, probablemente con poco éxito, la circulación del virus a nivel poblacional, circulación que, por otra parte, sabemos que mejora nuestra inmunidad. Esta protección focalizada se puede conseguir a partir de tres ejes: vacunación de las personas de riesgo, recomendaciones específicas para las personas vulnerables y actuaciones específicas en ámbitos como las residencias geriátricas.

"Debemos recuperar cuanto antes la «vieja» normalidad, es decir, la vida como la conocíamos antes de marzo de 2020: sin mascarillas ni limitaciones de la interacción social. "La prevención cuaternaria también debe aplicarse a la salud pública, y es especialmente urgente en el ámbito escolar. Sabemos que los niños y niñas no sufren las formas graves de la enfermedad ni son transmisores particularmente efectivos, pero a pesar de ello tuvimos las escuelas cerradas durante meses, y luego les hemos impuesto las medidas más severas".

"Ha llegado el momento de dejar de hacer para poder hacer: dejemos de visitar y testar a personas sanas con síntomas menores, dejemos de rastrear y testar a sus contactos, abandonemos los aislamientos y las cuarentenas. Todas estas actividades, que tuvieron sentido en el pasado, se han visto superadas con la inmunidad adquirida (tanto por infección como por vacunación) y la llegada de ómicron.

El objetivo debe ser tratar la Covid como hacemos con la gripe: diagnóstico clínico y recomendaciones generales sobre autocuidado y prevención de contagios a personas vulnerables, reservando la atención sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatología o vulnerabilidad. Solo así podremos atender debidamente a quien de verdad lo necesite, por Covid o por cualquier otra dolencia. señalan estos médicos.

"Intento de minimizar el Covid"

 Este mensaje no ha calado igual en las tres principales sociedades médicas de Atención Primaria. Si para la SemFYC "gripalizar la atención" salva el sistema, para otras unas es una decisión precipitada que difumina la magnitud de la enfermedad "en un intento de minimizar el Covid". Así lo sostiene el portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Lorenzo Armenteros, que en declaraciones a Efe ha señalado que es "precipitado" poner en marcha un plan de este calado cuando aún no se ha llegado al pico de contagios ómicron.

"Para tomar una decisión como esta tiene que tratarse de una "enfermedad estable sin posibles o muy pocas mutaciones, con un grado de infección bajo y una alternativa terapéutica para poder atender determinados casos con fármacos", señala, una situación "que ahora mismo no se da y está muy lejos de darse" y percibe que la decisión está "más cercana a ocultar datos que se pueden conocer o ser alarmantes porque han sobrepasado cualquier situación de control por parte de las administraciones".

El epidemiólogo Vicente Martín, de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), también opina que "gripalizar" la covid es "precipitado", ya que es pronto para conocer el impacto de ómicron en mortalidad y en ucis, quedan aún unas semanas para ver el decalaje entre infección y gravedad, y constatar si la variante es tan leve como se dice o, por el contrario, se elevará la presión hospitalaria y la ocupación de las ucis". "¿Cuál es el número de muertos que hay que entender como asumible?", ha señalado a Efe este responsable en la directiva de Semergen, que en una situación de trasmisión comunitaria propone que se aplique "control social".

Martín insiste en ser más exigentes en el control de la gripe que también produce muchos muertos. Y más que "gripalizar la covid" apela a "coronavilizar la gripe".

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