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La conexión entre Europa y África mediante un túnel bajo el mar vuelve a tomar impulso después de décadas de proyectos y estudios. España y Marruecos trabajan sobre una propuesta ferroviaria que uniría Punta Paloma, en Tarifa, con el cabo Malabata, cerca de Tánger.

La infraestructura tendría unos 42 kilómetros entre sus estaciones terminales y casi 28 kilómetros se encontrarían directamente bajo el lecho marino. El trazado llegaría a unos 475 metros de profundidad y atravesaría el Estrecho de Gibraltar, una zona donde las condiciones geológicas representan uno de los mayores desafíos.

Cómo será el túnel que conectará Europa y África

El proyecto no contempla una autopista submarina ni un paso destinado a automóviles. Se trata de una conexión exclusivamente ferroviaria por la que circularían trenes de alta velocidad para pasajeros y formaciones lanzadera destinadas al transporte de mercancías.

La propuesta contempla dos conductos independientes, cada uno equipado con una vía única y un diámetro interior de 7,90 metros. Entre ambos se construiría una tercera galería de seis metros destinada al mantenimiento y a las evacuaciones, conectada con los túneles principales mediante pasos transversales cada 340 metros.

Se trata de una conexión exclusivamente ferroviaria por la que circularían trenes de alta velocidad (Fuente: ChatGPT).
Se trata de una conexión exclusivamente ferroviaria por la que circularían trenes de alta velocidad (Fuente: ChatGPT).ChatGPT

En el tramo situado a mayor profundidad también se prevé una zona especialmente preparada para situaciones de emergencia. El espacio incluiría lugares de detención, áreas de intervención y un sistema para retirar humo en caso de que fuera necesario.

El desafío de construir bajo el Estrecho de Gibraltar

Uno de los obstáculos centrales está en el Umbral de Camarinal, una formación submarina que se encuentra en el recorrido previsto. Un estudio elaborado por la filial española de Herrenknecht determinó que la tecnología actual permitiría ejecutar la obra, aunque advirtió sobre las enormes dificultades logísticas y financieras que implicaría.

La composición del subsuelo aumenta la complejidad del proyecto. Bajo esa zona aparecen diferentes capas de arenisca y arcilla formadas por depósitos turbidíticos, además de sedimentos más recientes, por lo que será necesario conocer con precisión las características del terreno antes de avanzar con la excavación.

Los estudios científicos que definirán el futuro de la obra

La investigación del terreno contará con la participación de varios organismos científicos. El CSIC trabajará mediante el Instituto de Ciencias del Mar, el Instituto Geológico y Minero de España y el Instituto Español de Oceanografía, junto con instituciones hidrográficas y geológicas internacionales.

Los equipos realizarán mediciones detalladas del fondo marino, analizarán el subsuelo, extraerán muestras de rocas y sedimentos y estudiarán los materiales en laboratorio. Toda esa información será utilizada para elaborar un modelo geológico 3D del Umbral de Camarinal, mientras España y Marruecos avanzan en el análisis de la actividad sísmica y la dinámica del Estrecho.