

El petróleo tocó los u$s 46 el barril y alcanzó ayer la mínima cotización en casi seis años. Así llegó a la sétima semana consecutiva de caída de los precios, con un acumulado de 36%, y un 60% de descenso desde su máximo del 2014 alcanzado en junio.
Este movimiento es consecuencia del aumento de la producción, sobre todo del petróleo de esquisto procedente de Estados Unidos. Al mismo tiempo, los productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no redujeron su bombeo, y en lugar de eso ofrecieron descuentos a los clientes en un intento de defender su cuota de mercado.
Según un análisis de la agencia Bloomberg, este nivel es mortal para la industria del esquisto en Estados Unidos. Señalan que Arabia Saudita y otros grandes productores de petróleo de Oriente Medio difícilmente cedan y reduzcan la producción, por lo que el precio alcanza un nivel en el que la producción estadounidense de esquisto empezará a reducirse con el cierre de pozos. También alerta por una "guerra de precios" en la que todos se van a ver afectados, y en la que cualquier victoria puede ser sólo relativa. El ganador será aquel que puede soportar más sufrimiento.
La nota plantea sin embargo que, por ahora, la única señal de que la producción estadounidense de petróleo crudo puede reducirse es el menor número de plataformas petroleras en actividad en los Estados Unidos. La semana pasada bajó a 1.750, 61% menos que la semana anterior y cuatro veces menos que hace un año. Sin embargo, la producción petrolera sigue estando en un nivel récord.
Según un análisis reciente de Wood Mackenzie, un precio del barril de Brent de u$s 40 o menos haría que los productores redujeran la producción a un nivel en el cual habría una contracción significativa de la oferta petrolera mundial. Con un Brent a u$s 40, 1,5 millón de barriles diarios representan un flujo de caja negativo, en tanto el mayor aporte proviene de varios proyectos de arenas bituminosas de Canadá, seguido por los Estados Unidos y luego Colombia.
Bloomberg dice que muchas empresas estadounidenses de fracking seguirán extrayendo a pérdida porque tienen deudas que pagar: unos u$s 200.000 millones de deuda total.
El problema de las empresas de fracking es que es imposible refinanciar esas deudas si están perdiendo efectivo. En algún momento las compañías más apalancadas se irán a pique y las más exitosas no podrán hacerse cargo de ellas porque no tendrán ni el efectivo ni la confianza de los inversores.











