

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sugirió este miércoles que mantiene negociaciones con el Gobierno de Argentina para que acepte a migrantes de otros países deportados de territorio estadounidense, pero subrayó que no hay ningún acuerdo al respecto.
El canciller estadounidense brindó una rueda de prensa luego de encabezar una cumbre sobre minerales críticos en Washington a la que asistieron representantes de más de 50 países.
Según publicó el diario The New York Times en enero, la Administración de Donald Trump y el Gobierno de Javier Milei se encuentran en conversaciones avanzadas para ese pacto migratorio. El acuerdo que adelantó el diario permitiría a EE.UU. enviar a ciudadanos extranjeros a Argentina, para que desde allí se les ofrezca la posibilidad de regresar a sus países de origen.
En ese marco, Rubio dijo: “Hemos tenido conversaciones sobre países dispuestos a aceptar a ciudadanos de terceros países, pero no tenemos ningún acuerdo ni nada concretado”. Y añadió: “Sé que ha sido objeto de filtraciones a los medios de comunicación, y a veces estas filtraciones tienen intenciones maliciosas, pero sin duda, Argentina es un gran socio en todos los aspectos”.
A raíz de estas versiones, fuentes del gobierno argentino dejaron trascender que si bien hubo algunos sondeos y conversaciones con la administración de Donald Trump, está totalmente descartada la posibilidad de avanzar en un acuerdo.
De hecho, en el transcurso de la tarde del viernes, el presidente Javier Milei fue categórico al compartir en X un tuit que aseguraba que la publicación del medio estadounidense es “información 100% falsa”.

Según trascendió, la evaluación del proyecto llevada adelante por el Gobierno argentino llegó a la conclusión de la inviabilidad por razones de alto costo político y operativo en el frente interno-incluyendo cuestiones administrativas, migratorias, penitenciarias, de seguridad, de derechos humanos- a pesar de que la propuesta de Washington incluía el financiamiento total para la construcción de las cárceles donde serían alojados los deportados desde Estados Unidos, en un esquema similar al que funciona en El Salvador.
La propuesta implicaría que Argentina abra sus puertas no a ciudadanos argentinos repatriados, sino a migrantes de otras nacionalidades que Washington no puede o no quiere devolver a sus países de origen.
En detalle, el publicación del diario estadounidense indicaba que las conversaciones giran en torno a la recepción de ciudadanos de terceros países, como venezolanos, cubanos o haitianos. Al enviarlos a Argentina en lugar de a sus países natales, Estados Unidos lograría acelerar los procesos de expulsión sin enfrentar las trabas burocráticas o humanitarias que suelen frenar estas medidas en sus propias cortes.
Aunque no se había oficializado cifras ni montos, este tipo de tratados internacionales —conocidos a veces como de “tercer país seguro”— suelen venir acompañados de asistencia económica. Una posibilidad era que Estados Unidos ofreciera fondos para financiar la logística de recepción, seguridad e integración de los deportados, intentando mitigar el costo fiscal para el país receptor.
De concretarse esta iniciativa, Argentina se sumaría a una lista corta de países que han aceptado colaborar con los planes de deportación masiva de Estados Unidos, tales como Paraguay, Ecuador, Panamá y Costa Rica.















