El Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, en Salta, terminó una etapa clave de modernización que ya empieza a notarse en la cantidad de vuelos y pasajeros que mueve la terminal todos los días.
La obra, ejecutada por Aeropuertos Argentina en articulación con el ORSNA y la Secretaría de Transporte, representa una inversión superior a los u$s 110 millones repartida en dos etapas constructivas.
Con la primera etapa ya habilitada, la terminal salteña incorporó un nuevo hall principal, 32 puestos de check-in y una ampliación de 650 m² en el sector de embarque doméstico.
En este contexto, la capacidad operativa del aeropuerto crecerá un 65%, lo que habilita más frecuencias y nuevas rutas nacionales e internacionales.
Qué cambia para los pasajeros que viajan por Salta
El crecimiento de infraestructura responde a una demanda que ya venía en aumento: Salta es una de las puertas de entrada al turismo del norte argentino, con destinos como los Valles Calchaquíes, el Tren a las Nubes y la Quebrada de las Conchas como principales atractivos.
Entre las mejoras que impactan directamente en la experiencia de viaje se destacan:
- Nuevos espacios comerciales y gastronómicos, tanto en check-in como en la zona de embarque.
- Mayor cantidad de mostradores para reducir los tiempos de espera en horas pico.
- Infraestructura técnica renovada, con subestación eléctrica propia y sala de cisternas para la red de incendio y agua potable.
- Un nuevo portal de acceso para ordenar el flujo vehicular en la puerta de la terminal.
Según remarcaron desde Aeropuertos Argentina, el objetivo de la obra es sostener el crecimiento de pasajeros y operaciones que viene registrando la provincia, además de mejorar la calidad de los servicios que demandan tanto viajeros como aerolíneas.
Un polo aerocomercial para todo el norte argentino
Para el gobierno provincial, la ampliación consolida a Salta como un polo aerocomercial estratégico, con impacto directo en la conectividad regional y en la llegada de turismo internacional.
La segunda etapa de la obra, actualmente en ejecución, apunta a completar la transformación integral de la terminal.
El crecimiento sostenido del tráfico aéreo en el norte del país llevó a que este proyecto se ubique entre las intervenciones aeroportuarias más importantes de los últimos años a nivel nacional, solo por detrás de las realizadas en Aeroparque y Ezeiza. Con la infraestructura ampliada, se espera que Salta pueda absorber picos de demanda en temporada alta sin las demoras que generaba la vieja terminal.
La expectativa oficial es que, a medida que avance la segunda etapa, se sumen nuevas frecuencias y aerolíneas, algo que beneficiaría tanto al turismo receptivo como a los salteños que viajan por trabajo o estudio hacia otras provincias.
En este sentido, la obra se enmarca dentro de un plan más amplio de modernización aeroportuaria que el Gobierno nacional viene ejecutando en distintas provincias del interior, con foco en aquellas terminales que muestran mayor crecimiento de tráfico. Salta integra ese grupo junto con otros aeropuertos del norte y del oeste del país que también recibieron inversiones en los últimos años.
Para los operadores turísticos locales, contar con una terminal más grande significa planificar con mayor margen la llegada de contingentes, algo relevante en temporada alta, cuando la demanda de vuelos al norte argentino suele superar la oferta disponible.