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Cuando el sueño se vuelve irregular o fragmentado, la regulación emocional nocturna puede verse afectada y facilitar la aparición de pesadillas.
Los especialistas recomiendan observar con mayor cuidado la situación cuando estos sueños aparecen con frecuencia o afectan el bienestar cotidiano.
Algunas señales que pueden indicar la necesidad de consultar con un profesional son:
- Pesadillas varias veces por semana.
- Miedo a dormir o dificultades para conciliar el sueño.
- Cambios en el estado de ánimo durante el día.
- Presencia de ansiedad o tristeza persistente.
En esos casos, un profesional de la salud mental puede ayudar a identificar el origen del problema y ofrecer herramientas para disminuir su impacto.
Qué hábitos pueden ayudar a reducirlas
Para mejorar la calidad del descanso, los especialistas sugieren adoptar ciertas prácticas que favorecen el sueño reparador.

Entre las recomendaciones más frecuentes se encuentran:
- Mantener horarios regulares para dormir.
- Evitar el uso de pantallas antes de acostarse.
- Realizar ejercicios de relajación, como respiración profunda o meditación.
- Escribir el contenido de la pesadilla y modificar su final de manera consciente, una técnica conocida como ensayo en imaginación.
Pequeñas modificaciones en la rutina diaria pueden influir de forma positiva en la calidad del descanso y ayudar a disminuir la aparición de estos sueños perturbadores.

















