En esta noticia

Una nueva investigación científica volvió a poner el foco sobre uno de los fenómenos naturales que más preocupa a los especialistas: las supertormentas solares. El estudio, publicado en la revista Nature, sostiene que los efectos de un evento extremo de clima espacial podrían ser mucho más graves de lo que se estimó durante décadas.

Aunque los científicos aclaran que no existe evidencia de que una tormenta solar de gran magnitud vaya a producirse de manera inmediata, remarcan que se trata de un fenómeno inevitable y que el desafío consiste en estar preparados cuando ocurra.

Un estudio asegura que el impacto sería mayor de lo pensado

Hasta ahora, gran parte de la comunidad científica consideraba que la Tierra contaba con un límite natural para absorber la energía proveniente del viento solar.

Esa teoría sostenía que, al alcanzar cierto nivel, las corrientes eléctricas inducidas en la atmósfera dejaban de aumentar, incluso frente a erupciones muy intensas.

Advierten por una tormenta solar.
Advierten por una tormenta solar.Shutterstock

Sin embargo, un equipo liderado por Nithin Sivadas, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, y Maria Walach, de la Universidad de Lancaster, analizó más de un millón de registros obtenidos por naves de la NASA en órbita baja y llegó a una conclusión diferente.

Según los investigadores, ese supuesto límite no existiría. Los datos muestran que cuanto mayor es la intensidad del viento solar, mayores son las corrientes eléctricas generadas en la atmósfera terrestre, lo que incrementaría el potencial de daño de una supertormenta.

Qué consecuencias podría provocar una tormenta solar extrema

El campo magnético terrestre continúa siendo la principal defensa frente al clima espacial y, en la mayoría de los casos, solo se observan fenómenos como auroras boreales o pequeñas alteraciones tecnológicas.

Advierten por una tormenta solar.
Advierten por una tormenta solar.Shutterstock

Sin embargo, un evento extremo podría ocasionar:

  • Interrupciones en las comunicaciones.
  • Fallas en los sistemas GPS.
  • Problemas en satélites.
  • Daños en redes eléctricas.
  • Afectación de infraestructuras críticas.

El antecedente que explica por qué existe tanta preocupación

Los especialistas continúan tomando como referencia el Evento Carrington de 1859, la tormenta solar más intensa registrada. En aquella oportunidad, las líneas telegráficas dejaron de funcionar en distintas partes de Europa y Norteamérica, mientras que las auroras fueron visibles incluso en zonas tropicales.

Actualmente, una tormenta similar tendría consecuencias mucho mayores debido a la dependencia global de la electricidad, Internet y los sistemas satelitales. Según estimaciones de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, un episodio de esa magnitud podría generar pérdidas superiores a los dos billones de dólares.

Por ese motivo, los investigadores consideran fundamental reforzar los sistemas de prevención y protección frente al clima espacial. Aunque el estudio no anticipa una catástrofe inminente, sí advierte que comprender mejor estos fenómenos será clave para reducir el impacto cuando vuelva a producirse una gran tormenta solar.