En esta noticia

Inquietarse en el aula, balancearse en la silla o mover las piernas sin cesar ha sido interpretado históricamente en el ámbito educativo como una señal de distracción o falta de disciplina.

Sin embargo, un reciente estudio científico publicado en el Journal of Educational Psychology y desarrollado por especialistas de la Universidad de Stanford (liderado por la investigadora Marily Oppezzo junto con Daniel L. Schwartz y colaboradores) reveló que dar libertad de movimiento corporal a los estudiantes fomenta de manera directa la creatividad y el pensamiento divergente.

La investigación explora cómo el asiento dinámico (dynamic seating) y el movimiento corporal no estructurado funcionan como un catalizador del pensamiento fluido, desafiando la tradicional premisa de que permanecer completamente quieto es un requisito indispensable para el aprendizaje eficaz.

El experimento de Stanford: libertad de movimiento versus quietud obligatoria

El equipo de investigación llevó a cabo dos ensayos experimentales con estudiantes de escuela secundaria para comparar el rendimiento cognitivo en dos escenarios opuestos: permanecer inmóvil en una silla rígida o tener libertad para balancearse y mecerse utilizando banquetas dinámicas o basculantes.

Para evaluar las distintas capacidades intelectuales, los científicos aplicaron el Test de Usos Alternativos (una prueba estandarizada para medir la creatividad mediante la generación de ideas novedosas) junto con tareas de memoria verbal y atención focalizada.

La investigación explora cómo el asiento dinámico y el movimiento corporal no estructurado funcionan como un catalizador del pensamiento fluido.
La investigación explora cómo el asiento dinámico y el movimiento corporal no estructurado funcionan como un catalizador del pensamiento fluido.

Los resultados mostraron un incremento estadísticamente significativo en la cantidad de ideas originales y en la proporción de creatividad (creativity ratio) cuando los alumnos tuvieron la libertad de moverse e inquietarse a su propio ritmo.

Beneficios selectivos para la creatividad sin costo en la atención

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio radica en la selectividad del efecto del movimiento. Mientras que la libertad para balancearse potenció la generación de ideas divergentes y originales, no mostró efectos perjudiciales sobre la memoria verbal ni sobre la capacidad de mantener la atención sostenida.

  • Flujo de ideas liberado: la libertad de movimiento reduce las restricciones cognitivas y motoras, permitiendo que la mente explore asociaciones de ideas menos convencionales.
  • Sin impacto negativo en la memoria: los niveles de retención y memoria verbal se mantuvieron estables sin importar si los estudiantes estaban quietos o balanceándose.
  • Atención preservada: la posibilidad de inquietarse de forma natural no alteró la concentración en tareas que requerían foco puntual.

Los autores concluyen que implementar pequeños cambios en el diseño de las aulas y flexibilizar las normas sobre el movimiento corporal puede transformar un hábito habitualmente sancionado en un recurso valioso para potenciar el pensamiento creativo en el aprendizaje.