Un nuevo producto en las góndolas y mostradores de barrió transformó los hábitos de compra de las familias argentinas.

Tras una primera etapa en la que creció fuertemente la demanda de cortes aviares económicos como la pata muslo o las alitas, las carnicerías comenzaron a comercializar de manera habitual la carne picada de pollo, posicionándola como un sustituto directo y de bajo costo de la picada vacuna.

Por qué la carne picada de pollo es la nueva tendencia en las carnicerías

El surgimiento de esta opción responde a la necesidad de mantener el aporte proteico en la alimentación diaria reduciendo significativamente el presupuesto destinado a las compras.

  • Diferencia de precios frente a la vacuna: En la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, el kilo de picada de pollo arranca desde los $5.180, mientras que la variante vacuna común parte desde los $8.000 y la especial alcanza los $11.000.
  • Opciones al por mayor e interprovinciales: En provincias como Córdoba y Jujuy se comercializan promociones de 20 kilos de picada de pollo congelada por precios que rondan entre $28.000 y $29.500, además de ofertas minoristas de dos kilos por $3.500.
  • Sustitución de productos tradicionales: La versión molida del pollo permite elaborar preparaciones clásicas como hamburguesas, albóndigas o rellenos a un costo hasta un 40% menor en comparación con los insumos tradicionales.

La brecha de precios y el impacto en las cifras de consumo

La disparidad en la evolución de los costos entre la carne de vaca y la aviar profundizó el traspaso hacia esta última durante los últimos doce meses.

Mientras los cortes vacunos acumularon un incremento del 52% anual, el pollo registró un aumento del 22,9% en el mismo período, encareciendo a la carne vacuna un 23,7% en términos relativos.

Esta brecha provocó que el consumo per cápita de carne vacuna cayera un 9,4% interanual en julio, ubicándose en 46,3 kilos al año (4,8 kilos menos por habitante).

Por la crisis, llega la carne de pollo picada: cada vez más carnicerías la venden porque es mucho más barata

En contrapartida, el consumo de pollo alcanzó marcas históricas cercanas a los 49,4 kilos anuales por persona, impulsado principalmente por el fuerte crecimiento de los trozados económicos y las opciones procesadas como la carne picada.

El ajuste en la demanda y el auge de las alternativas económicas

El fenómeno no se limita a la carne picada, sino que responde a una reconfiguración generalizada de las ventas en el sector minorista de alimentos.

Ante el contexto de pérdida del poder de compra, los comercios reportan un aumento en la rotación de segundas marcas y productos que anteriormente tenían escasa demanda comercial.

Entre ellos destaca el “huesito para sopa” o la carcasa para caldo, insumos que pasaron de regalársele al cliente a venderse formalmente en las carnicerías a precios que oscilan entre los $1.500 y $2.000 el paquete de seis unidades.