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En casi todas las cocinas hay una sartén con un pequeño orificio en la punta del mango, un detalle tan habitual que la mayoría de las personas ni siquiera le presta atención.
Sin embargo, ese agujero no está ahí por casualidad ni responde solo a una cuestión estética: cumple una función muy concreta que muchos desconocen.
La función más conocida: colgar la sartén
La explicación más popular, y la más fácil de deducir, es que ese orificio permite colgar la sartén de un gancho, ya sea en la pared o debajo de una alacena.
Esta costumbre no es nueva: se remonta a siglos atrás, cuando las cocinas comenzaron a diseñarse con ganchos o barras para organizar los utensilios de manera vertical. Colgar la sartén, además de ahorrar espacio en cajones y muebles, evita que se raye o golpee al almacenarla apilada junto a otras ollas y sartenes.

El segundo uso, el menos conocido
Lo que pocos saben es que ese mismo agujero tiene una segunda utilidad, pensada para el momento en que la sartén está en uso sobre el fuego. El orificio suele tener el tamaño justo para insertar el mango de una cuchara de madera, una espátula o un cucharón, y dejarlo apoyado de forma suspendida sobre la propia sartén mientras se cocina.
De esta manera, cualquier resto de aceite, salsa o líquido que gotee del utensilio cae directamente dentro de la preparación, en lugar de manchar la mesada o la hornalla. Es una solución simple para evitar el desorden típico de tener que ir apoyando la cuchara sobre un plato o directamente sobre la superficie de la cocina mientras se revuelve una comida.
Cómo usarlo correctamente
Para aprovechar esta función, conviene elegir utensilios cuyo mango se adapte al grosor del orificio: los de madera, silicona o bambú suelen ser los que mejor encajan. Basta con introducir la parte trasera del mango en el agujero de la sartén y ajustar la inclinación, de modo que la cabeza de la cuchara quede apoyada sobre el centro de la preparación, para que las gotas caigan dentro y no fuera del recipiente.

Conviene también evitar que el utensilio quede demasiado cerca del fuego directo, para no dañar el material con el que está fabricado.
Vale aclarar que no todos los modelos de sartenes incluyen este diseño. Algunas marcas fabrican mangos con un orificio muy pequeño, pensado únicamente para colgar el utensilio, mientras que otros modelos más modernos directamente incorporan mangos desmontables, pensados para facilitar la limpieza y el guardado antes que para sostener otros elementos.








