

El aceite de oliva es uno de los condimentos más utilizados en la cocina por su intenso sabor y cualidad para elevar cualquier preparación. Las principales marcas suelen elaborar distintas gamas de productos que pueden confundir a los consumidores: el virgen, extra virgen y refinado.
La diferencia no solo radica en el precio, sino que cada gama cuenta con un proceso de elaboración propio.
Cuál es la diferencia entre el aceite de oliva virgen extra virgen y refinado
El aceite de oliva extra virgen se obtiene a través de procesos mecánicos, es decir está prensado en frío y no se le añaden químicos ni refinados. Se realiza a partir de aceitunas sanas, por lo que su acidez libre es menor a 0,8%. Conserva todos los antioxidantes y polifenoles. Su sabor y aroma intensos y frutados lo hacen ideal para usarlo en ensaladas, tostadas y otros platos.

El aceite de oliva virgen se obtiene también mediante procesos mecánicos, pero pueden utilizarse aceitunas de menor calidad. Su acidez escala hasta el 2% con pequeños defectos en su sabor, lo que lo hace ideal para cualquier cocción y condimentación de ensaladas.

El refinado parte de aceites defectuosos que se refinan químicamente, proceso por el cual se eliminan olores, sabores y nutrientes. Su sabor neutro y acidez baja resultan del proceso químico, lo que lo hace ideal para preparaciones donde no se quiere resaltar el sabor a oliva.
Cuál es el mejor entre los aceites
Si bien cada gama del aceite de oliva es distinto, cada uno tiene sus propias cualidades y usos:
- Aceite de oliva extra virgen: ensaladas, tostadas, verduras asadas, grilladas, pastas, sopas, budines, tortas, huevos, salteados.
- Aceite de oliva virgen: salteados de verduras, pollo, pescado a la plancha.
- Aceite de oliva refinado: frituras, milanesas, woks, sellados de carne, panificados.












