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Mantener una alimentación equilibrada implica mucho más que controlar cantidades. Los especialistas destacan que la calidad de la dieta depende de la variedad de alimentos y de su capacidad para aportar nutrientes esenciales.

En ese contexto, la investigación científica presta cada vez más atención a los patrones alimentarios completos, ya que permiten evaluar mejor el estado nutricional que el análisis de nutrientes aislados. El estudio Macronutrient quality and its association with micronutrient adequacy in children, publicado en Clinical Nutrition ESPEN, respalda este enfoque.

Los grupos de alimentos recomendados

El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) difundió los resultados de una investigación elaborada por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA), centrada en la calidad de la dieta.

A partir de la evidencia analizada, Sandra Blasi, Licenciada en Nutrición, integrante de PROFENI y especialista en Nutrición Pediátrica de la UBA, señaló que una alimentación saludable debe incluir “variedad de alimentos de todos los grupos” para asegurar un aporte adecuado de nutrientes.

Entre los alimentos que no deberían faltar se encuentran las verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, granos, frutos secos, lácteos, huevos, pescados, carnes y aceites vegetales.

Una dieta equilibrada incluye frutas, verduras, cereales integrales y proteínas de calidad.
Una dieta equilibrada incluye frutas, verduras, cereales integrales y proteínas de calidad.

El principal desafío de la alimentación actual

Según la investigación de CEPEA, uno de los principales problemas de la dieta no radica en el exceso de alimentos ocasionales, sino en el consumo insuficiente de alimentos protectores, especialmente verduras y legumbres.

Los resultados mostraron además que solo el 12% de los niños alcanza una calidad de dieta alta, mientras que la mayoría se ubica en niveles medios o bajos.

El estudio también detectó una elevada prevalencia de ingesta insuficiente de calcio. De acuerdo con los datos relevados, esta situación afecta al 49% de los niños incluidos en la muestra.

Dentro de las estrategias evaluadas, los investigadores analizaron la incorporación diaria de yogur natural o de sabor natural, sin octógonos de advertencia y con probióticos. La simulación mostró una reducción significativa de la insuficiencia de calcio. Además, el yogur aporta proteínas de alto valor biológico y microorganismos vivos, por su carácter de alimento fermentado, y estos impactan favorablemente en la microbiota, con beneficios para la salud digestiva, respiratoria, metabólica e inmunológica.

Desde PROFENI señalaron que promover patrones alimentarios variados y equilibrados constituye una herramienta clave para mejorar la calidad de la dieta y reducir déficits nutricionales en la población infantil.