A medida que pasa el tiempo, el cuerpo humano comienza a pedir otras alternativas a correr, nadar o andar en bicicleta. Si bien hay mucha gente que logra mantener la rutina pasado los 60 años, estas actividades se pueden tornar un tanto difícil.

En este contexto, apareció una opción que suma cada vez más adeptos entre adultos mayores: el cardio con percusión, también conocido como Drums Alive.

Se trata de una actividad que eleva la frecuencia cardíaca sin ningún tipo de impacto articular. Los participantes golpean superficies con baquetas mientras siguen coreografías sencillas al ritmo de la música, lo que activa el sistema cardiovascular sin necesidad de saltos ni movimientos de alta intensidad.

Entonces, la propuesta mezcla coordinación, ritmo y resistencia en una misma sesión.

El Drum Alive mezcla coordinación, ritmo y resistencia en una misma sesión. Foto (Archivo)

Qué dice la ciencia sobre este método

Un equipo liderado por la investigadora Carrie Ekins analizó los efectos del programa en personas mayores de 60 años. El estudio, publicado en la revista Advances in Aging Research, comparó esta actividad con ejercicios de coordinación más tradicionales.

El Drum Alive mezcla coordinación, ritmo y resistencia en una misma sesión. Foto (Archivo)

Los resultados fueron contundentes: el grupo que practicó Drums Alive mejoró en más parámetros físicos y cognitivos, con una ventaja media cercana al 9,5% respecto al grupo de control.

Además, los participantes mostraron un aumento del 38,4% en interés y disfrute. No es un dato menor: la motivación es uno de los principales obstáculos para que los adultos mayores sostengan cualquier rutina de ejercicio en el tiempo.

Cómo arrancar desde cero sin equipo especializado

La buena noticia es que no hace falta ir a un gimnasio ni comprar materiales costosos. Lo habitual es usar una pelota de estabilidad dentro de un cubo para evitar que se mueva, pero si no se tiene, sirve una silla acolchada o incluso un recipiente resistente.

Una sesión básica incluye estas etapas:

  • Calentamiento: golpes suaves al ritmo de música tranquila para activar la circulación.
  • Parte central: alternancia de golpes con ambas manos, movimientos laterales y cruces de brazos, con pasos simples como marchar en el lugar.
  • Enfriamiento: reducción progresiva del ritmo, control de la respiración y estiramientos básicos.

Cabe destacar que las personas que tienen problemas de equilibrio pueden realizar toda la rutina sentados, y los instructores pueden adaptar la intensidad según las posibilidades de cada persona.

Un dato para tener en cuenta antes de empezar

El programa trabajó con dos sesiones semanales de 45 minutos durante un mes, y los cambios ya fueron medibles. No es necesario empezar con esa frecuencia: dos veces por semana alcanza para notar diferencias en el estado físico general.

Como con cualquier actividad nueva, lo ideal es consultar con un médico antes de comenzar, especialmente si se tienen condiciones cardiovasculares preexistentes o problemas de movilidad.