

Un equipo de investigación codirigido por el Instituto de Bioingeniería de Catalunya (IBEC) y el Hospital West China de la Universidad de Sichuan consiguió revertir síntomas de Alzheimer en ratones mediante una terapia basada en nanotecnología.
El enfoque no actúa directamente sobre las neuronas, sino sobre la barrera hematoencefálica, el sistema vascular que protege el cerebro y regula el paso de sustancias entre la sangre y el tejido cerebral.
Según los resultados informados en el estudio, los investigadores lograron revertir síntomas en modelos animales después de solo tres inyecciones de nanopartículas bioactivas, definidas por el equipo como fármacos supramoleculares.
Lorena Ruiz Pérez, investigadora del grupo de Biónica Molecular del IBEC, explicó que una hora después de la primera inyección observaron una reducción del 50%-60% en la cantidad de beta-amiloide acumulada en el cerebro. Tras las tres dosis, constataron una recuperación cognitiva que, trasladada a personas, equivaldría a un “rejuvenecimiento” de 20 a 30 años.
Cómo funciona la terapia y cómo afecta al cerebro
La enfermedad de Alzheimer está asociada, entre otros procesos, a la acumulación de beta-amiloide, una proteína que puede afectar el funcionamiento normal de las neuronas.
En condiciones normales, la proteína LRP1 ayuda a transportar beta-amiloide a través de la barrera hematoencefálica hacia el torrente sanguíneo, donde puede eliminarse. Pero si ese sistema se altera, la limpieza natural del cerebro pierde eficacia y la proteína tóxica se acumula.
A partir de ese mecanismo, el equipo diseñó nanopartículas que imitan los ligandos de LRP1. Su objetivo es unirse a la beta-amiloide, atravesar la barrera hematoencefálica e impulsar su eliminación, además de restaurar el equilibrio vascular del cerebro.

Los investigadores probaron la terapia en ratones modificados genéticamente para producir más beta-amiloide y desarrollar deterioro cognitivo similar al Alzheimer.
En uno de los experimentos, trataron a un ratón de 12 meses, edad comparable a la de un humano de 60 años. Seis meses después, cuando el animal tenía 18 meses, equivalente a unos 90 años humanos, observaron que su comportamiento era similar al de un ratón sano.
Giuseppe Battaglia, profesor de investigación ICREA en el IBEC y líder del estudio, explicó que el efecto prolongado se debería a la restauración del sistema vascular del cerebro. Según su interpretación, cuando la vascularización vuelve a funcionar, comienza a eliminar beta-amiloide y otras moléculas dañinas, lo que ayuda a recuperar el equilibrio del sistema.
El hallazgo, publicado en Signal Transduction and Targeted Therapy, abre una vía de investigación relevante porque pone el foco en la salud vascular del cerebro, una diana menos explorada en el campo del Alzheimer.
Sin embargo, especialistas advierten que el resultado debe leerse con cautela. Alberto Lleó, neurólogo y director de la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau de Barcelona, señaló que, como ocurre con todo estudio en animales, “habrá que ver su potencial aplicación en humanos según las características del fármaco”.
Por ahora, el avance no representa una cura ni un tratamiento disponible: se trata de una terapia experimental probada en ratones, con resultados prometedores que todavía deben validarse en personas.










