

En 1949, el personal de una estación meteorológica de la Isla Marion, un territorio subantártico ubicado a unos 2.300 kilómetros de la costa africana, tomó una decisión que parecía sencilla: introducir cinco gatos domésticos para controlar una creciente población de ratones.
El problema fue que el ecosistema había evolucionado durante miles de años sin depredadores mamíferos terrestres. Los felinos encontraron una enorme cantidad de presas y comenzaron a reproducirse, hasta convertirse en una amenaza para las aves marinas que habitaban la isla.
Cómo los gatos se convirtieron en una amenaza
Hacia la década de 1970, la población de gatos había superado los 2.000 ejemplares. Los felinos cazaban albatros errantes, petreles y otras especies, y las estimaciones indican que llegaron a eliminar unos 450.000 ejemplares de aves por año.
Ante la magnitud del problema, en 1977 comenzó un programa para erradicar a los gatos mediante caza nocturna, capturas y el uso de un virus de panleucopenia felina. Después de una década de trabajo, el último ejemplar fue retirado de la isla en 1991.

Qué pasó con los ratones después de eliminar a los gatos
La solución generó un nuevo problema. Sin los felinos como depredadores, los ratones que habían llegado a la isla durante el siglo XIX comenzaron a multiplicarse sin control y actualmente representan una grave amenaza para las aves.
Los roedores no solo comen huevos y polluelos: también pueden atacar ejemplares adultos de aves marinas. Según las estimaciones del Mouse-Free Marion Project, 19 de las 29 especies de aves que nidifican en la isla están en riesgo de extinción local.
La operación para eliminar a los ratones
Para intentar recuperar el ecosistema, el Mouse-Free Marion Project prepara la mayor operación de erradicación de roedores realizada en una sola isla. El plan contempla cubrir unas 30.000 hectáreas con helicópteros equipados con GPS que distribuirán cebos envenenados durante el invierno austral.
Antes del despliegue general, está prevista una prueba aérea sobre 975 hectáreas entre abril y mayo de 2027. La iniciativa tendrá un presupuesto de unos US$25 millones, financiados por el gobierno de Sudáfrica y fundaciones internacionales.
El desafío es especialmente complejo porque la supervivencia de unos pocos ratones podría permitir que la población vuelva a recuperarse. Así, una decisión tomada hace 77 años para solucionar una plaga terminó desencadenando una cadena de consecuencias que todavía obliga a intervenir para proteger la biodiversidad de la Isla Marion.














